Comunicado 18: LA RED ELECTORAL CIUDADANA SE MANTENDRÁ ACTIVA Y VIGILANTE

Ante la eventual celebración de un proceso presidencial sin garantías

LA RED ELECTORAL CIUDADANA SE MANTENDRÁ ACTIVA Y VIGILANTE

En periodo lleno de incertidumbre y ante una crisis humanitaria compleja nunca vivida por los venezolanos, desde la Red Electoral Ciudadana expresamos nuestra profunda preocupación por el debilitamiento del voto como expresión ciudadana para la transición pacífica a la democracia en Venezuela.

Consistentes con los mandatos de las organizaciones que la conforman, desde la REC hemos venido registrando y documentando de forma rigurosa, cada uno de los procesos ejecutados por el Consejo Nacional Electoral, para utilizar la ingenería electoral como un arma de desconfianza y amedrentamiento político a favor del régimen imperante.

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La Observación Electoral: Un Instrumento Valioso En Manos Ciudadanas

Observación Electoral

La Observación Electoral: Un Instrumento Valioso En Manos Ciudadanas

Jose Domingo Mujica

José Domingo Mujica

Director Red de Observación Electoral Asamblea de Educación

@RedObservaAE

 

E-Lector BlogEntre los instrumentos al alcance de los ciudadanos para la defensa de sus derechos políticos ocupa un lugar destacado la observación electoral. Esto se debe, en buena medida a que su ejercicio se coloca en la ruta que lleva a la definición de un factor crucial de la vida social y política: la designación de los que han de ejercer el poder. Se debe también a que su práctica es muy accesible a un amplio espectro de personas.

La libre escogencia de autoridades locales o dirigentes figura entre los derechos humanos fundamentales de todo miembro de una sociedad. Así lo establece, entre otros acuerdos internacionales, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas cuando en su artículo 21 señala que “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público” y específica además que la misma ha de ejercerse por sufragio universal y secreto, mediante elecciones auténticas periódicas. La observación electoral tiene como propósito central la preservación de ese esencial derecho.

La observación electoral la llevan a cabo, en diferentes países, organizaciones no partidistas de ciudadanos, que incorporan voluntarios, debidamente entrenados para cumplir con el monitoreo sistemático de todo lo relacionado, directa o indirectamente, con los procesos electorales

La observación electoral la llevan a cabo, en diferentes países, organizaciones no partidistas de ciudadanos, que incorporan voluntarios, debidamente entrenados para cumplir con el monitoreo sistemático de todo lo relacionado, directa o indirectamente, con los procesos electorales; velando porque las elecciones se celebren respetando, tanto las reglas electorales nacionales, como los estándares internacionales que caracterizan una elección libre, equitativa y justa. Este monitoreo incluye la vigilancia del comportamiento de las instituciones públicas, antes, durante y después del periodo electoral.

Con su llamado a la participación directa en la defensa del voto democrático, la observación electoral contribuye al involucramiento de los ciudadanos en la vida pública.

TIEMPO Y ESPECTRO DE LA OBSERVACIÓN ELECTORAL

El examen y la valoración de los procesos electorales que realizan las organizaciones de observación electoral lo ofrecen a la ciudadanía, y en general a la opinión pública nacional e internacional, mediante un informe objetivo, independiente de los intereses particulares de los contendientes políticos participantes en la elección.

De esta manera la observación electoral se ha convertido a escala mundial en un importante factor de defensa y promoción de la democracia.

el propósito final de las actividades de observación electoral es el de reunir pruebas sustentables de las prácticas fraudulentas o violatorias de derechos fundamentales que se produzcan en el proceso electoral y hacerlas públicas

La observación electoral que, en sus inicios, cuando era una actividad realizada esencialmente por organizaciones internacionales, se limitaba al monitoreo de la jornada electoral, con el tiempo ha acrecentado su campo de acción, agregando progresivamente la vigilancia de la etapa preparatoria y de los eventos posteriores a la elección. Hoy en día la observación comprende la evaluación sistemática de la utilización de los medios de comunicación social y de las redes sociales durante la campaña electoral; la evaluación en campo de la campaña por equipos de observadores; la observación de la implantación de la infraestructura tecnológica para la elección por parte de las autoridades electorales y el seguimiento exhaustivo de la jornada electoral mediante el despliegue de observadores electorales a nivel nacional y el debido procesamiento de la información que estos suministran.

