Acuerdos por la dignidad y la vida

Frente a la pandemia provocada por el corona virus 19 (COVID-19), proteger la vida y la dignidad de las personas debe estar en el centro de todas las decisiones que se tomen actualmente en el país.

Como resultado de decisiones políticas erradas, erosión del estado derecho, desmantelamiento institucional y gran corrupción, desde hace varios años la población venezolana ha vivido un progresivo deterioro de sus condiciones de vida, que en 2016 resultó en una emergencia humanitaria compleja con gravísimas consecuencias: generalización del hambre, precarización del acceso a la salud y a la educación y la migración forzosa de casi 5 millones de personas.

El deterioro en la provisión de servicios esenciales como el agua, la electricidad, el transporte público, contribuyó con la profundización de los daños. Este proceso lento hizo posible que sectores diversos de la población pudieran adoptar estrategias de sobrevivencia, dentro de la precarización general: muchas personas, familias y comunidades utilizaron sus capacidades y su creatividad para continuar procurándose medios de vida y apoyándose solidariamente; otras se defendieron por medio de subsidios del estado, en dinero y especies, aunque sus montos, calidad y alcance fueran insuficientes, y su implementación respondiera a criterios politizados y discriminatorios.

Sin embargo, el impacto de la pandemia es inmediato, en términos de sufrimiento y pérdida de vidas humanas, y puede ser devastador para Venezuela. Aún en los países donde los sistemas de salud pública y privada tienen capacidad de respuesta, como Italia y España, el avance del COVID-19 ha alcanzado a miles de personas en muy poco tiempo y compromete gravemente las capacidades de atención médica.

La pandemia exige además un enorme esfuerzo por parte del personal de salud, orden público, aseo urbano, distribución de alimentos, transporte
y, en general, de toda la población, a la que se exhorta a mantenerse en cuarentena o, en el caso de personas afectadas, en aislamiento.

Para las mayorías vulnerables en Venezuela, que ya sufren los efectos de la emergencia humanitaria compleja, no es suficiente ni posible manejar la propagación del COVID-2019 solamente con medidas de control, si no se les provee de medios de vida ni acceso a servicios básicos.

De no ser así, no puede obligarse a que se confinen en sus hogares a quienes viven al día, no tienen agua corriente durante semanas, sufren de cortes de electricidad durante horas o días y tienen que hacer colas semanales por bombonas de gas. El contexto venezolano no es el mismo que el de los países cuyas poblaciones pueden soportar cuarentenas o aislamientos obligatorios.

Este momento de urgencia y de alta responsabilidad nos apremia a exigir a quienes tienen hoy ejercen la conducción política en Venezuela a llegar a acuerdos para preservar la vida de la mayoría vulnerable de la población venezolana y de garantizarle condiciones de vida digna, mientras nos enfrentamos a los graves impactos de la pandemia del COVID-19.

En primer lugar, es imperativo designar un grupo de alto nivel, interdisciplinario e interinstitucional, conformado por personas expertas nombradas sin consideraciones de tipo ideológico-políticas, provenientes de los ámbitos de la salud, la alimentación, la economía, la organización comunitaria, para coordinar la respuesta nacional al COVID19.

Este grupo debe tener capacidad e independencia de acción y de vinculación con agencias humanitarias internacionales y con organizaciones de sociedad civil nacional e internacional. Las acciones de la Fuerza Armada Nacional y órganos de orden público deben estar subordinadas a sus mandatos. Dicho grupo debe contar con acceso irrestricto a la información pública y llevar además la vocería conjunta de la respuesta.

La población debe estar informada regularmente sobre los retos que plantea la situación sanitaria, económica y humanitaria y las brechas de capacidades en todo el territorio nacional así como de los adelantos en las decisiones y acciones, por los medios públicos y privados, en ruedas de prensa abiertas. Esta será la manera de generar confianza a la población.

La respuesta urgente y necesaria a la amenaza que presenta el COVID-19 solo será posible mediante acuerdos entre los factores que hoy se disputan el espacio de poder político en el país.

