Comunicado Urgente: “Personas trasplantadas y con condiciones renales ante la emergencia sanitaria”

Comunicados

Via Promedehum

Ante la imposibilidad de que las personas trasplantadas y con necesidades de hemodiálisis puedan movilizarse de manera adecuada por el Estado Mérida debido al no suministro de combustible para vehículos, expresamos la exigencia de respuestas urgentes.

Observamos con mucha preocupación que el desabastecimiento de combustible en el estado Mérida había alcanzado un nivel nunca visto, con la llegada del COVID-19 se suspendió dicho suministro, el cual quedó aparentemente reservado solo para ciertas prioridades sanitarias; teóricamente, en estas prioridades se tomó en cuenta las personas trasplantadas y con necesidades de diálisis que, en el área metropolitana de Mérida, El Vigía y Tovar asciende a la importante cantidad de 300 personas; de las que, no todas las que tienen vehículo propio están siendo beneficiadas con el suministro de combustible. Además, tampoco hemos sabido de respuestas para quienes necesitan trasladarse desde otros municipios y usualmente se movilizan en transporte público.

Por otro lado, estas personas se consideran un grupo de riesgo debido a su estado inmunológico, por lo tanto, las medidas que se tomen debe ser las adecuadas para la protección de su vida.

Consideramos de fundamental importancia, también que las autoridades competentes retomen de manera urgente el suministro de inmunosupresores para las personas trasplantadas; sabemos que en Mérida por lo menos 28 pacientes trasplantados, tienen 8 meses sin recibir uno de los medicamentos que necesitan tomar constantemente llamado Tacrolimus, y por el cual podrían padecer un
rechazo del trasplante.

Es importante destacar que la situación en la que se encuentran en cuanto a su salud, las personas trasplantadas y con necesidades de diálisis y las que han fallecido, ha sido determinada por la prolongada y sostenida escasez de tratamientos, salubridad en los espacios sanitarios e inconvenientes derivados directamente de la emergencia humanitaria compleja.

Desde el año 2018 hemos exigido a los representantes regionales se declare en emergencia el estado Mérida por parte de la Gobernación del Estado, lo cual solo ocurrió debido al COVID 19 sin que se hayan producido cambios notables en nuestra ya complicada situación.

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AVERU expresó solidaridad a Venezuela por efecto del COVID-19

Comunicados

La Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (Averu) expresó su solidaridad ante la angustia que atraviesa la comunidad universitaria y la población venezolana por el efecto del COVID-19, situación agudizada por la emergencia humanitaria que sufre la nación.

La Asociación Venezolana de Rectores.

1. En virtud de la grave situación que sufren nuestras comunidades universitarias y la sociedad civil venezolana en general, ante la declaratoria de pandemia emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por la expansión a nivel mundial del COVID-19, aunado a las medidas preventivas dictadas por el Ejecutivo Nacional los días 13, 15 y 16 de marzo de 2020 de declaratoria de Alarma y cuarentena social a nivel nacional que implica suspensión de clases y de todas las actividades laborales y comerciales, excepto las cadenas de alimento, servicio de salud, seguridad y transporte.

2. Consciente de la grave crisis humanitaria que afecta a todos los venezolanos, y a la situación de empobrecimiento del personal docente y demás trabajadores del sector universitario, debido a la imposición de salarios que no alcanzan para el sostenimiento personal y familiar.

3. Debido al contexto de crisis nacional agudizado por la amenaza del COVID-19, que hace necesaria la implementación de medidas urgentes que ayuden a sobrellevar la grave y dura coyuntura que puede afectar a toda la población.

Expone:

1. Consideramos que las acciones económicas y sociales para contener los efectos del COVID-19, no pueden ser realizadas aisladas ni inconsultas. Se debe convocar a un equipo de expertos de todas las áreas para lograr que no se profundice la crisis venezolana y evitar que el virus se propague y ocasione un colapso general del sistema de salud y del aparato productivo nacional.