En resumidas cuentas, el propósito final de las actividades de observación electoral es el de reunir pruebas sustentables de las prácticas fraudulentas o violatorias de derechos fundamentales que se produzcan en el proceso electoral y hacerlas públicas, de manera que puedan servir de base a la actuación de la ciudadanía en defensa de sus derechos.

LA OBSERVACIÓN ELECTORAL EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS

En su ya amplia experiencia internacional, la observación electoral ha debido enfrentar realidades complejas de diversa índole y desempeñar roles de notoria importancia.  Uno muy valioso ha sido su papel en los procesos de transición hacia la paz y la democracia de países que han sufrido conflictos bélicos. En estos casos, ante la debilidad institucional y cultural para garantizar elecciones libres y justas, la observación electoral ha ofrecido un soporte para la sustentabilidad democrática, mitigando la desconfianza de los partidos políticos y la inseguridad de la población, mediante una acción que procura contener los intentos de fraude. Con ello ha contribuido a que en esos países se adopte la vía electoral, como mecanismo para dilucidar las diferencias políticas. Tal fue el caso de varios países africanos y de algunos países centroamericanos durante los años ochenta y noventa del siglo pasado.

A la observación electoral le ha tocado asimismo contribuir con el desenmascaramiento de regímenes autoritarios que se construyen fachadas democráticas con elecciones fraudulentas sobre las cuales mantienen un férreo control.

Ha sido también apreciable su contribución en procesos de democratización de regímenes autoritarios o dictatoriales. En esta lista figuran países africanos como Ghana, Etiopía y Kenia, países ex-soviéticos o que pertenecieron al área de influencia de la extinta Unión Soviética, como Georgia, Ucrania y Eslovaquia y, en Latinoamérica, Chile, Perú e incluso México, en donde se dio una larga permanencia en el poder de un solo partido, no obstante la celebración periódica de elecciones.

A la observación electoral le ha tocado asimismo contribuir con el desenmascaramiento de regímenes autoritarios que se construyen fachadas democráticas con elecciones fraudulentas sobre las cuales mantienen un férreo control. En estos casos la acción de la observación electoral ayuda a despertar la conciencia de los ciudadanos acerca de sus derechos políticos y el escamoteo que de éstos se hace en las elecciones.

En algunos países, tales como Perú y Colombia en Latinoamérica, las organizaciones de observación han participado en la detección y denuncia de la infiltración de la delincuencia (en particular del narcotráfico) en la política, especialmente en los procesos electorales.

LA OBSERVACIÓN ELECTORAL: UNA EXPERIENCIA COMPARADA

El desarrollo de la observación electoral ha sido marcadamente desigual en los diferentes países. Es así como, mientras que México ha incorporado la observación electoral a su legislación y le ha otorgado un presupuesto para respaldarla, y en países como Perú y la República Dominicana ésta cuenta con una amplia aceptación y reconocimiento oficial, en muchos países el rol de la observación ha sido manifiestamente minimizado, e incluso hay casos en los que es objeto de persecusión y restricciones.

…en el caso de Venezuela a las organizaciones de observación electoral se les plantea la lucha por objetivos tales como la eliminación de la restricción que se impone al número de observadores y, en general, la instauración de un régimen legal que establezca con claridad los deberes y derechos de los observadores.