Por una parte, el gobierno del Sr. Nicolás Maduro, con control fáctico de la respuesta interna y capacidad para abrir al país a una respuesta humanitaria con apoyo de toda la comunidad internacional, en las dimensiones que hace falta y sin restricciones indebidas, para la entrada de medicinas, insumos, alimentos, y su posterior distribución en todo el territorio nacional.

Por su parte, la Asamblea Nacional y su Presidente, el Sr. Juan Guaidó, tienen la confianza y el reconocimiento de 60 gobiernos e instituciones financieras multilaterales, y podrían muy rápidamente solicitar la flexibilización condicionada de sanciones generales y aprobar recursos financieros y en especies para socorrer a la población.

Gobierno y Asamblea Nacional son imprescindibles para dar viabilidad a la respuesta necesaria para salvar vidas y ofrecer condiciones de dignidad para las mayorías vulnerables del país.

En los términos de estos acuerdos, todos los recursos aprobados deben contar con los mecanismos de control para su implementación transparente y con rendición de cuentas. Las agencias internacionales, el sector público y privado, las iglesias, la sociedad civil nacional e internacional, con sus niveles diversos en recursos humanos y técnicos y de alcance geográfico, tienen la capacidad para socorrer a la población más vulnerable, siempre y cuando el acceso sea garantizado, incluyendo transporte y combustible.

Asimismo, deben respetarse y garantizarse los derechos humanos de la población, cesar de inmediato todas las acciones de represión por parte de órganos de seguridad y grupos armados, y acoger las recomendaciones de la Alta Comisionada, quien señaló que “ahora más que nunca los gobiernos deberían poner en libertad a todos los reclusos detenidos sin motivos jurídicos suficientes, entre otros a los presos políticos”, y de más de 20 relatores especiales de derechos humanos de Naciones Unidas, referidas a que “los estados no deben abusar de medidas de emergencia para violar derechos humanos”.

Solo garantizando mecanismos de protección de los derechos humanos
y generando espacios de confianza para la población será posible que las personas soliciten ayuda, acojan medidas de prevención y resguardo y se ayuden solidaria y responsablemente entre ellas.

Los acuerdos políticos necesarios para resolver las condiciones de fondo que generaron la emergencia humanitaria compleja, ahora agravada por la velocidad del impacto del COVID-19, pueden ser tratados como parte de este
proceso, sin retrasar la implementación perentoria de la respuesta humanitaria.

Los gobiernos de Noruega, Canadá y los Estados Unidos, de los países de América Latina, del Caribe y de la Unión Europea, así como los de Rusia, China y Cuba, países todos impactados también por el COVID-19, tienen como nunca antes la oportunidad de respaldar y acompañar estos acuerdos humanitarios y políticos.

No queremos una Venezuela devastada, miles de vidas están en juego, no hay tiempo que perder.

Feliciano Reyna Ganteaume
25 de marzo, 2020

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Un Pacto sobre el Coronavirus

Un Pacto sobre el Coronavirus

Captura de pantalla de la publiación original

Hay temas que, por su complejidad, dificultades, lo delicado y sensible políticamente hablando, uno preferiría dejar de lado, como lo es este de un pacto o acuerdo entre el régimen y la oposición, representada por la Asamblea Nacional, para enfrentar el coronavirus; pero no es posible dejarlo de lado, a conciencia de que no despierta muchas simpatías.

Aclaro desde un comienzo que comparto la necesidad de este acuerdo. Lo considero indispensable y necesario para el país. Si países como Italia, España e Inglaterra necesitan de la ayuda internacional para superar esta epidemia, ¿Cómo no vamos a necesitar nosotros –dada la pésima condición sanitaria y económica en que vivimos– de cualquier esfuerzo que redunde en conseguir apoyo internacional? Mas aun, sí he dicho y puesto por escrito, varias veces, en mis artículos semanales, que no será posible salir de la situación política que nos agobia desde hace 20 años, sin un acuerdo y hasta una amnistía para los culpables de algunos delitos y fechorías que han llevado al país a la ruina, ¿Como no estar de acuerdo con un pacto que ayude a la sufrida población venezolana a mitigar y evitar los daños ocasionados por la pandemia del coronavirus?, y me refiero a un acuerdo con el chavismo/madurismo y sus apoyos militares, con estos, con los que nos están mal gobernando actualmente. No se trata de “perdonar” al gobierno o pasar por alto los desmanes cometidos, sino de un acuerdo para evitar mayores males al pueblo venezolano.

