Elecciones Parlamentarias Venezuela 2020. Bitácora de un evento malogrado.

En el marco de las “Elecciones Parlamentarias 2020”, el Observatorio Global de Comunicación y Democracia; dio inicio a un monitoreo y seguimiento de las principales acciones que hacen parte del proceso electoral, esto con el objetivo de identificar las irregularidades y violaciones que conforman el “Patrón de violación electoral” que ha venido lesionando el marco jurídico nacional, así como derechos civiles y políticos en el marco de los procesos electorales en Venezuela.

La documentación se inició el pasado mes de junio, con las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia que asumieron el nombramiento de la nueva directiva del CNE, y en esta primera entrega presenta las acciones relativas a la publicación del cronograma de realización de  las denominadas Asambleas Comunitarias Indígenas el 15 de agosto.

Para la realización de monitoreo, el OGCD definió un listado con los actores que, de manera oficial, están vinculados al proceso electoral, bien a través de las páginas oficiales, declaración de representantes o los perfiles en twitter de los mismos. El monitoreo también incluye la revisión diaria de medios de comunicación nacionales e internacionales.

En la línea de tiempo, que se presenta a continuación, se pueden observar las principales irregularidades y violaciones registradas, especialmente referidas al marco legal vigente, la vulneración a  derechos políticos a los ciudadanos, así como las sentencias arbitrarias contra partidos políticos debilitando el pluralismo político en el país. Asimismo, la bitácora de las parlamentarias 2020 recoge los principales hechos, pronunciamientos y acciones de actores nacionales e internacionales vinculados con el proceso electoral en Venezuela.

En la línea de tiempo presentada, quedan registradas una serie de transgresiones que han debilitado el evento electoral y continúan generando desconfianza en los ciudadanos sobre la efectividad del proceso para la reconstrucción democrática necesaria. En el período de estudio destacan cinco elementos que repiten una conducta violatoria de los derechos ciudadanos y que son parte del patrón de violaciones electorales que el Observatorio y la Red Electoral Ciudadana han venido documentando posterior al proceso parlamentario 2015, como son:

Patrón 1: Nombramiento irregular del árbitro electoral.  Por séptima vez en 20 años, el nombramiento de los rectores del Poder Electoral se aleja de lo establecido en la constitución y el Tribunal Supremo de Justicia asume el nombramiento de la nueva directiva del CNE, después que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia alegara la figura de “omisión legislativa” a través de la Sentencia Nº 68. La mencionada sentencia confirió además competencias legislativas al CNE para modificar la Ley Orgánica de Procesos Electorales. Posteriormente la sentencia Nº 70 del TSJ, no solo designó los cargos de Rectores principales y suplentes del CNE, sino también al Presidente y Vice Presidente del organismo, además de la conformación de los órganos subordinados.  

El 07 de agosto, tras la renuncia del Rector Rafael Simón Jiménez como Rector Principal, Vice Presidente del CNE y Presidente de la Comisión de Participación Política y Financiamiento, la Sala Constitucional designó a Leonardo Morales Poleo, para todos los mencionados cargos, desconociendo con ello no solo la Constitución y las Leyes, sino inclusive su propia sentencia que había nombrado a los suplentes para este cargo.

Esta violación a la administración electoral se ha repetido un total de siete veces: la Sala Constitucional del TSJ nombró rectores en los años 2003, 2005, 2014, 2016 y 2020; mientras que en 1999 la designación fue realizada por la Asamblea Nacional Constituyente. Cabe acotar que en el año 2009, se realizó por la Asamblea Nacional, pero las designaciones de Socorro Hernández y Tania D’Amelio, fueron cuestionadas por la militancia política de las mismas. Lo antes dicho ratifica que la directiva del Consejo Nacional Electoral del año 2006  ha sido la única, designada por la Asamblea Nacional.

Patrón 2: Debilitamiento del pluralismo político. Las intervenciones a partidos políticos como ocurrió con las directivas de los partidos PODEMOS y PPT, antes de la elección presidencial del año 2012, y posteriormente para las elecciones parlamentarias del 2015, con intervenciones y nombramientos de juntas ad hoc a los partidos políticos: MIN UNIDAD, MEP, COPEI, PODEMOS y BANDERA ROJA dejan en evidencia un debilitamiento al pluralismo político, lo que podría generar un sistema de partido único.

Este patrón que afecta al pluralismo político se repite en los actuales comicios parlamentarios de 2020 con la emisión de las sentencias Nº 71, Nº 72 y posteriormente la Nº 77, que desconoce las directivas de los Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP), por parte de la Sala Constitucional del TSJ, reemplazándolas por juntas ad hoc que podrán usar la tarjeta electoral, el logo, símbolos, emblemas, colores y cualquier otro concepto propio de sus organizaciones  en el venidero proceso electoral.

Patrón 3: Convocatoria sin cronograma. El anuncio de las Elecciones Parlamentarias del 6-D, se realizó sin la publicación del Cronograma Electoral. Violando de esta manera el Art. 42 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, que establece lo siguiente: “el acto de convocatoria, se hará público el Cronograma Electoral del respectivo proceso, el cual contendrá las etapas, actos y actuaciones que deberán ser cumplidos de conformidad con lo previsto en esta Ley”. Incurriendo en un nuevo patrón de violación, ya que la no publicación del Cronograma conjuntamente con la Convocatoria se ha repetido desde las Elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente del año 2017.

Patrón 4: Registro Electoral Débil. El seguimiento a los procesos electorales realizado por el OGCD, ha permitido documentar una acción reiterada que afecta y debilita el RE especialmente referida al número de días y puntos dispuestos para las jornadas especiales y que se repite en este proceso.

En las parlamentarias de 2015 las jornadas de RE tuvieron una duración de 118 días y 1568 puntos a lo largo de todo el territorio nacional, mientras que en las Parlamentarias 2020 el CNE anuncio apenas 14 días (con una adición de tres días para sumar 17)  y 551 puntos que luego se redujeron a 429. Esta comparación deja en evidencia la repetición de un patrón ya señalado en los procesos de 2017 y 2018

Según cifras ofíciales del ente comicial, se inscribieron un total de 251.398 ciudadanos. Es importante recordar que existen aproximadamente 2.000.000 de personas con derecho al voto que aún no forman parte del cuerpo electoral, lo que indica que se continúa con un Registro Electoral con un enorme déficit; a ello habría que sumar la incertidumbre sobre los más de 5 millones de venezolanos que migraron del país y que no actualizaron sus datos así como las migraciones internas que tampoco están reflejadas en el padrón electoral. Una situación que merece un llamado de atención es la referida a las migraciones arbitrarias de electores de sus centros electorales lo que representa una violación a los derechos de participación de los ciudadanos.

Patrón 5: Derecho al voto limitado. Rumbo al sufragio sectorial.  El CNE realizó una modificación del sistema de elección de los representantes indígenas a la Asamblea Nacional 2020, estableciendo una elección de segundo grado y a mano alzada, lo cual transgrede expresamente el principio constitucional del voto directo, libre y secreto

Esta acción, que es contraria al principio del voto universal, denota un intento de sectorizar las elecciones  en grupos específicos, tal como ocurrió en la Asamblea Nacional Constituyente 2017 (trabajadores, estudiantes, entre otros) o en esta ocasión en las comunidades o poblaciones indígenas.

22 días después, el 15 de agosto el CNE  modificó parcialmente el mencionado Reglamento Especial Representación Indígena, manteniendo sin embargo el desconocimiento del voto directo y libre para dichas Asambleas Comunitarias.

En apenas 72 días de monitoreo del proceso parlamentario, se evidencian una serie de irregularidades que debilitan la confianza ciudadana y alejan al evento de una elección auténtica. El recuento muestra violaciones en cuanto al nombramiento de la Administración Electoral, a la autonomía de los partidos políticos, al respeto del cronograma electoral, a la garantía de inscripción en el registro electoral, así como a los  principios del voto universal, directo, libre y secreto, hechos estos que vulneran los derecho derechos humanos, los estándares de elecciones auténticas y el Estado de Derecho en Venezuela. En una segunda entrega el OGCD presentará una actualización de la bitácora hasta el 15 de septiembre.


Venezuela: la necesidad de construir confianza electoral

Juan Manuel Trak

Dr. en Procesos Políticos Contemporáneos y Máster en Ciencia Política por la Universidad de Salamanca. Sociólogo de la Universidad Católica Andrés Bello. Asesor y consultor el tema políticos y electorales.


Venezuela: la necesidad de construir confianza electoral


Las elecciones son un proceso central de cualquier sistema democrático. Si bien pueden existir procesos electorales en sistemas no democráticos (por ejemplo plebiscitos), hasta el momento  no se conoce un sistema democrático en el que el sufragio no exista. Giovanni Sartori, politólogo italiano, definía la democracia como un sistema político basado en el poder popular, es decir, en el poder de la ciudadanía. Según este autor, el pueblo es el titular del poder mientras que su ejercicio es confiando a los representantes electos periódicamente[i].

Desde esta perspectiva, entendemos las elecciones como un medio para ejercicio de la ciudadanía y como un procedimiento mediante el cual se pueden tomar decisiones colectivas de manera inclusiva. Pero las elecciones son procesos complejos que ocurren en contextos políticos y sociales más amplios, los cuales afectan tanto su funcionamiento objetivo como la evaluación subjetiva que hacen ciudadanos, partidos políticos, asertividad, organizaciones de la sociedad civil y la comunidad internacional. Así, para que una elección sea el reflejo de la voluntad ciudadana requiere, entre otras cosas, de la confianza de todos los involucrados en el proceso.

En este orden de ideas, entendemos por confianza la creencia que tienen las personas en que los otros cumplirán con sus obligaciones o que, por lo menos, no actuarán en contra de sus intereses. Si extrapolamos esta definición a la esfera de lo político, podríamos decir que la confianza es la creencia en que las instituciones políticas actuarán de forma justa, atendiendo a lo establecido en las leyes. Si vamos un poco más lejos, la confianza en las elecciones supondría la creencia en que el proceso electoral está organizado de tal manera que es capaz de reflejar en sus resultados las preferencias políticas de la gente.

Siguiendo lo propuesto por la Fundación Kofi Annan[ii], la confianza en las elecciones y sus resultados es un pilar de la legitimidad de cualquier sistema democrático. Según esta visión “la credibilidad de las elecciones es descalificada, si los votantes no creen que las autoridades responsables de organizarlas son autónomas e independientes”. De esta suerte, la confianza de la elección y sus resultados impacta directamente en el apoyo hacia las autoridades, la desconfianza abre las puertas a condiciones que favorecen la ingobernabilidad y el autoritarismo.

Las dimensiones de la confianza

En este orden de ideas, la confianza en las elecciones se ve afectada por dos dimensiones fundamentales: condiciones políticas y calidad técnica de las elecciones. La primera dimensión se refiere al ejercicio efectivo de los derechos civiles y políticos de la ciudadanía. Así, una elección será más confiable a los ojos de la gente en la medida que haya igualdad política, libertar de expresión, libertad para elegir y ser elegido, entre otras. De la misma manera, las condiciones políticas también se refieren a la existencia de un árbitro que actúe con neutralidad institucional, y aplique el marco normativo de forma equitativa.

Por otro lado, las condiciones técnicas hacen referencia a los aspectos operativos que garantizan que el resultado de la elección refleja la voluntad de la ciudadanía.  Estos aspectos técnicos abarcan las diferentes fases del proceso electoral: desde el la creación de leyes, nombramiento de autoridades, registro de electorales, partidos y candidatos, pasando por las diferentes auditorías prelectorales, el sistema de votación, el escrutinio del voto y las auditorías poselectorales. En este caso, la confianza hacia las condiciones técnicas está mediada por las evaluaciones que hacen de las mimas los partidos políticos, lo medios de comunicación, la organización de observación electoral nacional e internacional, quienes emitirán sus juicios ante la opinión pública; influyendo así en la confianza de los ciudadanos hacia el proceso electoral.

En Venezuela, el ejercicio de los derechos civiles políticos es cada vez más cuesta arriba. Quienes ejercen el poder político han limitado de manera sistemática y progresiva el ejercicio de la ciudadanía. El poder del voto ha sido reducido mediante la imposición de condiciones políticas que impiden el libre ejercicio del poder popular, así como el diseño de un sistema electoral que genera desconfianza.

Desde el punto de vista de las condiciones políticas, Venezuela ha carecido de un árbitro electoral que actúe con neutralidad institucional. Desde la aprobación de la constitución de 1999, el Consejo Nacional Electoral no ha sido nombrado siguiendo lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV)[iii] y la Ley Orgánica del Poder Electoral (LOPE)[iv]. Como resultado, quienes han dirigido el Consejo nacional Electoral actúan en contra de la confianza de los ciudadanos hacia las elecciones y el poder de su voto.

A lo anterior cabe añadirle la manipulación de la oferta electoral mediante el uso de medidas administrativas por parte del CNE, la inhabilitación de candidatos por parte dela Contraloría General de República  o la intervención del Tribunal Supremo de Justicia en los partidos políticos de oposición.