Al mismo tiempo, la disparidad del desarrollo de la observación ha dejado de hecho una agenda a cumplir por las organizaciones de los países con relativo retraso en en su desempeño de la actividad, que se nutre de los logros y experiencias de sus congéneres. Esta vinculación, junto con los estándares para una elección libre y justa establecidos por organizaciones internacionales, ha funcionado como un impulsor de reformas electorales y en áreas asociadas, que apuntan al ensanchamiento de las prácticas democráticas.¿

En este orden de ideas, en el caso de Venezuela a las organizaciones de observación electoral se les plantea la lucha por objetivos tales como la eliminación de la restricción que se impone al número de observadores; la supresión de las limitaciones excesivas a la intervención del observador en el señalamiento de faltas o incorrecciones durante las votaciones y, en general, la instauración de un régimen legal que establezca con claridad los deberes y derechos de los observadores.

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Cómo Reconocer una Elección Democrática

Elecciones Democráticas

Cómo Reconocer una Elección Democrática

Hector Briceño Foto

Héctor G. Briceño es Profesor/Investigador del Área de Desarrollo Sociopolítico del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela (CENDES-UCV) y Doctorando en Ciencia Política de la Universidad de Rostock, Alemania. Sus principales temas de investigación son Elecciones, Sistemas Electorales y Calidad de la Democracia.

@hectorbriceno

“La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto”.

Artículo 21, numeral 3
Declaración Universal de Derechos Humanos
10 diciembre 1948

“Para que las elecciones tengan credibilidad, deben aplicarse criterios elevados, antes, durante y después de la votación. La oposición debe gozar de total libertad para organizarse y realizar campañas sin temor. Todos los candidatos deben contar con condiciones de igualdad en la competencia. El día de las elecciones, los electores deben sentirse seguros y confiar en el carácter secreto e integridad del escrutinio. Una vez que se han contado los votos, los resultados deben ser aceptados”.

Profundizando la Democracia
Kofi A. Annan
Presidente
Comisión Mundial sobre las Elecciones, Democracia y Seguridad. 2012

 

E-Lector Blog¿Qué es una elección democrática? ¿Cómo podemos distinguir una elección democrática de una que no lo es? ¿Existe un umbral, una línea divisoria, entre una elección democrática y una no democrática?

La respuesta normativa es sí. Una elección democrática es aquella que permite y refleja fielmente la libre decisión de los ciudadanos, siguiendo los principios elementales del sufragio universal y la igualdad política. Esto quiere decir que todos los ciudadanos deben tener derecho a participar y que el poder de cada uno sobre la decisión debe ser igual al de los demás, más allá de restricciones como: umbral de edad, condena judicial que conlleve suspensión de los derechos políticos, salud mental, entre otras.  La consigna “un hombre, un voto, de igual peso” sintetiza estos principios. Adicionalmente, el voto debe ser directo y secreto.

Y al contrario. Las elecciones no democráticas son aquellas que obstaculizan, enturbian y tuercen la voluntad de la ciudadanía. Cuando la competencia electoral diametralmente es desigual, las reglas privilegian a unos en detrimento de otros o las autoridades actúan de forma parcializada. Cuando a unos electores se les hace más difícil participar o los procedimientos electorales no son transparentes. Cuando se le niega sistemáticamente la participación a un grupo de ciudadanos, sea como candidatos o como electores. Cuando los recursos para difundir los mensajes políticos de los candidatos son diametralmente distintos. Cuando se alteran los resultados.

Las formas y estrategias de las elecciones no democráticas son casi infinitas.
Una elección democrática es un complejo mecanismo compuesto por múltiples engranajes en un delicado balance. Una elección democrática no es un simple procedimiento. No es un evento que sucede un solo día durante unas horas. No se limita a la asistencia de los ciudadanos a las urnas electorales.

Recetas para una elección democrática

Para que una elección sea considerada democrática, debe cumplir una serie de requisitos y estándares de calidad e integridad en cada fase del proceso, a saber: antes, durante y posterior al día de la votación. Elecciones democráticas son entonces una compleja concatenación de procesos que involucra múltiples actores: partidos, candidatos, organismo electoral, tribunal electoral , organismos de seguridad, observadores, medios de comunicación y por supuesto, electores. En el caso venezolano también están involucrados directamente el poder legislativo y la Contraloría General de la República. Por ello, esa línea normativa divisoria definida como elecciones democráticas, puede tener diferentes colores, grosores y formas. No hay una única combinación de ingredientes que garantice un resultado democrático. Cada receta puede tener su propia sazón.