2. Ante este contexto nacional, es imprescindible la aplicación de políticas públicas dirigidas a la atención de la población y al sector productivo, para lo cual debe tomarse en consideración la plena vigencia de las garantías constitucionales, los derechos humanos fundamentales y las libertades económicas y políticas.

3. Es importante un acuerdo social que permita el acceso a los organismos internacionales para lograr la ayuda o prestamos financieros necesarios para lograr la reactivación de la actividad económica nacional.

4. Es necesaria la implementación de ayudas económicas que faciliten a la población la adquisición de alimentos, medicinas y otros insumos esenciales para afrontar el colapso social sin discriminaciones.

5. De forma prioritaria, se debe garantizar al sector laboral, público y privado, la continuidad del pago de los salarios y demás beneficios laborales, así como la inmediata suspensión o prórroga de la declaración y pago del Impuesto Sobre la Renta cuyo plazo vence el 31 de marzo del presente año. Para esto se debiera considerar el otorgamiento al sector productivo de préstamos, tasas preferenciales y medidas fiscales y así evitar la paralización de la actividad productiva o el cierre de empresas.

6. De manera especial, solicitamos para el personal que labora en nuestras universidades, la remisión oportuna de los recursos para lograr el pago por adelantado de los salarios durante la cuarentena social nacional; así como la aprobación de un bono mensual para cubrir de forma urgente la provisión de alimentos y medicamentos y atenuar las carencias económicas que sufre el sector universitario.

7. Dentro del marco del Plan Nacional universitario de prevención ANTICOVD-19, las universidades que representamos aplican las medidas de contingencia emitidas por el Ministerio del Poder Popular Para la Educación Universitaria, en el caso de actividades vitales y plan de preservación de instalaciones de servicios se requiere la colaboración de ese despacho para que el personal esencial que debe asistir a las instalaciones, tenga acceso al suministro de gasolina o gasoil, autorización o salvoconducto para circular hasta la sede de la universidad de forma segura y sin contratiempo con las autoridades policiales y militares.

8. Damos nuestro reconocimiento a todo el personal médico y de salud por la loable e incansable tarea, sin cuya labor es imposible atender a la población afectada por el COVID-19. En este sentido advertimos que es de vital importancia se les suministre los insumos, equipos de protección, medicinas, facilidades de transporte y de seguridad personal.

9. Esta Asociación de Rectores Universitarios, considera que para lograr paliar esta crisis sanitaria es apremiante recurrir a la ayuda humanitaria internacional, y la asistencia de organismos internacionales especializados en el área de salud para garantizar de manera efectiva el trato de la pandemia declarada por la Organización Mundial de Salud.

Caracas a los veintitrés (24) días del mes de marzo 2020

CECILIA GARCÍA-AROCHA MÁRQUEZ, UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

MARIO BONUCCI ROSSINI, UNIVERSIDAD DE LOS ANDES

JUDITH AULAR DE DURÁN, UNIVERSIDAD DEL ZULIA

JESSY DIVO DE ROMERO, UNIVERSIDAD DE CARABOBO

MILENA BRAVO DE ROMERO, UNIVERSIDAD DE ORIENTE

RAÚL LÓPEZ SAYAGO, UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR

EDGAR ALVARADO RECTOR (E), UNIVERSIDAD CENTROCCIDENTAL LISANDRO ALVARADO

RAÚL CASANOVA OSTOS, UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DEL TÁCHIRA

RITA ELENA AÑEZ, UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITÉCNICA ANTONIO JOSÉ DE SUCRE

FRANCISCO JOSÉ VIRTUOSO ARRIETA, UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO

BENJAMIN SCHARIFKER PODOLSKY, UNIVERSIDAD METROPOLITANA

FRANCISCO FEBRES-CORDERO CARRILLO, UNIVERSIDAD MONTEÁVILA

ANTONIETA ROSALES DE OXFORD, UNIVERSIDAD DE MARGARITA

JUAN PEDRO PEREIRA MEDINA, UNIVERSIDAD YACAMBÚ

Un Pacto sobre el Coronavirus

Captura de pantalla de la publiación original

Hay temas que, por su complejidad, dificultades, lo delicado y sensible políticamente hablando, uno preferiría dejar de lado, como lo es este de un pacto o acuerdo entre el régimen y la oposición, representada por la Asamblea Nacional, para enfrentar el coronavirus; pero no es posible dejarlo de lado, a conciencia de que no despierta muchas simpatías.