Además, sin ninguna duda, como bien dice la Red de Observadores Electorales: “…sin la actuación concertada de todos los sectores, comenzando por los políticos, no tendremos fuerza suficiente para enfrentar con éxito este colosal reto… todos los sectores, oficialismo y oposición por igual, deben adecuar su comportamiento a la grave situación de emergencia que tenemos ya encima, y establecer vías de colaboración para enfrentar con fuerza la amenaza… Solos no podemos. Requerimos de la ayuda de organismos internacionales y de países con disposición a hacerlo. Para ello es imprescindible concertar las gestiones del oficialismo y de la oposición para hacer posible alcanzar resultados satisfactorios.” [i] Dicho esto, entremos en el análisis pues este es un tema al que hay que limarle muchas asperezas.

Retóricas aparte, nadie en su sano juicio va a decir “No” a cualquier acuerdo que se denomine humanitario; pero me queda claro –por las opiniones vertidas que he escuchado y leído, por las salvedades y reservas expresadas, por las condiciones que se interponen, por los reclamos que se hacen–, que veo difícil que éste se pueda llevar a cabo. En la balanza está pesando más el plato de los resentimientos acumulados, los abusos y vejámenes cometidos, las cuentas por cobrar, la desconfianza acerca de la “buena” intención del régimen.

Tratando de explicarme a mí mismo lo que ocurre y poner argumentos sobre la mesa, que animen una reflexión, noto un primer elemento y es que, aunque se tenga la disposición anímica para un acuerdo y se crea también en la necesidad del mismo, muchas personas piensan que para iniciar cualquier discusión no se puede aceptar que se ponga por delante lo que consideran un chantaje: el de la “objetividad”, el de “la culpa es de todos”, el del “todos tenemos responsabilidades”, etc. Cierto, no todos tenemos las mismas “culpas” y responsabilidades en lo ocurrido en el país durante estos 20 años. ¿Pero es el momento de ponerlas sobre la mesa o es el momento de hacer algún esfuerzo para tratar de salvar la vida de miles de venezolanos?

Estamos viendo en nuestras calles, sobre todo en los sectores más populares, que por más disposición que tenga la población en cumplir con la cuarentena, a un grandísimo porcentaje de ella, que vive del día a día, que no tiene capacidad de acumulación o de ahorro, se le hace muy difícil no salir a la calle a tratar de obtener algún ingreso que le permita llevar la comida a su mesa. Esa es la población del país que debemos tomar en cuenta, que se debe auxiliar, porque es la más vulnerable a cualquier pandemia, máxime en un país de las pésimas condiciones sanitarias como el nuestro. Sí el virus entra en Venezuela con la fuerza con la que ha entrado en otros países, aquí no quedara títere con cabeza, y disculpen lo drástico de la frase.

Sí, hay muchas razones para desconfiar y pensar que el régimen no nos habla con la verdad y no se nos dice cuál es la real situación de la epidemia, con cifras “duras” y demostrables, pues sabemos que es absurdo tan solo pensar que en todos los países la afectación del virus crece exponencialmente y aquí crece linealmente, sobre todo si simultáneamente se cierran las fronteras del país, se declara la cuarentena y se sacan a los cuerpos represivos del estado –FAES, DGCIM, GNB, PNB– a la calle, a tomar zonas del país para forzar la cuarentena, a tomar bombas de gasolina y a llevarse presos a médicos y periodistas que reclaman, informan o denuncian. No es coherente esa “normalidad” o “situación contenida” de que se nos habla, pero deseamos que así sea, que los casos sean pocos, que la situación está “contenida”, porque pensar lo contrario es pensar en una situación de gran peligro y sufrimiento para nuestro pueblo.