Desde el punto de vista técnico, la opacidad con que se ha manejado el Registro Electoral, la flexibilización de garantías para evitar la usurpación de identidad y duplicidad del voto, la manipulación del calendario electoral, la limitación de la observación nacional y la prohibición de observación internacional calificada, entre otros, reducen la credibilidad de los resultados de los comicios

Acuerdos y principios

Para revertir esta situación es necesario la construcción de un acuerdo político nacional en el que los diversos actores sociales y políticos establezcan un conjunto de principios y prácticas orientadas a restablecer la confianza en las elecciones. Lo anterior pasa por la creación de una comisión de alto nivel capaz de elaborar una propuesta de reforma política y electoral que reconozca las limitaciones de la situación actual, los conflictos existentes y proponga medidas de corto, mediano y largo plazo con el fin de rescatar la institucionalidad democrática en el país.

Evidentemente, la construcción de un acuerdo político de esta naturaleza requiere de la cooperación firme de diversos sectores políticos y sociales que actualmente carecen de confianza mutua. Un primer paso sería la generación de espacios para la construcción de esa confianza perdida, sobre todo entre actores no gubernamentales de diversa naturaleza. Un segundo paso sería la conformación de una alianza democrática que impulsara una agenda de reformas político-institucionales en las que todos los sectores políticos se vean reflejados.

En todo caso, cualquier reforma política tendrá que devolverle a la ciudadanía su poder, la libertad de elegir quienes les gobiernan y que su elección no solo se vea reflejado en el resultado de la elección, sino que se respete el ejercicio efectivo del poder de los representantes electos a través del voto popular.


[i] Sartori, Giovanni. Elementos de teoría política. Madrid: Alianza, 2008, p. 46.

[ii] Kofi Annan Foundation. Confidence in elections and the acceptance of results. Policy brief 1. Más información en https://www.kofiannanfoundation.org

[iii] Ver artículos 295 y 296 de la CRBV.

[iv] Ver artículo 30 de la LOPE.

Cibertertulia. Venezuela: Retos electorales en tiempos de COVID-19.

Venezuela: Retos electorales en tiempos de COVID-19.

¿Cuáles son los retos electorales que plantea el Covid-19 para Venezuela?, esa fue la interrogante que unió en una tertulia virtual a cuatro expertos venezolanos en el tema electoral: el politólogo y profesor universitario Héctor Briceño; el sociólogo y politólogo Juan Manuel Trak; el periodista especializado en temas electorales Eugenio Martínez y el politólogo y consultor Jesús Castellanos Vásquez.

Temas:

Los temas tratados en la cibertertulia fueron los siguientes: Diagnóstico del sistema electoral. Crisis política. Pandemia. Condiciones electorales mínimas. Condiciones sanitarias. Viabilidad de mecanismos alternativos de votación. Campaña electoral y distancia social. Observación electoral.

Dinámica:

La Cibertertulia planteó dos intervenciones por cada participante. Una intervención principal de 7 minutos, seguida de una segunda intervención de 3 minutos.

Primera parte:

Segunda parte:

La segunda intervención fue dirigida a establecer un diálogo entre los cotertulios: preguntar, refutar, reforzar ideas comentadas durante las cuatro intervenciones principales.

En esta segunda intervención también se respondieron preguntas recibidas a través del chat del canal de YouTube, presentadas por la moderadora.

Link:

https://www.youtube.com/watch?v=bYyDyoavHHI&feature=emb_err_woyt

Organizaciones sociales y ciudadanos saludan el acuerdo de colaboración para enfrentar el Covid-19 entre las dos principales autoridades del país.

Organizaciones sociales y ciudadanos saludan el acuerdo de colaboración para enfrentar el Covid-19 entre las dos principales autoridades del país.

Organizaciones sociales e individualidades queremos saludar y expresar el respaldo al acuerdo de colaboración entre el Ministerio del Poder Popular para la Salud y el equipo técnico de la Comisión para la Ayuda Humanitaria de la Asamblea Nacional para responder al Covid-19 en Venezuela. Reconocemos que fue resultado de un proceso complejo, de mucha responsabilidad frente al país, que prioriza y antepone por sobre otras razones, salvar la vida de los venezolanos y venezolanas, especialmente de quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad bajo la pandemia de Coronavirus.

Ambas partes han acordado trabajar coordinadamente y con el apoyo técnico y administrativo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la búsqueda de recursos financieros y el fortalecimiento de las capacidades de respuesta del país para atender a la población y proteger al personal de salud frente a la pandemia. Un acuerdo fundamental, en momentos donde se incrementan el número de contagios y cuya propagación comienza a manifestar un patrón de crecimiento progresivo similar al del resto del mundo.

Consideramos que el abordaje es adecuado en las áreas convenidas: Detección de casos activos de Covid-19 mediante el diagnóstico de laboratorio; Tratamiento oportuno y adecuado de los casos conformados; aislamiento supervisado de los casos sintomáticos y cuarentena de los contactos; protección del personal de salud; vigilancia epidemiológica; análisis de la Información y reportes de situación; y comunicación de riesgo para la adaptación de medidas por la población, y podría aportar resultados significativos en la disminución de los casos y  en evitar víctimas fatales. Es imperativo generar confianza respecto al manejo del virus con base en evidencia científica, que reduzca el miedo y promueva medidas de prevención en la población.

En este sentido expresamos la urgencia de eliminar toda forma de estigmatización y discriminación contra toda persona afectada por el virus o por su aproximación con el mismo. La situación de precariedad que enfrentan los venezolano/as dentro del país y los que retornan obliga a una atención digna, de calidad y sin estigma. El Ministerio de Salud, está en la obligación de proveer los equipos y utensilios de protección personal tanto para personal de salud, como para retornados en albergues de acogida temporal, como a  personas que carezcan de condiciones para adquirirlos y requieren salir a la calle a obtener su sustento diario.

Queremos insistir en la urgencia de avanzar en una respuesta más amplia e integral a la pandemia Covid-19 en Venezuela, con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para atender la emergencia humanitaria compleja que afecta gravemente no sólo la salud, sino la alimentación y los servicios vitales como el acceso al agua potable, áreas donde su intervención podría ser fundamental para salvar vida y contribuir con la recuperación de condiciones de vida digna.

Por último, ratificamos que, en el contexto de emergencia sanitaria generado por el Coronavirus, el bienestar de la población debe ponerse por encima de cualquier otra consideración, atendiendo a las propias recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud bajo la fase de transmisión comunitaria del Covid-19: Aumentar los mecanismos de coordinación de toda la sociedad para el diseño y ejecución de la mejor respuesta sanitaria posible.

Las organizaciones de la sociedad civil continuaremos trabajando para lograr que la esperanza de toda la población logre transformarse en cambios reales de una situación que actualmente compromete la sobrevivencia, la libertad y seguridad de la gran mayoría y estaremos vigilantes del cumplimiento de este acuerdo bajo los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia.

Adhieren:

A.C Anzoátegui Sin Sida; A.C. Justicia y Paz OP Venezuela; A.C. MÉDICOS UNIDOS DE VENEZUELA; A.C. Radar de los Barrios; A.C. Reforma Judicial; AC Asociación por la Vida /Mérida; AC Cátedra de la Paz y Derechos humanos Mons Oscar Arnulfo Romero; Acción Ciudadana Contra el SIDA. ACCSI; AC Liga Merideña contra el Sida; Acceso a la Justicia; Acción Solidaria – ACSOL; ACOANA; AMBAR ASOCIACION CIVIL; Amigos Trasplantados de Venezuela; Asociación Civil Saber es Poder-AsoSaber; Asociación Civil Uniandes; Asociación de Jubilados de Chacao; Asociación Venezolana para la Hemófilia; Asociación Venezolana para la Hemofilia; Atraem; Baruta En Movimiento; Caleidoscopio Humano; Caracas Ciudad Plural; CECAVID; Cendif-Unimet; Centro de Acción y Defensa por los Derechos Humanos (Cadef); Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (CDH-UCAB); Centro de Formación para la Democracia CFD; Centro de Justicia y Paz – Cepaz; Centro para la Paz y los Derechos Humanos-UCV; CISFEM; Ciudadanía Con Compromiso A.C; CIVILIS Derechos Humanos; Clima21 – Ambiente y Derechos Humanos; Codehciu – Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía; Codevida; Colegio de Médicos de Lara; Comisión Nacional de Derechos Humanos de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela del Estado Lara; Comunidad en Movimiento A.C; Conciencia Ciudadana A.C; Consejo Comunal las Colinas de Mañongo; Consejo Comunal TEBRIPAR; Convite AC; Crea País; Creemos Alianza Ciudadana; Creemos Alianza Ciudadana Libertador; Creemos Alianza Ciudadana Miranda; EDEPA, A.C; EXCUBITUS Derechos Humanos en Educación; Federación Venezolana Abogadas FEVA; FORO HATILLANO; Frente Nacional de Mujeres; FUNCAMAMA; Fundación Aguaclara; Fundación Ambientalista de Caricuao; Fundación Especialmente Amigos; Fundación Fototeca de Barquisimeto; Fundación La Gran Victoria; Fundación Lucelia; Fundación para el Desarrollo Integral (FUNDESI); Fundación Recicrear; Fundación Reflejos de Venezuela; Fundación Rehabilitarte; Fundación Váyalo; Fundación Yo estoy aquí; Fundapmotriz; FundaRedes; Gente de Soluciones; Hogar Virgen de los Dolores; Inaesin ; Instituto Mead de Venezuela A.C; Labo Ciudadano; Laboratorio de Paz; Médicos Unidos Venezuela Capítulo Carabobo; Movimiento +Ciudadanos; Movimiento Ciudadano Dale Letra; Movimiento Uniendo Voluntades; Observatorio de derechos humanos de la universidad de los Andes; Observatorio de Ecología Política de Venezuela; Observatorio Electoral Venezolano; Observatorio Global Comunicación y Democracia; Observatorio Venezolano de Prisiones; Observatorio  Venezolano Derechos Humanos Mujeres;  ONG Hombres por la Equidad e  igualdad; OPCION Venezuela AC; Org. Humanitaria Zona 10; Org. Comunitaria Brisas Orinoco; Org. Comunitaria Esperanza Punceres; Org. Comunitaria Fe, Alegría y Paz; Org. Comunitaria Libertador; Org. Comunitaria Solidario Punceres; Org. Humanitaria Las Vírgenes; Organización Comunitaria El Junquito y su Gente; Organización Nacional de Trasplante de Venezuela ONTV; Organización Natural Bio Conservation A.C; Piloneras; Plataforma contra el Arco Minero del Orinoco; Prepara Familia; Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos. Provea; PROMEDEHUM; Proyecta Ciudadanía A.C; Proyecto Mujeres; Red de Activismo e Investigación por la Convivencia REACIN; RED DE CASAS DON BOSCO; Red Org Baruta; Red por los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes, REDHNNA; Semillero Humanitario A.C; SINERGIA, Red Venezolana de Organizaciones de Sociedad Civil; StopVIH; Transparencia Venezuela; Una Ventana a la Libertad; Unión Afirmativa; Unión Vecinal para la Participación Ciudadana A.C; Upel Maracay; Vicaría de DDHH de la Arquidiócesis de Barquisimeto; Voc; Women Empowerment Laboratory (WELab).

Individualidades:

Adriana Pérez Piegard; Agustina Domínguez; Alejandro Álvarez Iragorry; Alfonso Maldonado; Alfredo Padilla; Ángel Zambrano; Antonia Luque; Aura Sofía Díaz; Beatriz Borges; Beatriz Cisneros A.; Beatriz Gerbasi; Beatriz Marín Bolívar; Beatriz Vento; Carlos Eduardo López F.; Carlos Guerra; Carlos Medina; Carlos Muñiz; Carlos Osuna; Carmen González Coronel; Carmen Piemonti; Carmen Sosa; Cesar Vásquez; Claudia E Requejo; Claudia Nikken; Cruz Arreaza; Deborah Van Berkel; Diana Lobo; Dorixa Monsalve Dam; Edgardo Lander; Eduardo Torres; Eduardo Trujillo Ariza; Elena Hernaiz; Elismenia Blanco; Elys Ojeda; Ennio Ortiz; Enrique Sierta; Eogracia Guzmán; Esteban Emilio Mosonyi; Estefania Reyes; Euglis Palma; Evelyn Alonzo; Evelyn Martinez; Feliciano Reyna; Félix Ríos; Fernando Aranguren; Flavia Pesci Feltri; Francisco Martinez G.; Gabriela Buada Blondell; Gilianys Quintero Requejo; Gladys Mogollon; Gloria López; Griselda Colina; Guillermo Tell Aveledo; Gustavo Márquez Marín; Hector Monsalve; Héctor Vizcaya; Inés Quintero; Iris Palma; Irving Rivas; Isolda Heredia de Salvatierra; Jaime Lorenzo; Javier Mijares Cisneros; Javier Tarazona; Jesús Chuo Torrealba; Jo Delia; José G González; José Requena; Juan Carlos Barreto; Julia de Acosta; Karla Ávila M.; Katherine Martinez; Katiuska Camargo; Keybell Díaz; Keymer Ávila; Laura Louza; Lennys Antonio Luque; Lexys Rendón; Lilia Arvelo Alemán; Lorena Liendo Rey; Lorys Romero; Luis Alvarado Bruzual; Luis Enrique Vizcaya; Luis Francisco Cabezas; Luis Rojas; Luisa Rodríguez Táriba; Magaly Huggins Castañeda; Maleisi Núñez Medina; Manfredo González; Manuel Albino; Manuel Mir; Manuel Zapata SJ; Marelis Alayon; Maria Auxiliadora Mejías; Maria E Redondo; Maria E. Escobar; Maria Eugenia Gil Beroes; María Fernanda Montero; María Gabriela Cuevas Garcia; Maria Piña; Mariano Crespo; Mariapia Bevilacqua; Mariela Ramírez; Mercedes De Freitas; Miguel Ángel Espinoza OP; Mileida Ramírez; Mirna Santoyo; Moisés Carvallo Nuñez; Nancy Núñez; Nelson Landaez; Nicolasa Caraballo; Nora Ovelar; Norkys J. Salcedo; Nucilasa Caraballo; Nury Pernia; Olga Pacheco; Oly Millán Campos; Omaira García; Patricia Parra Hurtado; Pedro González Caro; Pedro Rivas; Rafael Melo; Rafael Uzcátegui; Renato Bernieri; Reymer Villamizar; Rigoberto Lobo; Rogelio Altez; Rosa Elena Acevedo S.; Rosimar Sosa; Santiago Arconada Rodríguez; Sonia Sgambatti; Soraida Pacheco; Tibisay Bolívar; Trinidad M Palma; Valeska Martínez P; Vanessa Vargas; Walter Trejo Urquiola; Wendy Méndez; William Requejo Orobio; Yoletty Bracho; Yván Serra Díaz.