Así, las elecciones pueden contar con organismos electorales de diferente composición. Rectores provenientes de la sociedad civil, de partidos políticos o un mixto intermedio. También la votación puede realizarse a través de máquinas para el conteo y recuento de los votos, o hacerlo a través de los tradicionales sistemas manuales. El sistema electoral puede variar de país a país. Mayoritario, proporcional, segunda vuelta, etc. Lo importante es que cada proceso sea en sí mismo transparente y que esté alineado con los principios rectores: permitir y reflejar en iguales condiciones la libre decisión de todos los ciudadanos.

Concebir las elecciones como un proceso concatenado implica analizar cada uno de los eslabones de la cadena electoral, considerar sus vulnerabilidades específicas, para luego ponderarlos en un juicio global: ¿son las elecciones democráticas? Y de ser así ¿qué tan democráticas son las elecciones?

El concepto de proceso o ciclo electoral desarrollado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) identifica 11 eslabones principales asociados a tres momentos (antes, durante, después de las elecciones):

• Antes: PRE ELECTORAL
1. Organismos electorales
2. Marco jurídico
3. Planificación e implementación de las elecciones
4. Formación, capacitación y educación electoral
5. Registro de electores
6. Registro de partidos y candidatos
7. Financiamiento de campaña
8. Campaña electoral
• Día de la votación: ELECTORAL
9. Votaciones y jornada electoral
• Después de la votación: POST ELECTORAL
10. Verificación de los resultados
11. Auditoría y balance de las elecciones

 

Elección Democrática. Ciclo Electoral
Ciclo electoral. Elecciones Democráticas

 

Para comprender el carácter democrático de una elección, es necesario preguntarse para cada uno de estos componentes del ciclo electoral si se cumplen los principios de libertad e igualdad política que orientan la democracia y distinguir entre las acciones desarrolladas por los actores políticos con el fin de torcer la voluntad popular en favor de los intereses propios y fallas menores (como por ejemplo errores humanos o malas prácticas administrativas) que inciden en la calidad del proceso sin que signifique que las elecciones dejan de ser democráticas (Electoral Maladministration).

Para realizar una evaluación individual del sistema electoral hemos desarrollado una herramienta (el Barómetro Electoral Ciudadano) que permite, a cada ciudadano, medir el carácter democrático del sistema electoral venezolano. (consulte la herramienta de análisis del ciclo electoral desarrollada por IDEA Internacional)

Barómetro Electoral Ciudadano
Barómetro Electoral Ciudadano (BEC) Imagen Referencial

Una elección democrática no es un proceso aislado e independiente del sistema político. Por ello demanda un contexto democrático, condiciones mínimas más allá de la elección: Libertad de expresión, de asociación, de movimiento y reunión. Diversidad de fuentes de información. Separación de poderes. Por mencionar solo algunas.

Cuando un gobierno utiliza los poderes públicos para inhabilitar candidatos opositores, o aprovecha las políticas sociales como mecanismos de coacción o los medios de comunicación públicos no son de accesibles, la calidad de las elecciones disminuye para acercarse a la franja divisoria entre elecciones democráticas y no democráticas.

Finalmente, las elecciones democráticas pueden también distinguirse por sus resultados. Las elecciones democráticas ayudan a las sociedades a enfrentar unidas los retos del desarrollo. Mejoran la gobernabilidad y disminuyen la posibilidad de que se desaten conflictos sociales.

La democracia es mucho más que las elecciones, sin embargo, toda democracia tiene como punto de partida, como condición sine qua non una elección democrática.

Probar el Barómetro Electoral Ciudadano (BEC)

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Elección Presidencial Venezuela 2018

ELECCIÓN PRESIDENCIAL VENEZUELA 2018

Seguimiento, registro, denuncias y actividades llevadas a cabo por el OGCD y organizaciones aliadas, en el marco del proceso adelantado para la celebración de las elecciones presidenciales en Venezuela en 2018.