Es cierto que la voluntad inicial para un acuerdo debe partir del gobierno, que es quien, con la fuerza física y los medios del estado a su disposición, controla el país; pero también es cierto que la oposición debe hacer un esfuerzo por posponer algunos de sus objetivos. No se trata de agachar la cabeza, ni de olvidar o negar quien es el único responsable de la crisis económica y financiera, del desastre hospitalario, de la destrucción de la industria petrolera y la falta de gasolina, de la ruina de la industria y otros males que bien conocemos; de lo que se trata es de posponer, para otro momento, todos esos justos reclamos y asignación de responsabilidades.

Si creemos en la necesidad de un acuerdo, para frenar otra desgracia que se sume a las que ya tiene el país, sería tonto pedir al gobierno que, por escrito en un acuerdo, reconozca todo eso; bien sabemos que es probable que lo único que le interesa al gobierno y a sus funcionarios es salvar el pescuezo y que suena a ganar tiempo, a querer aprovechar la coyuntura para fortalecerse. Pero es políticamente más sustantivo y poderoso que la oposición sepa dejar de lado momentáneamente –como hemos dicho– algunas justas reivindicaciones y el pueblo, en su momento, sabrá agradecer esa decisión.

Sería interminable enumerar las condiciones que se pueden poner al régimen para lograr un acuerdo que permita ayudar a la población a pasar con éxito por esta epidemia, que la situación a la que han llevado al país la hace muy difícil; pero, es el momento para la oposición de tomar decisiones, que como siempre ha hecho, buscan favorecer al pueblo venezolano para superar esta situación, que nos vuelva más fuertes para afrontar la tarea de rescatar al país de la crisis política en el que está sumido.

Aunque por el momento no se nota, de parte del régimen, una intención seria de negociar de una forma distinta a las oportunidades anteriores, que han sido un fracaso y una vez más se ve que el gobierno quiere un acuerdo para que le levanten sanciones, que le den recursos, pero sin arriesgar nada y que así va a ser muy difícil avanzar en esa dirección; pero aun cuando sea difícil, la oposición debe continuar el esfuerzo y que en todo caso sea la intransigencia y sectarismo del régimen el que frustre un acuerdo que busque ayudar al pueblo a superar esta epidemia.

Por si fuera poco lo señalado y que connotadas figuras venezolanas estén poniendo objeciones y condiciones a un posible acuerdo, ahora el Departamento de Justicia de los EEUU le acaba de poner una piedra de molino en el cuello, al declarar como terrorista al gobierno venezolano y poner precio a la cabeza de algunos de sus líderes. No obstante que eso hace aún más difíciles las cosas, el esfuerzo no debe cesar, al menos no por parte de la oposición, pues la amenaza de esta pandemia se hace cada día más inminente y hace crecer la incertidumbre y vulnerabilidad de los venezolanos.

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Venezuela: es hora de enfrentar juntos al COVID

Venezuela: es hora de enfrentar juntos al COVID

Comunicados
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La Red de Observación Electoral de la Asamblea de Educación (ROAE) emitió un comunicado en el que llama la atención sobre la gravedad de la pandemia en el país, de las nefastas consecuencias que se prevén y, fundamentalmente, de la necesidad de que todos los sectores nacionales se unan para enfrentar el mortal virus.

“La vida de muchos compatriotas depende de que actuemos con el mayor sentido de solidaridad y responsabilidad, y exhibamos capacidad y rapidez en esta desafortunada coyuntura”.

El COVID-19 llegó al país: es hora de enfrentarlo juntos

Como era de esperarse, la pandemia del COVID-19 se instaló en Venezuela. Ante esta descomunal amenaza es imperioso que revisemos nuestra situación y nuestras conductas, en aras de la preservación del bien mas preciado de la nación: la vida de los venezolanos.

Hasta ahora, buena parte de la población ha respondido con la mayor responsabilidad, acatando la medida de cuarentena y mostrando un alto grado de comprensión del problema.

Pero no basta con que la ciudadanía cumpla con la parte que le corresponde. Los dirigentes políticos del país, de todos los sectores, oficialismo y oposición por igual, deben adecuar su comportamiento a la grave situación de emergencia que tenemos ya encima, y establecer vías de colaboración para enfrentar con fuerza la amenaza.

Es menester enfatizar que es un deber de todos, de los profesionales de la salud y de áreas afines, así como de las organizaciones de la sociedad civil y de la comunidad en general, pero sobre todo de las direcciones políticas, ayudar a preparar el país para enfrentar el peor escenario imaginable. Solo así el ineludible impacto de la pandemia puede ser reducido significativamente.