La Democracia No Se Suspende. Mesa redonda

La Democracia No Se Suspende. Mesa redonda.

En Venezuela prevalece un contexto de total incertidumbre, mezclado con una delicada situación de emergencia humanitaria enmarcada en una crisis política, social y económica, experimentándose un retroceso en todas las esferas de la sociedad venezolana, especialmente en el ámbito de la recuperación de la democracia en el país. No obstante, se afirma que eventos como la mesa redonda realizada el 20 de mayo de 2020, promueven hallar soluciones en conjunto, y sobre todo desde la sociedad civil, para avanzar en acciones de incidencia y reposicionar el tema electoral en las agendas de los tomadores de decisión.

Retos Políticos en Contexto de Crisis Social y de Pandemia

El primer ponente inicia su intervención diciendo que para algunos sectores es imposible hablar en este momento de elecciones en Venezuela, considerando su delicada situación, incluso participar en ellas nos convertiría en cómplices del régimen de Maduro. Esta visión es compartida por algunos de los diputados del bando opositor de la Asamblea Nacional (AN), quienes han considerado que ir a elecciones en este contexto sería caer en una trampa del régimen.

Esta preocupación se ha extendido a buena parte de la población, la cual padece de una profunda desesperanza electoral sin faltarle razones: (i) el deterioro de las condiciones electorales se ha profundizado luego de la victoria opositora del año 2015 –última elección que cumplió con las condiciones mínimas en parámetros democráticos; (ii) se ilegalizaron los partidos de oposición; (iii) la empresa SMARTMATIC se retiró del país luego de denunciar una diferencia entre los resultados anunciados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para la elección de la Asamblea Nacional Constituyente; (iv) los electores y centros electorales han sido redistribuidos siguiendo criterios políticos; (v) la crisis migratoria, que movilizó a buena parte de la población, reconfiguró el registro nacional electoral tanto a nivel nacional como internacional -20% de los electores han abandonado el país desde el 2016; (vi) otra parte de importante de la población ha migrado internamente hacia las grandes ciudades, huyendo del deterioro de las condiciones de vida y de los servicios públicos; (vii) otro elemento a destacar lo constituye el incendio de los galpones del CNE, cuyo evento destruyó casi la totalidad de la plataforma para el ejercicio del voto automatizado –plataforma que permitía un conjunto de garantías para auditar el proceso de votación; (viii) adicionalmente, tenemos el evento pandémico que azota al mundo, lo cual impone mayores complicaciones al ejercicio del voto –si seguimos las consideraciones de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, el pico de la COVID-19 podría llegar al país hacia el último trimestre del año, precisamente cuando debería realizarse las elecciones parlamentarias; (ix) la confianza en el organismo electoral es casi nulo.

En este marco de ideas, el ponente afirma que no es descabellado pensar que nos encontramos en el peor momento del sistema electoral venezolano. No obstante, el gran reto de los que nos reunimos hoy acá, y del resto de actores interesados en la recuperación de la democracia en Venezuela, es invertir la ecuación referida a que las elecciones son una trampa del régimen; solo es posible enfrentar la crisis humanitaria, sanitaria, social, económica y política si se lucha por mejores condiciones electorales, si se denuncia el ventajismo electoral y si se revela al mundo incesantemente cómo las instituciones del Estado se alinean para impedir la manifestación de la voluntad popular.

A esto añade que la elección parlamentaria que tenemos por delante no es una elección más, sino la elección de la última institución legítima del país. En este sentido, sería insensato dejarse arrebatar la única institución actualmente legítima. Por lo cual, el reto presente no es sencillo, los obstáculos son muchos y el tiempo es escaso. Sin embargo, el costo social y político de renunciar a esta elección sería demasiado alto. Al respecto, agrega, para finalizar, que los sucesos de inicios del mes de mayo demuestran una relación directa entre la pérdida de confianza en el voto y las aventuras violentas, lo cual complica aún más la situación actual.

Complicaciones del Contexto Electoral y sus Implicaciones Técnicas

El segundo ponente abre su exposición planteando que el debate electoral habría que enfocarlo en cómo se han ido agregando complicaciones a la situación del sistema electoral. En enero, se observaron demandas de mejoras a las condiciones políticas y técnicas; en marzo, se agregan se agregaron otras demandas referidas a cómo recomponer el sistema electoral luego del incendio de los galpones del CNE, donde hubo una pérdida del 98% del hardware electoral; y ahora, se tienen las consideraciones de índole sanitario.

De acuerdo con el ponente, el proceso electoral venezolano está compuesto de 40 fases, las cuales se pueden convertir en focos potenciales de infección por coronavirus. En este sentido, no sería justo colocar al ciudadano en la disyuntiva de ejercer el derecho al voto o proteger su estado de salud. Lamentablemente, las instituciones venezolanas, tanto del régimen de Maduro como del gobierno interino de Guaidó, no están pensando en resolver los asuntos técnicos electorales ni en las condiciones sanitarias de unas eventuales elecciones.

Al respecto, el ponente recordó que el presidente del Comité de Postulaciones Electorales, Ángel Medina, dijo que dicho comité no se iba a reintegrar a sus funciones hasta que cese el confinamiento sanitario; es decir, de parte de factores de oposición, estamos en una suerte de receso institucional, corriendo el riesgo de que todas las condiciones técnicas para diseñar un  nuevo sistema de votación recaiga en el actual CNE, o en su defecto un nuevo CNE esté condicionado por funcionarios afectos al régimen de Maduro.

Ante esto, se considera que lo más razonable es comenzar a presentar propuestas para: (i) resolver el tema técnico; (ii) recuperar el hardware necesario; (iii) valorar la posibilidad de diseñar un nuevo sistema de votación, y (iv) afrontar unas elecciones en un contexto de pandemia –revisar los ejemplos de Uruguay, Paraguay, Bolivia y Ecuador nos pueden servir de modelo para encarar los desafíos sanitarios en procesos electorales.

Es probable que al régimen de Maduro le interese celebrar las elecciones a toda costa este año, no obstante, habría que analizar cómo se recibirán tales resultados por parte de la oposición y de la comunidad internacional. Se prevé que una elección bajo este contexto va a carecer de condiciones políticas y técnicas, así como de condiciones sanitarias.

COVID-19 y su Incidencia Política

El tercer ponente comienza su exposición sosteniendo que la COVID-19 ha generado dos grandes preocupaciones: (i) su impacto sanitario, social y económico; y (ii) su impacto sobre la democracia. Sobre este último punto, hay especial preocupación acerca de cómo la pandemia tiene influencia en el acercamiento o no con formas de gobierno autoritarias, lo que para el caso venezolano representa un acercamiento a un autoritarismo puro. En ese sentido, habría que valorar la importancia de la elección como elemento fundamental dentro de las democracias, aunque no es, naturalmente, lo único que las define; por lo cual es mandatorio exigir que las elecciones sean siempre consideradas como el elemento sin el cual no hay democracia alguna.

De acuerdo con el ponente, unas elecciones en Venezuela plantean grandes desafíos para todos por las condiciones ya comentadas. No obstante, según el expositor habría que preguntarse qué habría que hacer para celebrar unas elecciones en Venezuela e un contexto de pandemia, para lo cual sugiere: (i) realizar una evaluación rigurosa del impacto de la pandemia en el país; (ii) considerar los elementos de persecución política y de violación de derechos humanos; (iii) procurar un gran acuerdo nacional que permita que las principales fuerzas políticas puedan participar en una elección que cumpla con las condiciones mínimas requeridas, lo cual incluiría una administración electoral imparcial y confiable, y la observación de la comunidad internacional; (iv) innovar en materia de sistemas electorales, es preciso pensar más allá de los esquemas tradicionales de votación, como por ejemplo, el voto anticipado, las elecciones de más de un día, o el voto electrónico; (v) considerar a los más de cinco millones de venezolanos fuera del país, lo que supone una revisión del marco legal vigente; (vi) revisar las buenas prácticas de otros países; (vii) valorar la posibilidad de realizar campañas electorales por internet; (viii) revisar las inscripciones de candidaturas y de la capacitación electoral. Finaliza sosteniendo que todo esto es impensable si no se cuenta con: el consenso nacional; la inclusión de todos los actores; la intención de celebrar unas elecciones transparentes, libres; y con el apoyo y asistencia de la comunidad internacional. Para ello, se podría aprovechar las gestiones de la actual AN, la cual pudiera revisar el marco legal y elegir un CNE de acuerdo con los estándares internacionales.

Intervenciones de los Asistentes

Una vez terminadas las ponencias, se da oportunidad a los asistentes de expresar sus opiniones, las cuales versaron sobre lo siguiente:

Sobre lo político:

  • Resulta obligatorio llegar a un acuerdo político nacional que permita superar la crisis política, social y económica que atraviesa el país. Si se coloca a la pandemia como un elemento que imposibilita el evento electoral, entonces nunca se celebrarán unas elecciones en el país.
  • Es preciso generar presión al Comité de Postulaciones de la AN para que genere un cronograma mínimo para designar un nuevo CNE, y que sea este ente el que vaya destrabando la situación electoral en el marco de unos requisitos mínimos.
  • Una eventual contienda parlamentaria deberá enfrentarse con el desafío de superar la propuesta de un grupo político referida a generar la máxima presión posible al régimen. Dentro de esa estrategia no se prevé la realización de elecciones en Venezuela en el corto plazo. Por lo cual, como sociedad civil debemos contraargumentar esa estrategia y posicionar la relevancia de celebrar unas elecciones en el país, considerando como posibles aliados a los partidos que no comparten dicha estrategia. 
  • Se tiene la impresión de que una vez el régimen de Maduro logre controlar la situación de la pandemia, éste hará todo lo posible por ganar el espacio de la AN –la cual no está desempeñando un rol importante en la situación de pandemia actual. El régimen de Maduro es el principal interesado en celebrar elecciones parlamentarias al considerar todas las condiciones ventajosas a su favor debido a las condiciones del contexto, principalmente el debilitamiento de la democracia. Ante ello, se propone que las organizaciones sociales posicionen la defensa de la importancia del bastión institucional de la AN, ya que es la institución que le brinda legitimidad a la presidencia interina, por lo cual es vital conservar la mayoría democrática en este órgano representativo.
  • No se deben apoyar salidas autoritarias a la crisis actual; el autoritarismo solo genera más autoritarismo.
  • Hay que valorar el plano internacional y evaluar quiénes pueden ser nuestros aliados; se evidencia un deterioro de la democracia a nivel internacional, por lo cual es preciso definir muy bien qué actores pueden contribuir a la recuperación de la democracia en Venezuela.
  • Es necesario elaborar una carta pública dirigida a quienes conforman el Comité de Postulaciones de AN, exigiendo reactivar sus actividades.

Sobre lo técnico:

  • Es oportuno diseñar una propuesta de modus operandi de elecciones en el contexto de pandemia, restricciones políticas, violaciones de derechos y de gasolina cero, para evitar que el oficialismo imponga condiciones electorales ventajosas en vista de la delicada situación.
  • Se deben diseñar estrategias que permitan facilitar el voto a distancia para los ciudadanos que se encuentran en el exterior.
  • Las estrategias electorales que se promuevan deben estar en el marco de unas condiciones mínimas para participar, sin ahondar en las condiciones maximalistas.
  • No solo se debe exigir que se reactive el Comité de Postulaciones de la AN, sino resolver el tema del hardware y el software, para lo cual nos debemos adelantar para dejar en claro cómo hacer con los temas técnicos y sanitarios, y no dejar ello solo en manos de los políticos. 
  • Se comparte imagen de un escenario probable de elecciones en donde se visualizan los puntos del procedimiento en los cuales habría riesgos de transmisión del SARS-Cov-2 (Ver Anexo 1).