Balance de irregularidades observadas en la jornada electoral del 20M

Informe Especial presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) mayo 10, 2018

Audiencias Publicas CIDH- 168 periodo de sesiones

Balance de Irregularidades al 26-03-2108

Condiciones Para Una Elección Justa

Correspondencia Consignada ante el CNE

 

Ver Comunicación 1

Ver Comunicación 2

Ver Comunicación 3

Ver Comunicación 4

Ver Comunicación 5

Ver Comunicación 6 

Ver Comunicación 7

Garantías Electorales Recortadas (Campaña)

Garantías Electorales Recortadas-SEO
Garantías electorales Recortadas- RE Preliminar
Garantías Electorales Recortadas- Postulaciones
Garantias Electorales Recortadas/El RE
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Informe Electoral 5: Elección Alcaldes y Repetición Gobernador Zulia. 2017. Venezuela

Elección alcaldes 2017

INFORME ELECTORAL 5

ELECCIÓN ALCALDES Y REPETICIÓN GOBERNACION ZULIA. Venezuela. 2017

El presente informe contiene el resultado del seguimiento y análisis realizado por especialistas del Observatorio Global de Comunicación y Democracia sobre el proceso electoral del 10 de diciembre 2017, donde se escogieron a los alcaldes de 335 municipios y se repitió la elección del gobernador del estado Zulia (período 2017-2021).

El OGCD agradece con especial deferencia el compromiso asumido por las organizaciones que prestaron sus voluntarios para la observación de la Red Electoral Ciudadana: Red de Activistas Ciudadanos (REDAC), Cepaz; Voto Joven; Asosaber; Foro Hatillano y Red de Organizaciones de Baruta.

El informe también presenta los principales resultados recogidos durante el monitoreo ciudadano efectuado por los miembros de la Red Electoral Ciudadana, durante la jornada electoral del 10 de diciembre de 2017. Los resultados de la observación ciudadana fueron analizados por la socióloga Yely Rebolledo Suárez.

El presente informe fue redactado por Griselda Colina. La revisión editorial fue realizada por Marivi Arapé.

Ver Informe ELECCION ALCALDES 2017

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¿Pueden las elecciones salvar a Venezuela?

Presidenciales Venezuela 2018

¿Pueden las elecciones salvar a Venezuela?

Jennifer McCoy es una Distinguida Profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Georgia y coautora del libro  “Mediación Internacional en Venezuela”.   versión original fue publicada en “The Hill” el 26 de enero de 2018.

@jlynnmccoy

El gobierno de Venezuela, al frente de un estado terriblemente fallido, anunció la celebración de elecciones presidenciales  antes del 30 de abril de 2018.  A primera vista, dicho anuncio debería constituir una buena noticia.  La oposición política y la comunidad internacional han exigido de forma vehemente que se convoquen elecciones presidenciales tempranas para resolver la crisis política y económica en la que el país está sumergido desde que los precios del petróleo bajaron en 2014, y las protestas generalizadas ocasionaron miles de detenidos y más de 130 muertes en el verano de 2017.  Sin embargo, si se analiza con más detalle, este anuncio no es positivo, por varias razones.

..el anuncio unilateral de estas elecciones por parte del gobierno es una bofetada a las conversaciones entre el gobierno y la oposición, que han sido facilitadas por la comunidad internacional, y que comenzaron en la República Dominicana en diciembre

Primero, el anuncio unilateral de estas elecciones por parte del gobierno es una bofetada a las conversaciones entre el gobierno y la oposición, que han sido facilitadas por la comunidad internacional, y que comenzaron en la República Dominicana en diciembre, precisamente para negociar condiciones electorales más justas.  Aún no se ha llegado a un acuerdo en sobre ese tema, así que este anuncio parece ser un estratagema cínico para convocar elecciones rápidas, para hacer que la oposición se vuelva un desastre y para continuar con el control férreo del poder.