De nada sirve el auto engaño que da por suficiente el estado de nuestro sistema de salud. Se sabe que incluso los países que cuentan con sistemas de reconocida solidez han sido desbordados por la agresión de la pandemia. De manera que corresponde actuar con la mayor celeridad para fortalecer tanto como se pueda nuestro sistema de atención médica.

Pero, además, es necesario e ineludible que la información sobre la situación con respecto a la evolución de la pandemia en el país esté a cargo de voceros calificados, tales como especialistas en epidemiología, que ofrezcan explicaciones e indicaciones confiables a la población, y evitar así que se produzcan declaraciones inexactas, frecuentemente con sesgo político, que siembran confusión en la ciudadanía e inducen comportamientos que pueden agravar la situación.

Es un hecho que nuestro esfuerzo pasa por lograr los recursos necesarios para cumplir las tareas que la lucha contra la pandemia impone. Solos no podemos. Requerimos de la ayuda de organismos internacionales y de países con disposición a hacerlo. Para ello es imprescindible concertar las gestiones del oficialismo y de la oposición para hacer posible alcanzar resultados satisfactorios.

Cabe advertir sobre el enorme peligro que conllevaría que se impusiera entre los dirigentes del país la posición de dar por sentado que la pandemia no tendrá incidencias mayores entre nosotros, a pesar de las evidencias que nos llegan de otros países. Esa sería una actitud extremadamente irresponsable que pondría en juego la vida de muchos venezolanos. Mas vale que nos lo tomemos en serio y que actuemos con determinación y a tiempo para prevenir daños mayores.

Quienes formamos parte de la Red de Observación Electoral (ROAE) estamos de acuerdo con quienes piensan que, sin la actuación concertada de todos los sectores, comenzando por los políticos, no tendremos fuerza suficiente para enfrentar con éxito este colosal reto. La vida de muchos compatriotas depende de que actuemos con el mayor sentido de solidaridad y responsabilidad, y exhibamos capacidad y rapidez en esta desafortunada coyuntura.

Caracas, 25 de marzo de 2020

Luís Vicente León: Un acuerdo nacional es esencial para lograr ayuda internacional

captura Twitter

Un acuerdo nacional entre gobierno y oposición institucional, es esencial para lograr la ayuda internacional para que Venezuela pueda enfrentar la pandemia ocasionada por el coronavirus. Este planteamiento lo hizo el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, quien advirtió que uno de los requisitos para los organismos con capacidad de ofrecer financiamiento a nuestro país, es la legitimidad de las instituciones.

«¿Cuándo se producen acuerdos entre enemigos políticos aparentemente irreconciliables?  Sólo cuando ambos están desesperados por intercambiar cosas que a ambos les resultan vitales. Y eso está pasando en este momento. Evadir el proceso de negociación sería una pendejada para todos» expresó León a través de su cuenta en twitter, en una serie de publicaciones que copiamos a continuación:

VOCES DE LA SOCIEDAD CIVIL SOBRE LAS ELECCIONES EN VENEZUELA

Comunicados

Este pasado lunes 10 de febrero, representantes de la sociedad civil, expresaron en una rueda de prensa, la importancia de un acuerdo nacional para lograr un proceso electoral que dé inicio a un cambio democrático en el país exigieron la conformación institucional del Comité de Postulaciones Electorales para la designación de un nuevo CNE tal como lo establece el marco legal vigente en Venezuela.

Ver Rueda de Prensa

Declaración Rueda de Prensa :

Los ciudadanos, organizaciones y movimientos sociales que nos manifestamos hoy ante el país, representamos las voces de la sociedad civil que demandan la búsqueda de soluciones a la crisis. Soluciones institucionales, sujetas a las normas que fundamentan el Estado de Derecho, capaces de estimular el entendimiento entre los diferentes actores.

Urge que la deliberación sobre los asuntos públicos retorne al Parlamento, espacio natural previsto en la Constitución para tal ejercicio;  y que a éste le sea devuelta su autonomía y su capacidad de expresión y beligerancia.