Sobre lo ciudadano:

  • Es imperioso impulsar un llamado a elecciones parlamentarias y hacer suficiente peso en la opinión pública para que sea un objetivo de mayor interés nacional. Para lo cual, se debe preparar una campaña para que pudiera incluir talleres virtuales para la ciudadanía, entre otras actividades virtuales.
  • Debemos apuntar a la presión ciudadana a través de las redes sociales y a recuperar los espacios públicos a través de actividades que permitan recuperar la confianza en el voto, aprendiendo de la experiencia de otros países.
  • Es importante desarrollar estrategias para transmitir la información electoral a los sectores populares, apoyándonos en el descontento generalizado de las bases de la sociedad. Asimismo, debemos ejecutar acciones de formación a jóvenes, líderes comunitarios, haciendo énfasis en las regiones y en las zonas fronterizas.
  • Es relevante considerar que actualmente estamos en una situación que se encuentra al margen de la Constitución; nos encontramos en una dictadura, por lo cual no contamos con instituciones democráticas. No es un problema de los servicios, es un problema político. Por lo cual, debemos concentrarnos en recuperar el espacio ciudadano y fortalecer las acciones de la sociedad civil.
  • Es necesario considerar que hay una desconexión entre las instituciones  y la población, por lo cual hay una generación desinformada. En este sentido, es oportuno conectar la importancia de las elecciones con la coyuntura a nivel comunicacional porque, de lo contario, pudiera tener un efecto contraproducente y se corre el riesgo de descreditar la imagen de la sociedad civil.
  • Se hace necesario la formación en la observación electoral para los ciudadanos, para lo cual se ofrece materiales didácticos ya elaborados por organizaciones de la sociedad civil.
  • Se invita a la difusión de artículos escritos por las organizaciones realizadoras del evento, los cuales versan sobre los temas acá abordados.

Comentarios Finales de los Ponentes

En esta sección se recogen las consideraciones finales de los ponentes, entre las que destacan:

  • La importancia de rescatar los asuntos electorales para salir de la grave crisis que atraviesa el país y que se recrudece con el pasar del tiempo.
  • Existe una campaña de descrédito en contra del ejercicio del voto tanto desde el oficialismo como desde factores de la oposición. Ante esto, es oportuno realizar una campaña para rescatar y reposicionar la importancia de las elecciones, y para ello es necesario que se concreten alianzas tanto con actores internos como internacionales. Lo electoral no debe ser un problema sino una vía para comenzar a solucionar la crisis nacional.
  • Es importante resaltar lo que representa la migración venezolana, tanto al exterior como a lo interno, para unas elecciones parlamentarias, considerando la relevancia de la distribución demográfica y la conformación de los circuitos electorales.
  • El principal reto, además de contar con árbitro electoral imparcial, es rescatar en los ciudadanos el valor del voto como instrumento de cambio, así como posicionar los asuntos técnicos electorales, y las garantías electorales y sanitarias.
  • Hay que destacar la importancia de la participación de las organizaciones de la sociedad civil en el proceso electoral, y considerar que dichas organizaciones deben formar parte de un gran acuerdo político nacional, y ratificar su rol en la observación electoral.

Conclusiones

Como parte del cierre del evento, se ofrecen unas reflexiones finales que recogen los aportes de los participantes del evento:

  • Es preciso valorar espacios de encuentro como el presente, que generan confianza para participar y escuchar, y que reúne a una variedad destacada de actores. En este sentido, se hace oportuno establecer un grupo de asesores, conformado por parte de los participantes de este encuentro, para delinear propuestas, y así incidir en otros actores que también son clave para la recuperación de la democracia, y generar acciones de impacto al respecto.
  • Para recuperar la democracia es necesario reactivar el proceso electoral, lo que conlleva a considerar factores técnicos, sanitarios y políticos, los cuales no son independientes sino interdependientes. Así, las acciones que de acá se desprendan deben obedecer a una estrategia que contenga una visión combinada y global de dichos factores.
  • Se hace obligatorio involucrar a la ciudadanía a todo nivel de este proceso de recuperación de la democracia; la desesperanza debe convertirse en esperanza. Debemos procurar que cada ciudadano se sienta protagonista de dicho proceso, incluyendo a los ciudadanos que han emigrado.
  • Es importante ejecutar acciones a corto plazo a partir de las propuestas recibidas en este espacio, como, por ejemplo, enviar una carta pública al Comité de Postulaciones de la AN, lo cual puede irse adelantando en los días subsiguientes a este evento.
  • Es oportuno abrir un espacio de discusión directa entre los actores de la sociedad civil y actores político-partidistas; el propósito es tender un puente sólido de diálogo y trabajo conjunto entre la ciudadanía y los actores políticos.
  • La sociedad civil no debe ceder en su actuar de incidencia política para que estos temas sean de vital importancia para todos los sectores de la sociedad.
  • Se hace énfasis en la importancia del rol de las agencias de las Naciones Unidas, y de otras organizaciones internacionales, en la asistencia y observación electoral para la restitución de la democracia en el país.
  • El acompañamiento y la observación internacional es clave para cualquier proceso electoral en el país, así como valorar las experiencias de otros países en situaciones similares.
  • Se establece la intención de ejecutar un plan que considere más actores y más posibilidades de lograr los objetivos propuestos en este encuentro.
  • Finalmente, se indica que este evento forma parte de una estrategia global consensuada de la sociedad civil a largo plazo en pro de la restitución de los derechos políticos y civiles en Venezuela, de manera que a partir de este evento se espera ejecutar más actividades a tono con este objetivo. Al respecto, se aprovecha la oportunidad para invitar a todos los asistentes a otra mesa redonda para el 03 de junio del presente.

El campo democrático debe volver a ser una esperanza creíble

El campo democrático debe volver a ser una esperanza creíble

1) La pandemia ha agravado la Emergencia Humanitaria Compleja preexistente: El extremo desabastecimiento del suministro de gasolina, la cada vez mayor dificultad en el acceso de la población a alimentos y medicinas, la destrucción de la capacidad de suministrar agua potable a los hogares y el deterioro acelerado del ya deficiente servicio de energía eléctrica y el agotamiento de medios de vida en millones de familias, son dinámicas ANTERIORES a la aparición del Covid-19, que hoy se ven agravadas por la pandemia y que revelan ampliamente las responsabilidades de quienes ejercen el control del poder público en el colapso de las instituciones y capacidades del país para garantizar el acceso a esos bienes y servicios.

2) Para Miraflores mantenerse indefinida e ilegalmente en el poder está por encima del bienestar de los venezolanos: Ante la caída del ingreso petrolero, la cuestionada legitimidad política, así como el acentuado deterioro de conductas institucionales y la indiferencia ante el sufrimiento de la población, el gobierno de facto de Maduro se ha centrado en conservar el poder mediante la represión, abandonando las obligaciones del Estado de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos para toda la población, sin discriminación. Para los venezolanos el aparato estatal es hoy una fuente de amenazas y no un instrumento para su bienestar, con la fortaleza y la capacidad operativa y técnica para enfrentar la pandemia del coronavirus y nuestra emergencia humanitaria previa

3) Desde las más altas esferas del gobierno de facto se han obstaculizado todos los caminos para la solución constitucional, pacífica y ciudadana del conflicto: Este colapso funcional, social y político del régimen se convierte en la desestructuración del Estado y de la sociedad porque desde el poder han sido cerradas las vías normales que en una sociedad democrática operan para la resolución constitucional y pacífica de los conflictos. Con la imposición inconstitucional de una Asamblea Nacional Constituyente, la realización de elecciones presidenciales fraudulentas en mayo de 2018, desconocidas por muchos dentro y fuera del país e impugnadas incluso por algunos de los que en ella participaron, con el uso partidista del aparato de administración de justicia, de la Fuerza Armada Nacional (FAN), de los cuerpos de seguridad del Estado, y del árbitro electoral, la alternabilidad en el poder ha desaparecido, y con ella la posibilidad de que los venezolanos podamos elegir pacíficamente autoridades capaces de enfrentar la Emergencia Humanitaria Compleja agravada por la pandemia de Covid-19. 

4) Debido a sus errores, el gobierno interino presidido por el diputado Juan Gerardo Guaidó Márquez, presidente de la Asamblea Nacional, enfrenta hoy una dramática crisis política: A principios de 2019, cuando la crisis institucional llegó a su punto máximo con la proclamación como presidente de una persona como consecuencia de un fraude electoral, se produjo la posibilidad de lograr una salida negociada al conflicto venezolano. Sin embargo esa oportunidad fue desaprovechada, al promover una fórmula política («cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres») que se planteaba la salida de Nicolás Maduro del poder no como resultado de una estrategia pacífica, democrática y ciudadana, sino de promover la salida del gobierno por un supuesto «quiebre» en la FAN o un improbable hecho de fuerza decidido desde el extranjero, que va en contra de las prácticas democráticas.

5) El movimiento para regresar a la democracia debe actuar democráticamente. La crisis del gobierno interino presidido por Juan Guaidó se hizo evidente a partir de los sucesos relacionados con la llamada «Operación Gedeón», en los cuales estarían vinculados integrantes del gobierno interino («altos comisionados», «asesores» y «jefes del comité de estrategia») presuntamente implicados en conductas reñidas con la norma constitucional y los derechos humanos, y contrariando de forma inaceptable su responsabilidad de liderar el proceso de transición política al afirmar que “Todas las cartas están sobre la mesa, y debajo de la mesa también”.

Ante esta crítica situación, con un régimen colapsado, una oposición sin una estrategia clara que haga posible una transición pacífica, electoral y constitucional y la emergencia humanitaria escalando, quienes suscribimos este comunicado planteamos lo siguiente:

A) Al régimen de Maduro Moros:

A.1.: Dar pasos reales y concretos para hacer posible un Acuerdo Nacional Humanitario que permita enfrentar la pandemia (y la Emergencia Humanitaria Compleja pre-existente): liberar a todos los presos políticos, cesar la represión uniformada y paramilitar contra la legítima protesta social, respeto estricto al trabajo del gremio médico, el sector productivo, los periodistas y de los defensores de DDHH. 

A.2 Valorar los recientes estudios y proyecciones realizadas por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales sobre lo que pudiera ser el comportamiento del COVID-19 y a partir de allí dar cuenta sobre los avances en los dos últimos meses en materia de ampliación de la capacidad de respuestas y evaluar las brechas de atención, frente al escenario más adverso. Cesar cualquier tipo de persecución y criminalización a la difusión de información técnica sobre el Covid-19.

A.3) Acatar todas las recomendaciones realizadas por la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los DDHH en sus distintas comparecencias orales y escritas ante el Consejo de DDHH. Brindar facilidades logísticas, operativas y de seguridad para el funcionamiento de las distintas agencias humanitarias de Naciones Unidas instaladas en el país, al igual que para las organizaciones no gubernamentales que asisten y protegen a poblaciones y comunidades a través de programas humanitarios. 

A.4) No utilizar la cuarentena como un mecanismo para limitar los derechos de las personas y cesar en la práctica de la criminalización de la protesta ciudadana. De igual forma, pedimos cesen las prácticas intimidatorias al ejercicio del periodismo. 

A.5) Conformar una AUTORIDAD INDEPENDIENTE integrada por expertos con los conocimientos médicos y científicos requeridos de acuerdo con estándares internacionales y recomendaciones de la OMS y la capacidad operativa para dirigir la lucha de la sociedad venezolana contra la pandemia y coordinar los esfuerzos de los diferentes sectores del país para diseñar la mejor respuesta posible tanto a la epidemia como a sus efectos futuros en materia económica y social. 

A.6) Integrar EQUIPOS DE ATENCIÓN A LA CRISIS, con las mismas características de la Autoridad independiente contra la pandemia, para que operen en las siguientes cuatro dimensiones de la crisis: Gasolina, Agua Potable, Electricidad y Acceso a los Alimentos. 

B) Al gobierno interino presidido por Juan Guaidó: 

B.1) Hacer pública rectificación de la ambigüedad en que se ha incurrido, reiterando sin titubeos que la vía para lograr el cambio no es violenta sino pacífica, constitucional y democrática. Además que toda lucha, en la calle y en cualquier escenario de negociación política, está orientada a lograr la restitución de los derechos de participación política y electoral de todos los venezolanos, para que sea el pueblo quien decida su destino en elecciones auténticamente libres.

B.2) Promover dentro de la Asamblea Nacional la realización de una investigación institucional sobre la «Operación Gedeón», que permita esclarecer quiénes fueron sus operadores, procedencia de los fondos y condiciones del supuesto contrato, sobre la cual al menos uno de los asesores del gobierno interino admitió la contratación de mercenarios, entre varios de los muchos aspectos contrarios a la constitución y a normas internacionales. 

B.3) Separar completamente la actuación de la Asamblea Nacional como poder público de las actuaciones de las organizaciones partidistas que integran la oposición venezolana. La ausencia de institucionalidad en la dirección partidista de la oposición no puede seguir siendo «resuelta» erosionando la institucionalidad republicana. Así como es antidemocrático que el PSUV sea la única fuerza en el Poder Ejecutivo, es absolutamente inaceptable que el G4 haga lo mismo con el Legislativo. 