Aclaro desde un comienzo que comparto la necesidad de este acuerdo. Lo considero indispensable y necesario para el país. Si países como Italia, España e Inglaterra necesitan de la ayuda internacional para superar esta epidemia, ¿Cómo no vamos a necesitar nosotros –dada la pésima condición sanitaria y económica en que vivimos– de cualquier esfuerzo que redunde en conseguir apoyo internacional? Mas aun, sí he dicho y puesto por escrito, varias veces, en mis artículos semanales, que no será posible salir de la situación política que nos agobia desde hace 20 años, sin un acuerdo y hasta una amnistía para los culpables de algunos delitos y fechorías que han llevado al país a la ruina, ¿Como no estar de acuerdo con un pacto que ayude a la sufrida población venezolana a mitigar y evitar los daños ocasionados por la pandemia del coronavirus?, y me refiero a un acuerdo con el chavismo/madurismo y sus apoyos militares, con estos, con los que nos están mal gobernando actualmente. No se trata de “perdonar” al gobierno o pasar por alto los desmanes cometidos, sino de un acuerdo para evitar mayores males al pueblo venezolano.

Además, sin ninguna duda, como bien dice la Red de Observadores Electorales: “…sin la actuación concertada de todos los sectores, comenzando por los políticos, no tendremos fuerza suficiente para enfrentar con éxito este colosal reto… todos los sectores, oficialismo y oposición por igual, deben adecuar su comportamiento a la grave situación de emergencia que tenemos ya encima, y establecer vías de colaboración para enfrentar con fuerza la amenaza… Solos no podemos. Requerimos de la ayuda de organismos internacionales y de países con disposición a hacerlo. Para ello es imprescindible concertar las gestiones del oficialismo y de la oposición para hacer posible alcanzar resultados satisfactorios.” [i] Dicho esto, entremos en el análisis pues este es un tema al que hay que limarle muchas asperezas.

Retóricas aparte, nadie en su sano juicio va a decir “No” a cualquier acuerdo que se denomine humanitario; pero me queda claro –por las opiniones vertidas que he escuchado y leído, por las salvedades y reservas expresadas, por las condiciones que se interponen, por los reclamos que se hacen–, que veo difícil que éste se pueda llevar a cabo. En la balanza está pesando más el plato de los resentimientos acumulados, los abusos y vejámenes cometidos, las cuentas por cobrar, la desconfianza acerca de la “buena” intención del régimen.

Tratando de explicarme a mí mismo lo que ocurre y poner argumentos sobre la mesa, que animen una reflexión, noto un primer elemento y es que, aunque se tenga la disposición anímica para un acuerdo y se crea también en la necesidad del mismo, muchas personas piensan que para iniciar cualquier discusión no se puede aceptar que se ponga por delante lo que consideran un chantaje: el de la “objetividad”, el de “la culpa es de todos”, el del “todos tenemos responsabilidades”, etc. Cierto, no todos tenemos las mismas “culpas” y responsabilidades en lo ocurrido en el país durante estos 20 años. ¿Pero es el momento de ponerlas sobre la mesa o es el momento de hacer algún esfuerzo para tratar de salvar la vida de miles de venezolanos?

Estamos viendo en nuestras calles, sobre todo en los sectores más populares, que por más disposición que tenga la población en cumplir con la cuarentena, a un grandísimo porcentaje de ella, que vive del día a día, que no tiene capacidad de acumulación o de ahorro, se le hace muy difícil no salir a la calle a tratar de obtener algún ingreso que le permita llevar la comida a su mesa. Esa es la población del país que debemos tomar en cuenta, que se debe auxiliar, porque es la más vulnerable a cualquier pandemia, máxime en un país de las pésimas condiciones sanitarias como el nuestro. Sí el virus entra en Venezuela con la fuerza con la que ha entrado en otros países, aquí no quedara títere con cabeza, y disculpen lo drástico de la frase.