Insistimos en que el primer paso hacia este objetivo sería avanzar en la conformación del Comité de Postulaciones Electorales que permitirá el nombramiento, a  través de un acuerdo político  en la Asamblea Nacional, de un nuevo CNE que cuente con el reconocimiento de todos los sectores del país.

Con este norte, hemos avanzado una serie de encuentros con diversos actores políticos para darles a conocer nuestras aspiraciones y propuestas.

Sostuvimos una primera reunión con el diputado Ángel Medina, integrante de la comisión preliminar para la conformación del Comité de Postulaciones Electorales, así como con miembros de los partidos con representación mayoritaria en la Asamblea Nacional; en la misma, los exhortamos a agotar los esfuerzos para recuperar el pleno funcionamiento de esta instancia cuya legitimidad está basada en el acuerdo político, logrado en 2019, entre los distintos factores representados en el Parlamento.

Por otra parte y, tras varias semanas solicitando una reunión con los factores opositores que hacen vida en la Mesa de Diálogo Nacional, concretamos un encuentro con tres de los partidos allí representados. En  el mismo, les comunicamos nuestro desacuerdo con el desarrollo de  las negociaciones en esa instancia, y los exhortamos a iniciar un amplio proceso de consulta con los diversos sectores del país, de manera que  el convenio que allí se adelanta sea expresión real de las aspiraciones y deseos de los venezolanos y no de un acuerdo diseñado a la medida del grupo en el poder o de agendas políticas particulares.

Asimismo, nos reunimos con el diputado Francisco Torrealba, jefe de la fracción parlamentaria  que representa al PSUV y sus aliados,  con el fin de hacerle entrega de una comunicación en la  que expresamos la urgente necesidad de la incorporación efectiva de los diputados del PSUV a la mencionada comisión preliminar, de forma que, con la representación plural de las fuerzas políticas, pueda avanzarse en la designación de los representantes de la sociedad civil en el Comité de Postulaciones Electorales y, con ello, dar pasos firmes para el nombramiento de un CNE que promueva la participación ciudadana en los procesos electorales. 

Avanzar en la designación de  rectores  de forma unilateral, utilizando atajos como el  Tribunal Supremo de Justicia  o  un pretendido acuerdo en la Mesa de Diálogo Nacional, en nada ayuda a la construcción de confianza de los ciudadanos ni al fortalecimiento del voto como instrumento de cambio democrático. 

Eventos electorales construidos en base a estas premisas sólo lograrán mayor rechazo  y abstención que los registrados en el año 2018, y lejos de resolver el conflicto político,  prolongará la pugna entre los actores dejando de lado el sufrimiento del pueblo venezolano.

El país  demanda, de forma ineludible, la restitución de los derechos civiles y políticos de los venezolanos con el fin de reconstruir la ruta electoral. Esta, es una tarea que requiere el compromiso y la participación activa de todos y cada uno de los venzolanos. Sin el compromiso ciuadadno por el rescate de nuestros derechos, no será posible la reconstrucción de la democracia en Venezuela. Todos somos necesarios, todos somos responsables de todos.

Estamos haciendo entrega hoy de esta  carta  dirigida a los diputados Willian Gil, Nosliw Rodríguez, Jesús Montilla y  Julio Chávez

Carta consignada al PSUV solicitando su incorporación formal a la Comisión Preliminar para la designación de un nuevo CNE. Suscrita por más de 100 organizaciones de la Sociedad Civil

Sociedad Civil exige a diputados del Psuv incorporarse a comisión para designación del CNE

Más de 100 organizaciones y movimientos sociales, exigieron a la fracción parlamentaria del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) incorporarse a la Comisión Preliminar para el nombramiento del Comité de Postulaciones para la designación de los Rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), constituída por la Asamblea Nacional, el pasado 11 de noviembre de 2019.