B.4) En atención al criterio anterior, sugerimos enfáticamente a Juan Guaidó y a las direcciones partidistas de la oposición reconstruir la Alianza Democratizadora, dotándola de los mecanismos institucionales (pesos y contrapesos, controles internos y externos) que permita dar una discusión seria, amplia y profunda y llevar a cabo una positiva rectificación en la política del campo democrático. Para que el movimiento de retorno a la democracia sea una esperanza creíble en esta hora oscura debe tener una dirección colectiva, capaz de discutir y elaborar una estrategia inclusiva y exitosa, que pueda ser transmitida al país y el mundo mediante una vocería coherente. 

C) A ambos, régimen de Maduro Moros y gobierno interino: 

Les sugerimos enfáticamente la reactivación de un mecanismo creíble, equilibrado, inclusivo, con metas realizables y facilitado por mediadores reconocidos para la búsqueda de soluciones reales y concertadas a la crisis venezolana. por difícil que sea el esfuerzo de la negociación política, siempre será preferible a la repudiable decisión de contratar mercenarios o el uso de fuerzas especiales rusas dentro del país. Los venezolanos de todos los colores políticos estamos cansados de estas prácticas, que cuestan vidas y aumenta el sufrimiento de las mayorías, sin aportar soluciones sostenibles a una crisis política, social y económica insostenible que continuará profundizándose si no se ponen los intereses del país por encima de las apetencias individuales. Por tanto, les exigimos reanudar el mecanismo de Oslo como herramienta para encontrar vías que permitan superar la profunda crisis política en Venezuela y el retorno a la plena vigencia de la Constitución, bajo la consigna de la permanencia sin suspensión de los diálogos hasta encontrar soluciones y del respeto sin deshumanizar y criminalizar al adversario 

Las organizaciones de la sociedad civil continuaremos trabajando para lograr que la esperanza de toda la población logre transformarse en cambios reales de una situación que actualmente compromete la sobrevivencia, la libertad y seguridad de la gran mayoría. 

Suscriben el comunicado:

Organizaciones:

  1. A.C. Anzoátegui Sin Sida
  2. A.C. Brisas Orinoco
  3. A.C. MÉDICOS UNIDOS DE VENEZUELA
  4. A.C. Phynatura
  5. A.C. Radar de los Barrios
  6. Acceso A La Justicia
  7. Acción Solidaria
  8. Asociación Civil Mujeres en Línea
  9. Asociación Civil Saber es Poder-AsoSaber
  10. Asociación Venezolana para la hemofilia
  11. Atraem
  12. Aula Abierta
  13. Baruta En Movimiento
  14. Caleidoscopio Humano
  15.  Catedra de DDHH de la UCLA
  16. Centro de Acción y Defensa por los Derechos Humanos – Cadef
  17. Centro de Animación Juvenil
  18. Centro para la Paz y los Derechos Humanos UCV
  19. Cepaz – Centro de Justicia y Paz
  20. Ciudadanía con Compromiso A.C.
  21. Civilis Derechos Humanos
  22. Clima21 – Ambiente y Derechos Humanos
  23. Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía CODEHCIU
  24. Comunidad en Movimiento A.C.
  25. Conciencia Ciudadana A.C.
  26. Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional
  27. Convite AC
  28. Crea País
  29. Equipo de Proyectos y Asesoría Social (Edepa)
  30. FUNCAMAMA
  31. Fundación Aguaclara
  32. Fundación Ambientalista de Caricuao
  33. Fundación Centro Gumilla
  34. Fundación de Derechos Humanos de Los Llanos (Fundehullan)
  35. Fundación Especialmente Amigos
  36. Fundación La Gran Victoria
  37. Fundación Fototeca de Barquisimeto
  38. Fundapmotriz
  39. Geografía Viva
  40. Instituto de Altos Estudios Sindicales (Inaesin)
  41. Instituto Mead de Venezuela A.C.
  42. Labo Ciudadano
  43. Laboratorio de Paz
  44. La Guarura.org
  45. Monitor Social AC
  46. Movimiento Ciudadano Dale Letra
  47. Movimiento de Sindicatos de Base (Mosbase)
  48. Observatorio de Derechos Humanos de la ULA
  49. Observatorio Electoral Venezolano (OEV)
  50. Observatorio Global de Comunicación y Democracia
  51. Observatorio Venezolano de Prisiones
  52. Organización Comunitaria Fe, Alegría y Paz
  53. Organización Comunitaria Brisas Orinoco
  54. Organización Comunitaria Libertador
  55. Organización Comunitaria El Junquito y su Gente
  56. Organización Comunitaria Esperanza Punceres
  57. Organización Comunitaria Solidario Punceres
  58. Organización Humanitaria Las Vírgenes
  59. Organización Humanitaria Zona 10
  60. Organización Natural Bio Conservation A.C.
  61. Positivos en Colectivo
  62. PROMEDEHUM
  63. Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea)
  64. Proyecta Ciudadanía A.C.
  65. Red de Defensores de Derechos Humanos del estado Cojedes (REDEFENCO)
  66. Red de Organizaciones Ambientales de Venezuela (ARA)
  67. Revista Sic Centro Gumilla
  68. Semillero Humano A.C. Stop VIH
  69. Una Ventana a la Libertad
  70. UNICRISTIANA de Venezuela
  71. Unión Vecinal para la Participación Ciudadana A.C.
  72. Universitas Fundación / Proyecto Roscio
  73. WOLA (Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos)

Individualidades

  1. Abilio López
  2. Adrian Torres Marcano, Profesor UCV Alba Purroy
  3. Anndy Nieves, abogado Angel Zambrano Cobo Anais López
  4. Ángel Zambrano Cobo Antonia Luque Alfredo Padilla
  5. Beatriz Marín Bolívar Carlos Guerra García Carlos Vielma
  6. Carmen González coronel, abogada/docente/ activista social Carmen Piemonti
  7. Carmen Sosa Cesar Vásquez
  8. Claudia E. Requejo
  9. Claudia Nikken, profesora universitaria David Smilde
  10. Ennio Ortiz Enrique Sierra Elismenia Blanco Esteban Dido Euglis Palma Evelyn Martínez
  11. Francisco Martínez G, expresidente Fedecámaras Flavia Pesci Feltri, profesora UCV
  12. Gabriela Buada Blondell Gilianys Quintero Requejo Guillermo Tell Aveledo Hector Vizcaya
  13. Hernán Zamora Rapale
  14. Ignacio Avalos, profesor universitario Inés Quintero, historiadora
  15. Irene Petkoff Iris Palma Irving Rivas
  16. Isabella Picón – activista Labo Ciudadano Jairo García Méndez, abogado
  17. Jesús “Chuo” Torrealba, periodista y activista social José Rafael Peña Farías, activista social
  18. José G. González Juan Luis Sosa Juan Escobar
  19. Keymer Ávila, Investigador de la UCV Laura Louza, abogada
  20. Leonardo Carvajal, investigador universitario Lexys Rendón, activista DDHH
  21. Lissette González, socióloga Luis E. Lander
  22. Luisa Rodríguez Táriba Luis Francisco Cabezas Luis Parada
  23. Luis R. Jiménez P. Manuel Albino Manuel Mir Manuel Zapata
  24. María Auxiliadora Mejías María E. Escobar
  25. María Piña
  26. Margarita López Maya, historiadora Mariela Ramírez, activista social.
  27. Mario D’Andrea Maritere Alvarado Marelis Alayon Mibelis Acevedo Donís
  28. Mildred Chacón Mileida Ramírez Mirna Santoyo
  29. Nelson Freitez Amaro, profesor universitario Nelson Garrido, fotógrafo
  30. Nelson Landaez Nuris Orihuela Omaira García Olga Pacheco
  31. Oscar Murillo, periodista y profesor universitario Rafael G. Curvelo E.
  32. Rafael Uzcátegui, sociólogo Rigoberto Lobo
  33. Rocío San Miguel
  34. Rodolfo A. Rico, periodista Ronal D. Santil
  35. Rosimar Sosa
  36. Simón Gómez Guaimara- Profesor de Derecho Internacional Soraida Pacheco
  37. Tibisay Bolívar Trinidad M. Palma Valeska Martínez P. Yurizahima Quintana
  38. William Requejo Orobio

Las elecciones son el puente para alcanzar la democracia.

Las elecciones son el puente para alcanzar la democracia.

El 21 de mayo de 2020 se realizó el foro La democracia no se suspende, en el programa Con La Luz moderado por la periodista Luz Mely Reyes de Efecto Cocuyo, que contó con la participación de Beatriz Borges, directora ejecutiva del Centro de Justicia y Paz (Cepaz); Griselda Colina, directora del Observatorio Global de Comunicación y Democracia; Luis Lander, director del Observatorio Electoral Venezolano y José Domingo Mujica, coordinador nacional de la Red de Observación Electoral de la Asamblea de Educación.

A modo de introducción, la periodista Luz Mely Reyes señaló que el 2020 es un año electoral en Venezuela, pero debido a la situación actual de la pandemia, han surgido interrogantes tales como ¿habrá elecciones parlamentarias?, ¿es posible más allá de las posturas políticas?

Ciudadanos preparados

Inició la conversación Griselda Colina, quien señaló que si bien el año 2020 es un año donde deben hacerse elecciones parlamentarias, el grupo de organizaciones que hace observación electoral en el país cree que para hacer las elecciones tienen que cumplirse no solamente con los plazos y los lapsos que están determinados en la ley y con las necesidades que plantea la realidad actual, sino que las garantías ciudadanas deben estar plenamente acordadas y es preciso que las personas sientan que con ese voto están realmente ayudando a resolver la situación del país.

La elección, reiteró Colina, tiene que servir para darle un cauce a la crisis política en Venezuela. Lo más importante es que los ciudadanos nos preparemos para la elección, sepamos cuál es el rol que nos toca y podamos asumirlo con el compromiso y los riesgos que conlleva.

Para José Domingo Mujica  la posibilidad de que haya o no elecciones está también en las manos de la ciudadanía. Solicitar que se convoque el proceso electoral y exigir el respeto de sus derechos políticos es clave para darle rumbo a realización de esas elecciones.

A pesar de la crisis extrema que padece el país, y que coloca a los ciudadanos en la necesidad de atender sus necesidades primarias, la solución de esta situación pasa también por la utilización de las diferentes instancias ciudadanas en la representación del poder público: alcaldías, Asamblea Nacional, e instancias no oficiales, que tienen una vocería importante para superar la crisis.

Para iniciar el camino de las elecciones hay que comenzar exigiendo al Comité de Postulaciones que actúe para acercar la posibilidad de realización de elecciones con las garantías de equidad y seguridad necesarias. Exigiendo al Consejo Nacional Electoral (CNE) un cronograma para las parlamentarias, que tenga en cuenta el reto que significa un proceso electoral durante la pandemia, así como también atender a lo que tiene que ver con la renovación de la infraestructura electoral, que sufrió un daño grave como consecuencia del incendio en los depósitos del CNE.

Elecciones y pandemia

Luis Lander, hizo énfasis en que las elecciones son una herramienta que puede contribuir a superar la grave crisis que vive el país, o a empeorarla. Unas buenas elecciones, las cuales no se considera que deban ser perfectas pero si reconocidas por todos los actores políticos, la sociedad venezolana y la comunidad internacional, son fundamentales para salir de la crisis, pero si están cargadas de irregularidades y con actores políticos importantes que no reconozcan los resultados, ahondan aun más la crisis. Así ocurrió hace dos años.

Aunque correspondería que las elecciones parlamentarias se lleven a cabo a finales de 2020, habría que analizar cómo se van a hacer. La aparición inoportuna de la pandemia perturba el clima electoral en todas partes del mundo. Más de 50 países tenían pautadas elecciones a principios del año 2020 y en muchos se han suspendido, en unos se han tomado medidas extraordinarias para que más o menos funcionen y en otros realizarlas ha tenido consecuencias terribles, porque han sido foco de contagio.

Hacer unas buenas elecciones requiere tiempo, no se hacen de manera apresurada. Para tener unas elecciones razonablemente buenas es primordial renovar el CNE, para recuperar la credibilidad en el árbitro electoral, pues actualmente no goza de la confianza ciudadana. El Comité de Postulaciones, cuyas actividades fueron suspendidas por la cuarentena, debe reunirse de manera virtual, ante la prolongación de la misma, y comenzar sus labores.

No tiene sentido que el actual CNE elabore un cronograma electoral, e inicie unas actividades, y que las nuevas autoridades queden sujetas a decisiones que ya se tomaron. Es imperativo actualizar el registro electoral. Se habla de cerca de 2,5 a 3 millones de votantes que salieron del país, pero también es importante ver la migración interna, que ha crecido mucho. Y en las elecciones parlamentarias el tema de dónde vota el elector es importante, porque van a escoger a los diputados de su circunscripción.

Es necesario revisar la plataforma tecnológica electoral, hacer un catastro de los centros electorales para ver cómo están. Y en el contexto de la emergencia sanitaria es imperativo que se definan con tiempo protocolos sanitarios para tomar las medidas pertinentes.

Cómo exigir el derecho a elegir

Luz Mely Reyes consultó a Beatriz Borges, sobre el derecho a elegir y cómo exigirlo a pesar de la situación política venezolana.

Borges opinó que, desde la mirada de los derechos humanos, hay que entender que la palabra elección tiene un significado diferente en el contexto venezolano desde el derecho, desde la experticia técnica y desde el entendimiento político. Cuando hablamos de una ruptura de la institucionalidad democrática, del deslave institucional y la pérdida del estado de derecho, es disonante hablar de elecciones y democracia porque el contexto no avala la realización de elecciones auténticas.