El diálogo en dominicana tiene también como objetivo abrir un canal humanitario para ayudar a las personas que están sufriendo por la hiperinflación,  la severa escasez de alimentos y medicinas; busca restaurar la autoridad de la Asamblea Nacional que fue elegida legítimamente y levantar las sanciones de deuda que impuso los Estados Unidos y que impiden que el gobierno asuma préstamos para dar apoyo a la moribunda economía en Venezuela.

Comenzar una campaña electoral sin haber llegado a un acuerdo sobre estos otros temas sería una distracción, prolongaría el sufrimiento del pueblo y probablemente destruiría por completo las negociaciones.  A medida que nos acerquemos a las elecciones, el gobierno continuará buscando préstamos de benefactores como China y Rusia para incrementar los gastos de bolsas de comida subsidiadas y bonos salariales, y esto lamentablemente sólo pondría en más riesgo la ya endeudada economía actual.

El consejo electoral también ignoró las evidencias de fraude en las urnas en las elecciones de gobernadores en octubre de 2017 y exigió a los partidos políticos de la oposición llevar a cabo un proceso laborioso para renovar su inscripción

Segundo, la celebración de elecciones bajo las condiciones actuales carecerá de integridad.  La administración electoral en Venezuela, ha perdido toda apariencia de imparcialidad luego que supervisase la elección de una entidad inconstitucional como es la Asamblea Nacional Constituyente , con cifras infladas en julio de 2017.  El CNE también ignoró las evidencias de fraude en las urnas en las elecciones de gobernadores en octubre de 2017 y exigió a los partidos políticos de la oposición llevar a cabo un proceso laborioso para renovar su inscripción, mientras que al mismo tiempo anunció la inhabilitación sospechosa de candidatos y partidos de oposición más prominentes.

Por consiguiente, la oposición política debe de tomar una dura decisión:  participar en las elecciones anunciadas bajo condiciones desalentadoras e intentar buscar, a duras penas, una victoria;  o boicotear y arriesgarse a ceder el poder al gobierno por seis años más sin luchar.  Yo he sostenido que la participación es necesaria,  incluso si las elecciones son injustas y sucias, ya que las mismas son un medio para redirigir al país hacia la democracia.  Por lo general, en regímenes autoritarios que aún convocan elecciones, es mejor participar que ceder todo el poder al gobierno sin luchar.

La participación  plena de la oposición en las elecciones regionales y locales del otoño pasado, habrían forzado al gobierno a competir,  y habría permitido  que la sociedad civil monitorease las elecciones, documentara y denunciara los constantes abusos de forma que se  ejerciera presión en las negociaciones en la República Dominicana, para que las condiciones electorales mejorasen.  Al contrario, hubo una división en los partidos de la oposición entre los que querían la abstención y los que querían participación y dejando un espacio para que el  gobierno obtuviera victorias  rotundas en ambas elecciones.

Las elecciones presidenciales, sin embargo, sin ningún cambio en las condiciones, representarán la apuesta final del gobierno para mantenerse en el poder con un poco de legitimidad que espera que sea otorgada por la comunidad internacional. La apuesta no es irracional por parte del gobierno que cuenta con un electorado resignado y hambriento; sin la confianza de que las elecciones serán justas o que harán una diferencia en sus vidas, abstenerse o votar por el gobierno a cambio de la promesa de una bolsa de comida. Mientras tanto, la oposición política está dividida por ambiciones personales y direcciones estratégicas competitivas.  Aún no ha presentado un candidato de unidad que pueda capitalizar la confianza y el apoyo de un gran sector de aquellos que están cansados del desastre económico.

Los modelos históricos que explican cómo los países superan fuertes divisiones no parecen ser escenarios probables en Venezuela.  Estos modelos incluyen a Nicaragua en 1990 cuando una oposición unificada y masiva derrotó al gobierno revolucionario sandinista en elecciones monitoreadas por la comunidad internacional;  tambien  a Chile en las elecciones de 1989 cuando los izquierdistas y los centristas se unieron para derrotar al gobierno militarista de Pinochet  y a sus aliados derechistas; Venezuela tampoco ha producido a un Nelson Mandela o a un F.W. de Klerk capaces de negociar por el bien del país, como estos dos hombres lo hicieron para poner fin al régimen del apartheid en Sudáfrica.