Sí, hay muchas razones para desconfiar y pensar que el régimen no nos habla con la verdad y no se nos dice cuál es la real situación de la epidemia, con cifras “duras” y demostrables, pues sabemos que es absurdo tan solo pensar que en todos los países la afectación del virus crece exponencialmente y aquí crece linealmente, sobre todo si simultáneamente se cierran las fronteras del país, se declara la cuarentena y se sacan a los cuerpos represivos del estado –FAES, DGCIM, GNB, PNB– a la calle, a tomar zonas del país para forzar la cuarentena, a tomar bombas de gasolina y a llevarse presos a médicos y periodistas que reclaman, informan o denuncian. No es coherente esa “normalidad” o “situación contenida” de que se nos habla, pero deseamos que así sea, que los casos sean pocos, que la situación está “contenida”, porque pensar lo contrario es pensar en una situación de gran peligro y sufrimiento para nuestro pueblo.

Es cierto que la voluntad inicial para un acuerdo debe partir del gobierno, que es quien, con la fuerza física y los medios del estado a su disposición, controla el país; pero también es cierto que la oposición debe hacer un esfuerzo por posponer algunos de sus objetivos. No se trata de agachar la cabeza, ni de olvidar o negar quien es el único responsable de la crisis económica y financiera, del desastre hospitalario, de la destrucción de la industria petrolera y la falta de gasolina, de la ruina de la industria y otros males que bien conocemos; de lo que se trata es de posponer, para otro momento, todos esos justos reclamos y asignación de responsabilidades.

Si creemos en la necesidad de un acuerdo, para frenar otra desgracia que se sume a las que ya tiene el país, sería tonto pedir al gobierno que, por escrito en un acuerdo, reconozca todo eso; bien sabemos que es probable que lo único que le interesa al gobierno y a sus funcionarios es salvar el pescuezo y que suena a ganar tiempo, a querer aprovechar la coyuntura para fortalecerse. Pero es políticamente más sustantivo y poderoso que la oposición sepa dejar de lado momentáneamente –como hemos dicho– algunas justas reivindicaciones y el pueblo, en su momento, sabrá agradecer esa decisión.

Sería interminable enumerar las condiciones que se pueden poner al régimen para lograr un acuerdo que permita ayudar a la población a pasar con éxito por esta epidemia, que la situación a la que han llevado al país la hace muy difícil; pero, es el momento para la oposición de tomar decisiones, que como siempre ha hecho, buscan favorecer al pueblo venezolano para superar esta situación, que nos vuelva más fuertes para afrontar la tarea de rescatar al país de la crisis política en el que está sumido.

Aunque por el momento no se nota, de parte del régimen, una intención seria de negociar de una forma distinta a las oportunidades anteriores, que han sido un fracaso y una vez más se ve que el gobierno quiere un acuerdo para que le levanten sanciones, que le den recursos, pero sin arriesgar nada y que así va a ser muy difícil avanzar en esa dirección; pero aun cuando sea difícil, la oposición debe continuar el esfuerzo y que en todo caso sea la intransigencia y sectarismo del régimen el que frustre un acuerdo que busque ayudar al pueblo a superar esta epidemia.

Por si fuera poco lo señalado y que connotadas figuras venezolanas estén poniendo objeciones y condiciones a un posible acuerdo, ahora el Departamento de Justicia de los EEUU le acaba de poner una piedra de molino en el cuello, al declarar como terrorista al gobierno venezolano y poner precio a la cabeza de algunos de sus líderes. No obstante que eso hace aún más difíciles las cosas, el esfuerzo no debe cesar, al menos no por parte de la oposición, pues la amenaza de esta pandemia se hace cada día más inminente y hace crecer la incertidumbre y vulnerabilidad de los venezolanos.

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