Destacó que en Venezuela se han realizado eventos electorales que han tenido como fin la permanencia en el poder, y  ese es el significado que hoy en día tienen para muchos venezolanos las elecciones. Hay una pérdida de confianza del ciudadano en el voto como una posibilidad de cambio y transformación de la sociedad. Esa desconfianza la ha generado un sistema donde no hay plena democracia. El régimen ha aplicado que las elecciones se hacen cuando les conviene y no cuando se debe.

La pandemia de COVID-19 también tiene una implicación en este contexto venezolano, pues la cuarentena ha profundizado las políticas de persecución, la cuales afectan las garantías de ejercicio de los derechos políticos y a los procesos electorales, pues los derechos conexos se vulneran usando como justificativo el estado de alarma por la pandemia. Cuando se agrava la persecución y aumentan las represalias, no se favorece la realización de una elección auténtica.

Hay que pensar en cómo reconstruir el camino electoral. Desde la sociedad civil creemos que es importante no renunciar a los derechos políticos, porque el tema de la participación política es de los ciudadanos y comprende cómo elegimos quién va a definir el destino del país y garantizamos que haya alternabilidad en el poder.

El tener elecciones auténticas es un derecho, y también lo es el derecho a defender la democracia. Tenemos que recuperar este derecho. Pues la percepción es que las elecciones no sirven para lograr un cambio político y precisamente el problema político es la base de la crisis multidimensional en Venezuela. Tenemos que seguir luchando por encontrar un camino para reconstruir la democracia.

Los organismos internacionales pueden acompañarnos en ese camino. Por eso es importante no esperar el tiempo político y avanzar en el proceso técnico, enfrentando además el reto sanitario. Hay que seguir resolviendo aquello que se puede hacer en estos momentos y así estar preparados para afrontar un proceso electoral en el futuro.

No se puede abandonar la lucha electoral

Luz Mely Reyes señaló que para la incorporación de la ciudadanía a unas elecciones un gran peso lo tienen los partidos políticos, que no parecen muy ganados a avanzar de manera unitaria en las tareas electorales.

Indicó Mujica que los partidos políticos todavía no se han manifestado sobre una posible participación en elecciones, pero tampoco han dico que no concurrirán si son convocados. Lo que pasa es que el tema de la crisis de los servicios desplaza de una manera abrumadora los otros temas. Pero no hay que perder la esperanza en que los partidos comprendan que no pueden abandonar la lucha en el terreno electoral.

La dificultad de lograr unas elecciones válidas no nos puede hacer perder de vista la otra cara del voto popular, que ha servido como un instrumento de lucha por la democracia. Aun en condiciones de enfrentamiento con regímenes autoritarios. Una votación masiva para la defensa de la democracia y el rechazo al autoritarismo puede ser el detonante de cambios en la vida política de un país. Ese mensaje hay que hacerlo llegar al pueblo venezolano. No debemos abandonar al voto como un instrumento de lucha por la democracia. No es un acto perdido.

Reconstrucción del ejercicio electoral

Consultó la periodista Reyes sobre cómo se logra rescatar la importacia del derecho a elegir y cómo limpiar el ejercicio del voto de la sombra de la desconfianza.

Beatriz Borges reconoció que las elecciones son un tema doloroso, complejo y del que la ciudadanía rechaza hablar, porque no han significado tener la alternativa de un cambio en el poder, sino la reafirmación de un régimen no democrático. Pero para cambiar esto las elecciones necesitan del músculo ciudadano, no son solo un proceso técnico. Se requiere participación ciudadana, liderazgo comprometido y una constante reconstrucción del ejercicio electoral.

Hay mucha frustración porque quien está en el poder ha utilizado las elecciones para permanecer en él. Para que el retorno a la democracia sea sostenible debe hacerse a través de un proceso electoral. Es allí donde tiene un papel protagónico otra palabra que en Venezuea está casi prohibida, como es la negociación. Los acuerdos políticos son necesarios para poder reconstruir el camino. Urge tener esas elecciones posibles y llegar a acuerdos políticos para acercarnos a la democracia. Este es un trabajo no solamente de los partidos políticos, sino de todo el ecosistema de la democracia y de quienes creemos en ella. Si no se hace así, le dejamos la solución de la situación del país a otros. La democracia no puede ser suspendida indefinidamente. También en pandemia tenemos que seguir trabajando por recuperarla.

Elecciones en democracia y elecciones por la democracia

Luis Lander señaló que hay que diferenciar las elecciones en democracia de las elecciones por la democracia. Esto quiere decir que efectivamente se reconoce que no se está en las condiciones democráticas, pero la eventualidad de una elección puede transformarse en un elemento para efectivamente desde allí luchar por la democracia.

Destacó que hay mecanismos para la participación electoral a distancia que se pueden usar, tomando en cuenta la pandemia. Además en los actuales momentos la migración forzada de venezolanos al exterior representa una cantidad importante de votos. Para los votantes en el país eso requiere de una actualización profunda del registro electoral, que permita tener constancia de dónde están los electores ahora. Es necesario además tomar en cuenta los tiempos para los procesos que deben adelantarse.

Todas las acciones y procesos previos a las elecciones deben apuntar a la promoción de la confianza de la gente en el voto que va a ejercer de manera libre. Y que también se promueva la participación de la ciudadanía en cada una de las fases del proceso, entendiendo que esa participación no está limitada al día de la elección, que es un proceso muy amplio, donde hay una serie de roles que debe asumir un ciudadano. Donde hay derechos del elector y del que quiere ser elegido.

Los partidos deben entender que los ciudadanos estamos también luchando por sus derechos y que la vía de la solución pacífica, electoral y constitucional es una vía donde los ciudadanos los podemos acompañar. Las elecciones por la democracia deben ser parte de un acuerdo político, que garantice no solamente la alternabilidad y que las las minorías van a  eguir existiendo, sino que tiene que haber una coexistencia de las pluralidades politícas, expresó Griselda Colina.

Para Luz Mely Reyes es importante destacar que por el hecho de no vivir en una democracia, los que creemos en el voto no debemos dejar de luchar por los derechos políticos.

Mujica recalcó que la falta de gasolina es un enorme escollo a sortear en caso de unas elecciones, pues complica el traslado de quienes intervienen incluso como funcionarios en el proces electoral y el de los observadores.

Asistencia electoral de la ONU

Borges insistió en que el tema de la participación va mucho más allá del voto, tiene que ver con la esencia de la democracia. Cree que harán falta varios procesos para alcanzar la recuperación plena, pero hay que seguir construyendo los puentes necesarios para llegar a lo requerido con fe y convicción del camino que debemos transitar como ciudadanos, siendo los actores principales de la historia de la recuperación democrática en Venezuela.

Colina reiteró la importancia de la articulación entre organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos para sumar las distintas visiones, destrezas y capacidades. Dijo que se han hecho tres mesas donde se escucharon las diferentes posturas  y se llegó a una serie de recomendaciones que serán dadas a conocer próximamente.

Borges explicó que las Naciones Unidas tienen un rol importante en el proceso electoral. Es necesario que este organismo internacional entienda cómo puede ser aplicado un proceso de asistencia técnica electoral en Venezuela, donde se desplieguen sus capacidades para contribuir a la construcción de una elección auténtica. Este es un proceso que requiere tiempo y no puede ser convocado de un día para otro. Dijo que entienden la importancia del trabajo ciudadano, pero que no pueden solos porque el nivel de deterioro es grande. La experiencia de Naciones Unidas es fundamental y por eso han pedido al secretario general de Naciones Unidas, a la Oficina de Asuntos Electorales y al Departamento de Asuntos Políticos que se canalicen esos buenos oficios para Venezuela, no para unas elecciones exprés, ni para validar un proceso sin garantías, sino para construir el puente de retorno a la democracia.

Los panelistas concluyeron afirmando que los derechos no se pueden dar por sentado, que se deben ejercer, luchar y lograr, trabajando a diario por ellos.

Antes que el virus, la confianza.

Antes que el virus, la confianza.

Escrito por: Tarek Yorde.

“Lo más valioso de un Pueblo es la Confianza, sin confianza no habrá orden, ni armonía”.

Confucio

“Mantener la confianza pública es crucial para la solidaridad social, para la relación de las sociedades entre sí y para la paz y la estabilidad internacionales”.

Henry Kissinger.

La crisis más severa que sufrimos los venezolanos no es la del agua, inseguridad, electricidad, ni la gasolina, ni la hiperinflación, tampoco lo es el coronavirus Covid-19.

Lo que más daño le ha causado al país es la destrucción de la Confianza en sus gobernantes, instituciones de Justicia, su economía y peor aún entre los mismos ciudadanos. Hoy el país es un “todos contra todos”.

Venezuela sufre una epidemia mucho más peligrosa para el futuro de la nación y la existencia de la República. Y es el descrédito y la desconfianza absoluta ante todo lo que hace o dice el Gobierno que, más allá de su ideología y la afinidad que el ciudadano pueda o no tener frente al color del partido gobernante, es el responsable de la vida nacional.

El país ha sido destruido en sus bases morales. Porque cuando se pierde la Confianza ante la Autoridad, el ciudadano cae en el terreno del “sálvese quien pueda” y se percibe a sí mismo como desnudo, abandonado a su suerte, sin poder contar con un Estado capaz de proveerle los servicios básicos para la vida: agua, alimentos, medicina, seguridad física, electricidad y movilidad.

Es mínimo el porcentaje de venezolanos que confía en la vocería oficial del Gobierno Nacional encarnada en el presidente Maduro, los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez y en Diosdado Cabello, que ni siquiera tiene un cargo real en el Poder Ejecutivo.  Algo similar sucede en la orilla opositora, muchos voceros, muchas promesas, pocos resultados.

Entonces… ¿Cómo asumir una conducción confiable de la crisis de salud cuando los principales voceros del Gobierno han secuestrado y politizado todos los aspectos de la vida nacional queriendo controlarlo todo, generando mil problemas por su ineficiencia o corrupción, siempre rechazando ser responsables por los malos resultados, siempre en rol de víctimas?

La República está herida de muerte y bajo grandes amenazas. Y a medida que vayan incrementándose los números de la epidemia en enfermos y decesos, así mismo se irá incrementando el miedo, la desconfianza, la violencia y el caos en una población que tiene años viviendo bajo el acecho de la pobreza, la inseguridad, el hambre, la precariedad en los servicios y la impotencia de ver a sus gobernantes delirando guerras imperiales cuando no son capaces de proveer gasolina en un país petrolero.

Es hora de hacer una tregua en la diatriba Gobierno – Oposición. Al menos un “alto al fuego verbal” por tres meses para crear un espacio de confianza ciudadana en la conducción de la epidemia. Ese espacio debe ser constituido por voceros médicos, con credibilidad y claridad para dar indicaciones y estadísticas que permitan a los ciudadanos reconstruir su confianza. Al menos, en este tema de salud pública.

El primer paso para una lucha consistente frente al Coronavirus Covid-19 es crear rápidamente y por decreto de emergencia un Consejo Médico Nacional con una vocería oficial distinta a Maduro, los Rodríguez y Diosdado.

Que la vocería del Consejo Médico Nacional sea conducida por un grupo integrado por tres o cuatro médicos, no más, provenientes del sector público, académico y privado, con apoyo y reconocimiento del Ministerio de Salud, la Cruz Roja y la Organización Panamericana de la Salud. Esa sería la primera acción para poder dirigir al Pueblo Venezolano, convincente y coherentemente, frente a esta gran amenaza nacional. Una Vocería Mancomunada, más allá de las estridencias y divergencias político-partidistas, que sea responsable por centralizar las estadísticas y recomendaciones.

Si Maduro y el Gobierno Nacional realmente quieren salvar la vida de miles de venezolanos deben dar una pequeña muestra de responsabilidad histórica y humildad.  El principal compromiso del Gobierno Nacional es cambiar su vocería de la epidemia para recuperar la Confianza y la Credibilidad, que es lo primero que debe tener un paciente frente a su médico.

Por parte de la Oposición el reto está en controlar a sus múltiples voceros. Todos deberán avalar y respetar, al menos durante la tregua, a los voceros del Consejo Médico Nacional. Incluso puede y debe haber reuniones en los cuales los miembros de este Consejo aporten datos reales de la situación ante el Gobierno Nacional y la Asamblea Nacional presidida por Guaidó.

Una vez más. Frente a una crisis de estas dimensiones. Lo primero es tener un liderazgo confiable. Y eso no existe en este momento. Ni por cadenas presidenciales ni por bandas militares. Venezuela está urgida de Confianza. Por favor, Maduro y Guaidó, controlen a sus cabezas parlantes. Creen el Consejo Médico Nacional y denle a ese ente la credibilidad y seriedad que la crisis exige. Para que la gente pueda votar y pagar impuestos primero tiene que estar viva.

Venezuela: Desafíos electorales en tiempos de COVID-19

Héctor Briceño 

Politólogo, profesor del CENDES de la UCV, actualmente doctorando en Ciencia política en la Universidad de Rostock, Alemania.  