..La comunidad internacional, por tanto, debe participar para ayudar: la Unión Europea debe seguir el ejemplo del Grupo de Lima -conformado por 14 gobiernos hemisféricos y Los Estados Unidos- para dejar claro que, si las elecciones no son transparentes, abiertas a todas las partes y con un monitoreo internacional confiable, las mismas carecen de legitimidad y no serán reconocidas.

La comunidad internacional, por tanto, debe participar para ayudar: la Unión Europea debe seguir el ejemplo del Grupo de Lima conformado por 14 gobiernos hemisféricos y Los Estados Unidos, para dejar claro que, si las elecciones no son transparentes, abiertas a todas las partes y con un monitoreo internacional confiable, las mismas carecen de legitimidad y no seran reconocidas.  La UE, Canadá y los Estados Unidos -los principales países que han impuesto alguna forma de sanciones a los funcionarios individuales o la capacidad del gobierno para obtener más crédito- deberían dejar en claro las condiciones bajo las cuales levantarían o suspenderían dichas sanciones. Las sanciones están dirigidas a modificar comportamientos, pero los blancos de dichas sanciones deben saber qué hacer para que se suspendan.

Finalmente, las negociaciones en la República Dominicana necesitan ser resucitadas y hacerlas partes de un esfuerzo mayor.  Los facilitadores de estas conversaciones deben dialogar con aquellos que manejan las sanciones para conectar las condiciones necesarias para suspender las sanciones con la agenda de las conversaciones.  Igualmente, es más probable generar un movimiento que lleve al cambio con formas más amplias de garantías mutuas:  los funcionarios del gobierno necesitan la garantía de que no va a haber una cacería de brujas si pierden el poder.  La corrupción desenfrenada  y los abusos a los derechos humanos han hecho que muchas personas de la oposición exijan castigos fuertes.  Sin embargo, lo que más puede reducir el miedo en aquellas personas que se aferran al gobierno actual y que se mantiene en el poder es algún tipo de justicia transicional que permita a todos, los que no sean infractores graves,  tener la opción de mecanismos de justicia alternativos que estén basados en reparaciones a las víctimas y promesas de que esas acciones no se repetirán.

Convocar a elecciones sin las garantías mínimas y sin tomar en cuenta los problemas humanitarios tan graves en Venezuela sólo prolongará el sufrimiento.

Traducción de Irene Liscano

Certified Court Interpreter – GA Lic. No. C-08117

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Comunicado 16: CONDICIONES ELECTORALES PARA RECUPERAR LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA

Ante el anuncio irregular de la ANC sobre la convocatoria de la elección presidencial

LA SOCIEDAD CIVIL EXIGE CONDICIONES ELECTORALES PARA RECUPERAR LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA

Frente al anuncio irregular de la ANC sobre la convocatoria de la elección presidencial, y ante un agravamiento de la crisis que atraviesa el país, desde la Red Electoral Ciudadana exigimos condiciones para recuperar la confianza en el voto y en la participación ciudadana como mecanismos para la retomar la senda democrática y la gobernabilidad en Venezuela…

Ver Comunicado Nro. 16

 

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Elección de Alcaldes 2017 Venezuela

ELECCIÓN DE ALCALDES VENEZUELA DICIEMBRE 10 2017 

En las elecciones de alcaldes y repetición de elección de gobernador en el estado Zulia, se reiteraron violaciones e irregularidades por parte de la administración electoral.
El presente seguimiento da cuenta de las violaciones a la normativa vigente así como del cercenamiento a los derechos políticos de los venezolanos .