Con ello, los ciudadanos esperan que se rescate el espacio institucional para la conformación de la instancia que seleccionará a los nuevos integrantes del Poder Electoral, de acuerdo con lo establecido los artículos 187, numerales 4, 24 y 25 de la Carta Magna, y 19, 20 y 21 de la Ley Orgánica del Poder Electoral. “(…) apegarse a la Constitución para la selección de nuevos rectores del CNE es la única manera de recuperar la imparcialidad y autonomía de ese órgano, para restablecer la confianza de los ciudadanos en la institución de voto y en el restablecimiento de su derecho a elegir”, señala la comunicación entregada este viernes 7 de febrero de 2020, dirigida a los diputados Francisco Torrealba, William Gil, Nosliw Rodríguez, Jesús Montilla y Julio Chávez, y entregada al jefe de la fracción parlamentaria, en el Palacio Federal Legislativo.

Los representantes de la sociedad civil reiteraron su compromiso de contribuir a la recomposición institucional del país y en alcanzar la solución pacífica, democrática y electoral para diseñar el futuro. En este sentido, solicitaron a los demás actores a cumplir con su responsabilidad.

Carta Consignada al PSUV

Organizaciones que suscribieron este documento

  1. A.C. Médicos Unidos de Venezuela
  2. AC Agora
  3. Acceso a la Justicia
  4. Alfa Ciudadana
  5. Alianza Venezolana por la Salud
  6. Alternativa 1
  7. Asociación Civil Mujeres en Lìnea
  8. Asociación Civil Saber es Poder-AsoSaber
  9. Asociación Civil Vida y Luz (Asoviluz)
  10. AsoHorizonte
  11. Baruta en Movimiento
  12. Caracas Ciudad Plural
  13. Carlos Guerra, abogado.
  14. Catedra de Derechos de la UCLA
  15. Catia Posible
  16. CC Trebipar
  17. Centro de Acción y Defensa por los DDHH
  18. Centro de Justicia y Paz – Cepaz
  19. Colegio de Enfermería del DC
  20. Comisión para los DDHH del Estado Zulia- CODHEZ
  21. Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia (Codhez)
  22. Convite AC
  23. El Paraiso Organizado Sociedad Civil
  24. Equilibrio Hatillano
  25. Escuela de Vecinos de Venezuela
  26. Eugenio Martínez, periodista
  27. FAPUV
  28. Foro Ciudadano
  29. Foro Hatillano
  30. Francisco Martínez, empresario.
  31. Fundación Centro Gumilla
  32. Fundación Comunidades Ciudadanas del Municipio Sucre
  33. Fundación para el Desarrollo Integral (FUNDESI)
  34. Fundación para el Estudio y Desarrollo de la Democracia 
  35. Gladys Chow Lee, Médico Cirujano
  36. Gobiérnatec
  37. Ininco-UCV
  38. Innova Venezuela
  39. Intersectorial Nacional de Jubilados Pensionados y Sobrevivientes.
  40. Jesus Castellanos Vásquez, politólogo
  41. Jesús Chúo Torrealba, periodista
  42. Jhorvys Alvarez, abogado
  43. Judith Brazón, activista social
  44. Junquito En Movimiento
  45. Justicia y Paz OP Venezuela
  46. La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA)
  47. La Urbina Activa
  48. Labo Ciudadano
  49. Laboratorio de Paz
  50. Las Piloneras
  51. Luis Francisco Cabezas, politólogo
  52. Montalbán en Movimiento
  53. MOSBASE
  54. Movimiento Ciudadano Dale Letra
  55. Observatorio Electoral Venezolano
  56. Observatorio Global de Comunicación y Democracia
  57. Oportunidad Acciones Ciudadanas
  58. Organización para la Prevención Nacional de la Corrupción
  59. Organización Stop VIH
  60. Provea
  61. Radar de los Barrios, A.C.
  62. Red de Observación Electoral de Asamblea de Educación
  63. Red de Organizaciones de Baruta
  64. Red La Trinidad
  65. Red Nacional de Activistas Ciudadanos por los DDHH – REDAC
  66. Revista Sic del Centro Gumilla
  67. Sinergia,Red Venezolana de Organizaciones de Sociedad Civil
  68. Soledad Morillo Belloso, periodista
  69. Ucevistas por la Unidad de las Fuerzas Democráticas
  70. Uniandes AC
  71. Unicristiana
  72. Venezuela a futuro
  73. Yaya Andueza, periodista
  74. Yelitza Linares, periodista