Venezuela: Desafíos electorales en tiempos de COVID-19

La llegada del COVID-19 ha impuesto grandes retos electorales en todo el mundo. De 70 países que habían programados elecciones durante los dos primeros trimestres del año, 50 decidieron posponerlas para evitar la propagación del virus, mientras los restantes 20 los realizaron con resultados muy variados.

En todos esos casos el desafío ha sido evitar que la crisis sanitaria se transforme en una crisis política, intentando construir un equilibrio entre el riesgo que implica posponer las elecciones y la obligación de proteger la vida de las personas.

En Venezuela, sin embargo, la pandemia llega en el marco de una profunda crisis política que le antecede, por lo que el Covid se transforma, en el contexto electoral, en una variable adicional que debe resolverse junto a otras incógnitas de una muy complicada ecuación.

¿Cuáles son las otras incógnitas de la ecuación?

En primer lugar, en el país se ha extendido una profunda desesperanza electoral. Y no faltan razones. El deterioro de las condiciones electorales se ha acelerado luego de las elecciones parlamentarias de 2015, la última elección democrática realizada en el país.

A partir de entonces, se ilegalizaron los más importantes partidos políticos de oposición, la empresa Smartmatic se retiró del país, luego de denunciar una diferencia entre los resultados anunciados y los recogidos por el sistema automatizado durante la elección de la ANC en 2017. Meses después, durante las elecciones de gobernadores los electores y centros electorales fueron redistribuidos para castigar a los electores opositores. La crisis migratoria, que ha movilizado a una proporción importante de venezolanos ha reconfigurado su distribución tanto en el territorio nacional como en el mundo. Cerca del 20% de los electores ha abandonado el país desde 2016 para escapar de la crisis interna. Y otra cantidad importante han migrado internamente huyendo del deterioro de las condiciones de vida y de la escasez de servicios públicos que azota con especial dureza las zonas rurales, para refugiarse en las grandes ciudades y que gozan de privilegios como agua y electricidad.

Más recientemente, un incendio en los galpones del CNE destruyó casi la totalidad de la plataforma para el ejercicio del voto automatizado que permitía un conjunto de garantías para auditar el proceso de votación.

Por último, pero no por ello menos importante, las autoridades electorales mantienen su doble estatus de gran desprestigio e ilegitimidad, mientras la Asamblea Nacional ha detenido indefinidamente el proceso de designación de nuevas autoridades.

En resumen, no es exagerado afirmar que nos encontramos en el peor momento del sistema electoral venezolano.

Así, el principal desafío electoral es invertir la ecuación de la desesperanza. Reconstruir la confianza en el voto como herramienta de cambio frente a aquellos que afirman que no se debe hablar de elecciones en medio de la crisis o que “las elecciones son una trampa del gobierno en la que no se debe caer”.

Al contrario, solo es posible enfrentar la compleja crisis estructural que atraviesa el país (crisis humanitaria, sanitaria, social, económica y política), si se lucha por mejorar las condiciones electorales, denunciando el ventajismo electoral, revelando al mundo, una y otra vez, como la institucionalidad de estado se alinea para impedir la manifestación de la voluntad popular.

Las razones para confiar en las elecciones como herramienta de cambio son muchas. Incluso en las condiciones actuales.

La victoria democrática obtenida en las parlamentarias de 2015 no fue solo una sorpresa, sino también el resultado del esfuerzo conjunto de múltiples actores orientados por un mismo objetivo: luchar contra toda la maquinaria institucional del Estado para permitir que la voluntad popular se pudiese expresar libremente. Así, convergieron partidos políticos, medios de comunicación, organizaciones sociales, sindicatos, gremios, comunidad internacional, observadores electorales nacionales e internacionales, en una lucha por alcanzar las mejores condiciones electorales posibles. Perseverancia que fue reconocida por millones de ciudadanos que decidieron participar, aún en contra de los peligros, adversidades y desconfianza que rodearon esa elección.

A ese esfuerzo le siguieron otros: en 2016 el intento de activar el referéndum revocatorio presidencial. En 2017 la denuncia de la inconstitucionalidad de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente y la participación en las elecciones de gobernadores del mismo año. Finalmente, en 2018 las denuncias de las condiciones electorales de las presidenciales.

Todas esas experiencias son relatos, no de fracasos sino de victorias electorales que han permitido contener un régimen que, obsesionado con el poder, desea el control total del país. No ha llegado ahí en parte gracias a la lucha electoral.

La elección parlamentaria por delante no es una elección más, sino la elección de la última institución legítima del país. Por lo que el reto no es sencillo. Los obstáculos son muchos, el tiempo es escaso, y aún así el costo de renunciar a la elección es demasiado alto. La legitimidad de la Asamblea Nacional no es infinita nacional ni internacionalmente. Permitir que el gobierno gane unas elecciones por forfeit, sin siquiera pelear por el cambio de las condiciones complicaría aún más la grave crisis política.

Adicionalmente, la pérdida de la confianza en el voto y la abdicación electoral incentivan las aventuras violentas. Y violencia y democracia son antagónicas. La historia de las transiciones recientes así lo confirma. La inmensa mayoría de las democracias que surgieron durante los últimos 50 años, nacieron de procesos electorales, mientras que los métodos de lucha violentos frente a gobiernos autoritarios culminaron casi siempre en la imposición de otros gobiernos autoritarios de distinto cuño. Por ello, la lucha por elecciones justas es también la mejor garantía del triunfo de la democracia y para evitar que se construya un nuevo autoritarismo.

Finalmente, las elecciones son el único mecanismo que coloca la responsabilidad de la reconstrucción de la democracia en las manos de todos los venezolanos, convirtiéndolos así en los protagonistas de su propio destino.

La lucha por las elecciones comienza por la designación de nuevas autoridades a través de un proceso apegado a la normativa electoral. El comité de postulaciones electorales instalado desde marzo por la Asamblea Nacional tiene por delante las siguientes tareas: aprobar su reglamento interno y la metodología de evaluación de credenciales, la apertura del período de postulaciones, la recepción y revisión de las postulaciones, objeciones y descargos, para finalmente elaborar una lista con los seleccionados para presentarla a la Asamblea Nacional, a la cual le corresponde designar los nuevos rectores con una votación de las dos terceras partes.

Es también imprescindible diseñar un ciclo electoral apoyado en herramientas tecnológicas a distancia que permitan romper los posibles focos de transmisión del coronavirus y evitar conformación de una potencial cadena de contagio, que obliguen a escoger entre el derecho a la vida y el derecho a elegir. Es necesario organizar elecciones y votar en condiciones que no pongan en peligro la vida de la gente, especialmente de las poblaciones más vulnerables. Por ello es recomendable pensar en sistemas híbridos a lo largo del ciclo electoral.

Donde unos ven problemas otros ven oportunidades. Hasta el momento, lamentablemente, el Gobierno ha aprovechado la pandemia para afianzar su control político, persiguiendo a opositores, encarcelando a periodistas, amenazando a intelectuales. La oposición, también ha querido aprovechar la pandemia para continuar acorralando internacionalmente al gobierno, posicionando su legitimidad internacional como llave de acceso a la ayuda humanitaria internacional para generar con ello la presión necesaria para producir un cambio político. En este escenario, el último de los grandes desafíos es evitar que la pandemia se convierta en una herramienta electoral. Por ejemplo, al utilizarla para incentivar o desincentivar electores, al crear condiciones que pongan en peligro la vida de un determinado grupo de electores.


El rol estratégico de la ONU en la recuperación de la democracia y la restitución de los derechos civiles y políticos en Venezuela

Informe Especial

El presente trabajo es producto de la alianza establecida entre el Observatorio Global de Comunicación y Democracia (OGCD), y el Centro de Justicia y Paz (Cepaz).

Desde el año 2015 el Centro de Justicia y Paz (Cepaz), organización venezolana comprometida con los valores democráticos y el ejercicio de participación política como derecho ciudadano, inició la realización de veedurías ciudadanas[1] con perspectiva de derechos humanos en los distintos eventos electorales, donde la “denuncia, documentación y divulgación” se escogió como metodología para monitorear el ejercicio de los derechos políticos en Venezuela.  Las iniciativas se han enfocado en la importancia de los derechos políticos como derechos humanos y la íntima relación que tiene su ejercicio en la vigencia de la democracia.

Del resultado de los distintos monitoreos y procesos de documentación, Cepaz, junto a organizaciones aliadas en la Red Electoral Ciudadana[2], han dejado registro de situaciones y actos que han constituido violación a los derechos humanos en el contexto de la celebración de elecciones en Venezuela, dejando sentado que en el país los derechos políticos son vulnerados, y que no sólo debemos referirnos a los derechos políticos, pues en ellos también se involucran el derecho a la libertad, la integridad, de expresión, información pública, veraz y transparente, y que hoy son socavados como consecuencia de la ruptura de la institucionalidad democrática de los poderes públicos, de los medios de comunicación y la continuada persecución política a quienes disienten del gobierno de facto.

Al referirnos a los derechos políticos en el sentido más amplio, estos no se circunscriben al ejercicio del voto, sino que hay una amplia gama de derechos y garantías que deben existir para que los derechos políticos se consoliden, y que se ejercen antes, durante  y después del evento electoral para que un proceso electoral pueda considerarse justo, libre y auténtico.

 ¿Cómo ha ocurrido este socavamiento de los derechos políticos en Venezuela?

Desde hace varios años ha habido un proceso de debilitamiento y socavamiento del derecho a elegir y la posibilidad de alternabilidad democrática en Venezuela.

Desde el año 2016 se evidenció la ruptura más tajante del sistema democrático en Venezuela, cuando, tras las elecciones parlamentarias del año 2015, en las que el voto popular escogió como representantes mayoritarios del Parlamento a representantes del liderazgo opositor, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) decidió disolver las competencias de la Asamblea Nacional (AN) electa por el pueblo, cumpliendo órdenes evidentes del Poder Ejecutivo, [3]. Vale destacar que este hecho fue precedido por la denuncia contra los diputados electos en el estado Amazonas y que limitó la actuación de la AN amparándose en la figura del “desacato”.

Ambas situaciones serían detonantes y marcaron la pauta de lo que pasaría en los años subsiguientes. En 2016, 2017 y 2018 los eventos y acciones en materia electoral dejaron de ser eventos para el cumplimiento de los derechos civiles y políticos de los venezolanos y se convirtieron en actos que evidenciaron el secuestro de los poderes públicos, con el claro propósito de bloquear el cambio político y la alternabilidad democrática en el poder y terminaron por sumergir al país en una profunda crisis institucional. [4]

En estas condiciones, las elecciones presidenciales celebradas el 20 de mayo de 2018 carecieron de toda legitimidad, por lo que el mandato presidencial que Nicolás Maduro inició en enero de 2019 fue rechazado por la comunidad nacional e internacional. Esto dejó al país en una grave crisis de gobernabilidad que aún hoy se mantiene.

Desde Cepaz y varias organizaciones civiles en Venezuela, documentamos el evento electoral y sus incidencias, detallando las condiciones que determinaron la ilegitimidad del proceso electoral, marcado por un patrón de violación de los derechos políticos de los venezolanos y el impedimento de ejercer otros derechos inminentes a la democracia, por lo que dichas elecciones no pueden considerarse auténticas[5].

En los procesos electorales hemos denunciado la inexistencia de medios de información libres, independientes y pluralistas, la falta de observación internacional, el uso de fondos públicos para la campaña electoral. Se dejó constancia del uso de bienes públicos para el traslado de electores, la existencia de puntos rojos cercanos a los centros electorales, fallas técnicas en la instalación de las mesas, intimidación y amedrentamiento, votos asistidos y ventajismos electorales, entre otros[6].

Sumado a esto, existen patrones de persecución política en Venezuela, contra los líderes democráticos y sus familiares, los defensores de derechos humanos, y cualquier persona que mínimamente disienta del grupo en el poder. Estos, no son hechos aislados, sino actos generalizados y sistemáticos diseñados y ejecutados con el objetivo de debilitar la disidencia política en Venezuela.

Los derechos políticos de cada ciudadano venezolano se encuentran hoy plenamente afectados. No podemos hablar de elecciones auténticas, libres y democráticas cuando hoy el venezolano es perseguido y amedrentado, cuando los eventos electorales están colmados de ventajismos, corrupción e incumplimiento de la ley, y sin la existencia de un árbitro independiente. Por tanto, no cabe duda que el ejercicio pleno de los derechos políticos implica la posibilidad de ejercer otros derechos que son inmanentes a la existencia de la democracia.

Aunado al quiebre de la estructura política del gobierno y su falta de legitimidad, las continuas irregularidades y vejaciones de los derechos humanos han dejado al país sumergido en una profunda crisis multidimensional y de movilidad humana, que, lejos de permitir el ejercicio de la democracia, perpetúa al grupo en el poder y prolonga la crisis en Venezuela.

Insistimos en que la democracia, el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales son interdependientes y en su conjunto permiten el derecho de todo ciudadano de formar parte de los asuntos públicos de un país.

Democracia electoral y derechos humanos

La democracia es el sistema que mejor responde a los derechos humanos[7]. Sin democracia no existen derechos políticos y mucho menos podemos hablar de elecciones auténticas, por lo que ¿cómo puede existir una salida electoral en Venezuela sin democracia?

Las organizaciones de la sociedad civil independiente hemos destacado en reiteradas oportunidades la necesidad de una salida pacífica y electoral en Venezuela, así como las distintas acciones para generar la confianza electoral requerida[8]. Entendemos que en el contexto de la crisis multidimensional que hoy existe en Venezuela es difícil pensar en una salida pacífica y electoral, sin embargo, nos empeñamos en la necesidad perentoria de crear las condiciones para el restablecimiento de los derechos políticos de los ciudadanos con la urgencia que la crisis amerita.

Existen distintas estrategias que, con su activación simultánea, podrían servir para abordar una crisis tan compleja como la venezolana, en este sentido los mecanismos internacionales y las Naciones Unidas (ONU) juegan un rol fundamental.

Durante el año 2019 Venezuela se posicionó de forma importante en la agenda internacional en el reconocimiento de la crisis con distintos pronunciamientos fundamentales. Recordemos que durante el 2019 se suscribió un memorando de entendimiento entre la Alta Comisionada y el gobierno de Nicolás Maduro, además de la Resolución de cooperación, la Comisión de determinación de los hechos y a futuro el establecimiento de una oficina del Alto Comisionado[9].

En este sentido, reconocemos que la ONU ya ha avanzado acciones para el cambio democrático. Lograron presencia en el país a través de la oficina del Alto Comisionado y se han generado compromisos para atender la crisis. Naciones Unidas cuenta además con órganos especializados, específicamente el Departamento de Asuntos Políticos y Construcción de la Paz a través de la División de Asistencia Electoral, organismo que podría aportar al proceso de reconstrucción democrática en el país, a través de contribuciones para el desarrollo, la mejora y perfeccionamiento de las instituciones y de los procesos electorales en Venezuela, tal como lo hicieron en casos como el de Camboya (1992) y también en el de Timor Oriental (2007) por solo nombrar un par de ejemplos [10].

Asistencia electoral de Naciones Unidas

La asistencia electoral de Naciones Unidas tiene un fundamento legal circunscrito a las cinco áreas principales en las que la organización ejecuta este tipo de acciones, como son: los derechos humanos, el desarrollo, la descolonización, la democracia y el post conflicto. A continuación explicaremos con más detalle:

a. Derechos humanos

La Declaración Universal de los Derechos Humanos contiene principios que soportan  la asistencia electoral y que podemos encontrar principalmente, en tres disposiciones:

  • El art. 19 relativo a la libertad de opinión y expresión,
  • El art. 20 que versa sobre la libertad de reunión y de asociación pacífica, y
  • El art. 21 que desarrolla el principio de la representación política.

b. Desarrollo

La asistencia electoral también está vinculada al desarrollo. El artículo 1 de la Carta fundacional de la ONU se refiere a la realización de la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión;

En 2004 la asistencia técnica de Naciones Unidas observó una evolución conceptual, lo que amplió su actuación más allá de un evento electoral particular y su acción fue lo suficientemente extendida en el terreno para que esta realidad diferenciara sus finalidades en:

1) asistencia al proceso, 2) fomento de la capacidad y 3) desarrollo institucional.

Dicho esto, los proyectos de la asistencia electoral diseñados a partir de ese entonces han tenido un foco dirigido a la mejoría gradual de los procesos electorales  a través del enfoque de ciclo electoral en su conjunto.

c. Descolonización

El desarrollo formal de la actual asistencia electoral de la ONU proviene en línea directa de la descolonización y de la labor de la Organización en el contexto de los plebiscitos celebrados en los territorios no autónomos y está basada en el principio de libre determinación de los pueblos.

Aunque no lo expresa directamente, al establecer las elecciones en el marco de los derechos humanos, la asistencia electoral apunta a la necesidad de que los comicios cumplan con las condiciones necesarias para ser consideradas: auténticas, periódicas, por sufragio universal y por voto secreto, de forma que garantice a todos los ciudadanos condiciones para elegir y para ser elegido.

d. Democracia

El cuarto aspecto en el que se soporta la asistencia electoral es el fortalecimiento de la democracia. La aceptación de la democracia, así como la evolución de las políticas de desarrollo han tenido un impacto en la asistencia electoral. Así, los objetivos y las prácticas de la asistencia electoral han experimentado cambios y evolución, tanto conceptuales como en la ejecución de proyectos y que se corresponden con la afirmación de la ONU de la democracia como uno de sus objetivos.

En el informe de 2009, presentado por el Secretario General de Naciones Unidas sobre la asistencia electoral, el mismo aboga por la asistencia electoral no limitada a los procesos electorales sino de un enfoque más amplio, comprendiendo las actividades relacionadas con el proceso electoral democrático tales como la ayuda para la creación de partidos políticos o medios de información libres.

e. Post-conflicto

Atendiendo principalmente a los aspectos prácticos, las resoluciones consecutivas de la Asamblea General sobre el fortalecimiento de la eficacia del principio de celebración de elecciones auténticas y periódicas han reafirmado los principios previstos en los objetivos de la asistencia electoral de la ONU.

  • Involucramiento temprano de expertos electorales en diferentes fases de gestión de conflicto, lo que incluye negociaciones de paz, proceso constituyente, o la planificación de una Operación de Mantenimiento de Paz, como garantía para la inclusión de un diseño electoral plausible en tiempo y alcance.
  • Legitimidad otorgada a través de la presencia de expertos internacionales independientes, sobre todo en un contexto donde una parte importante de las instituciones públicas no funcionan adecuadamente y la administración de justicia es débil.
  • En aras de garantizar el éxito de las elecciones en un largo plazo las mismas deben estar programadas en una estrategia que contemple avances paralelos de otros elementos del programa de paz de carácter político o económico.y que no pueden ser utilizadas como sustituto de la falta de progreso

Principios de actuación de la asistencia electoral

Atendiendo estos cinco conceptos, la asistencia electoral debería[11]:

  • Estar presente en todas las fases del proceso electoral (previo, durante y post elecciones) con el fin de “asegurar la continuación y consolidación del proceso de democratización en los Estados Miembros que soliciten asistencia;”
  • Utilizar un enfoque amplio que permita “contribuir al fortalecimiento de la democracia y los derechos humanos;”
  • Conducir a la sostenibilidad de procesos electorales en los Estados Miembros receptores de la asistencia;
  • Contribuir con el mantenimiento y consolidación del proceso de democratización en los países que reciben la asistencia

Asistencia electoral en Venezuela

A través de la asistencia técnica, la ONU podría elaborar un examen diagnóstico[12], mediante el cual evalúa la situación del país y comprueba la operativa y logística que debiera desarrollar en los procesos electorales para garantizar la seguridad de la misma.

El avance hacia una asistencia técnica permitiría una participación y colaboración importante por parte del órgano internacional, ya que a diferencia de una observación electoral, la cual supone la presencia de funcionarios de la ONU que detallan cada etapa del proceso electoral y el correcto cumplimiento de los estándares internacionales y el orden jurídico interno; la asistencia técnica permite una participación a mayor escala pues presta su apoyo en cada fase del evento electoral y en toda la estructura administrativa del Estado para garantizar el adecuado cumplimiento del orden jurídico hacia unas elecciones auténticas y democráticas.

La asistencia técnica se puede activar mediante la petición expresa del Estado miembro, a través del Consejo de Seguridad;  o a través de la Asamblea General. En este aspecto, debemos continuar apostando en lo interno a la negociación y acuerdo para permitir que la ONU actúe como órgano independiente en la celebración de las elecciones, al respecto algunos avances se evidenciaron en las recientes declaraciones que hizo Jorge Rodríguez, ministro para la Comunicación y la Información de Venezuela, quien ha propuesto la observación de la ONU en unas posibles elecciones[13]. Del mismo modo, el gobierno de facto de Nicolás Maduro, en sus declaraciones afirmó la celebración de elecciones parlamentarias, e invitó a la ONU a hacer seguimiento del evento electoral [14].

Asimismo, el  apoyo internacional es muy importante para generar los acuerdos políticos en una posible negociación, y para allanar el camino de acompañamiento técnico que permita una elección viable hacia el cambio democrático, por lo que en este contexto debemos continuar demostrando que en Venezuela no existen las garantías para la celebración de elecciones libres y por tanto requerimos con urgencia la acción directa de un órgano imparcial.

En definitiva, la asistencia técnica bien llevada, producto de un informe diagnóstico exhaustivo, con colaboración inter agencial de los organismos responsables en la ONU, permitiría iniciar un plan con  el establecimiento de nuevas instituciones electorales, el asesoramiento jurídico, logístico y técnico para la asegurar elecciones imparciales, además de asegurar el respeto de los derechos humanos, antes, durante, y después del proceso electoral.

Cualquier solución a la crisis en Venezuela requiere de la restauración de los derechos políticos de los venezolanos y de elecciones libres y auténticas. En el tablero político de Venezuela hoy se habla de elecciones parlamentarias e incluso presidencial. En cualquier escenario la participación de la ONU es fundamental para la consecución de una paz estable y de una democracia sostenible. Durante el año 2019 y toda la agenda 2020, hemos destacado el avance significativo de las ventajas competitivas que la organización tiene a través de sus órganos especializados. Sumado a  los antecedentes en la aplicación de la asistencia técnica y logística en elecciones cruciales en países miembros, lo que nos deja un importante reto y la necesidad de que estas ideas continúen debatiéndose para finalmente concretarlas.

Una vez construido el puente hacia a la democracia con la participación de un órgano imparcial, será posible generar las garantías necesarias para la transición política en Venezuela. Para ello insistimos en la continua denuncia y visibilización de la grave crisis en Venezuela y en el empoderamiento de los mecanismos internacionales en su rol fundamental para el restablecimiento de los derechos de  los venezolanos

Más información sobre nuestro trabajo

[1] Ver más sobre las veedurías ciudadanas:  https://cepaz.org/tema/veedurias-ciudadanas/

[2 ]La Red Electoral Ciudadana (REC),https://cepaz.org/page/2/?s=elecciones

[3]Estocada a la Democracia. Ruptura de la institucionalidad democrática en Venezuela. Disponible en: https://cepaz.org/documentos_informes/estocada-a-la-democracia-ruptura-de-la-institucionalidad-democratica-en-venezuela/

[4] Estocada a la Democracia. Ruptura de la institucionalidad democrática en Venezuela. Disponible en: https://cepaz.org/documentos_informes/estocada-a-la-democracia-ruptura-de-la-institucionalidad-democ

[5]Retrato de la Convocatoria Electoral del 20 de mayo de 2018. Disponible en:  https://cepaz.org/wp-content/uploads/2018/11/InformeRCE.pdf

[6]Retrato de la Convocatoria Electoral del 20 de mayo de 2018. Disponible en:  https://cepaz.org/wp-content/uploads/2018/11/InformeRCE.pdf

[7] NACIONES UNIDAS,  DEMOCRACIA.  Para las Naciones Unidas, la democracia es uno de sus valores básicos y principio fundamental, afirma “La democracia suministra un medio para la protección y el ejercicio efectivo de los derechos humanos”. Disponible en: https://www.un.org/es/sections/issues-depth/democracy/index.html

[8]Comunicado: La solución electoral en Venezuela lleva tiempos para generar la confianza necesaria  https://cepaz.org/documentos_informes/comunicado-la-solucion-electoral-en-venezuela-lleva-tiempos-para-generar-la-confianza-necesaria/

[9]La agenda internacional en el futuro de Venezuela: ¿Qué pasará en las Naciones Unidas?. Disponible en:https://cepaz.org/articulos/la-agenda-internacional-en-el-futuro-de-venezuela-que-pasara-en-las-naciones-unidas/

[10] En 1992 el Consejo de seguridad de la ONU aprueba la Resolución 745, mediante la cual  expresó el apoyo a los acuerdos de Paris y asimismo decidió la celebración de elecciones libres e imparciales en Camboya. Ver más en https://www.un.org/es/sc/repertoire/89_92/89-92_05.pdf#page=29

Timor oriental se independizó de indonesia en 1999 tras un referéndum de autodeterminación que fue auspiciado por la ONU. Asimismo, en el año 2006, la ONU vuelve a ser parte de las elecciones en Timor, y tras la resolución 1704 se dispuso el apoyo de la ONU en la organización de las elecciones presidenciales y parlamentarias del año 2007. Por lo que la ONU, a través del mecanismo de asistencia técnica aportó gran parte de lo que hoy es el restablecimiento y el mantenimiento de la paz en el país. Ver mas en: https://www.un.org/es/sc/repertoire/2008-2009/Part%20X/08-09_Part%20X.pdf#page=83

[11] ASISTENCIA A LOS PROCESOS ELECTORALES EN EL MARCO DE LAS OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ DE LA ONU. Tesis doctoral de.Malgorzata Wisniewska,

[12]Asuntos Políticos y Consolidación de la Paz. Elecciones. Disponible en: https://dppa.un.org/es/elections

[13] ULTIMAS NOTICIAS: Jorge Rodríguez: La OEA es una organización para agredir a otros pueblos http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/politica/jorge-rodriguez-la-oea-es-una-organizacion-para-agredir-a-otros-pueblos/

[14] EL PAIS. Maduro invita a la UE y a la ONU a que hagan observación de las elecciones parlamentarias. Disponible en: https://elpais.com/internacional/2020/01/14/actualidad/1579030832_139277.html