 

Informe Final Elección Alcaldes y Gob. Zulia -Venezuela
10 Dic 2017

VER SEGUIMIENTO OGCD

Irregularidades Elección Alcaldes 2017 1/4
Irregularidades Elección Alcaldes 2017 2/4
Irregularidades Elección Alcaldes 2017 3/4
Irregularidades Elección Alcaldes 2017 4/4

 

 

 

 

 

 

 

 

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Establecimiento y Desarticulación del Régimen de Garantías Electorales en Venezuela

ESTABLECIMIENTO Y DESARTICULACIÓN DEL RÉGIMEN DE GARANTÍAS ELECTORALES EN VENEZUELA

POR GRISELDA COLINA  Y HÉCTOR VANOLLI 

 

Griselda Colina. Comunicadora Social egresada de la UCV. Actualmente es Directora del Observatorio Global de Comunicación y Democracia. Entre 2010 y 2015 ocupó la Coord. de Proyectos de la oficina del Centro Carter en Venezuela. Co- autora del manual de monitoreo de medios del Centro Carter, así como del Informe de Libertad de Expresión de Freedom House 2012. Colina fue parte del staff local de la Misión de Estudio del Centro Carter en Venezuela para los procesos electorales presidenciales de 2012 y 2013. @griscolina

Héctor Vanolli. Es licenciado en Comunicaciones Sociales por la Universidad Católica de Salta (UCS), tiene una maestría en Relaciones Internacionales y Comunicación en la Universidad de Boston (BU) y ha sido scholar de la Fundación Fulbright y la Fundación Ford en los Estados Unidos. Se desempeñó como Representante Permanente del Centro Carter en Venezuela entre 2005 y 2014. Anteriormente, se desempeñó como Especialista en la Unidad para la Promoción de la Democracia (UPD) de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington DC. 

 

La automatización del sistema electoral venezolano en 2004  fue acompañada de una serie de medidas extraordinarias de seguridad, las cuales tuvieron como objetivo fundamental fomentar la confianza del público en el voto electrónico.

En un marco de una aguda polarización y confrontación política, y un proceso de creciente parcialización del ente electoral, la aceptación de la automatización del proceso de votación por parte del público presupuso un enorme desafío. Al otorgar a los actores mecanismos confiables de certificación de resultados, el régimen de garantías creado a partir de 2004 serviría para garantizar la integridad del sistema de conteo y totalización. En algunos casos, como en los años 2007 y 2015 serviría incluso para proporcionar importantes triunfos electorales a la oposición.

Paradójicamente, en esta misma etapa, el ente rector electoral venezolano iniciaría un viraje dramático, que lo llevaría a transformarse, en pocos años, en el principal promotor de la desconfianza pública en Venezuela y, después de 2015, en el facilitador y perpetrador del fraude electoral.

En el presente artículo se analiza el rol del Consejo Nacional Electoral (CNE) en el proceso de construcción y posterior desmantelamiento del régimen de garantías electorales en Venezuela, así como las consecuencias de ese proceso en la ruptura del hilo constitucional y la consiguiente caída del país en el caos y la ilegalidad.

La generación de garantías

El uso de sistemas electorales automatizados en Venezuela se remonta a 1972, cuando el entonces Consejo Supremo Electoral incorporó al proceso de votación máquinas electro mecánicas para la impresión de las actas de escrutinio (Ver Informe Capel). La decisión de convertir los cargos de gobernadores, alcaldes y concejales en cargos de elección popular en 1989 (en lugar de ser nombrados por el gobierno central), allanaría el terreno para que, a partir de 1992, Venezuela avanzara a paso firme hacia la adopción de uno de los sistemas de votación automatizados más sofisticados del continente.

Esta tendencia alcanzaría su punto álgido en 2004, cuando el recientemente creado CNE encargó a la empresa Smartmatic, la automatización de la totalidad de las fases del proceso de votación, proceso que culminaría, ocho años después, con la incorporación del sistema de identificación dactilar del elector, conocido como Sistema de Autenticación Integrado (SAI).

En el marco de una intensa polarización política, y un sentimiento de desconfianza generalizado hacia el ente electoral, la automatización integral del proceso de votación presupuso para el CNE un enorme desafío. A fin de cimentar la confianza pública, el organismo electoral, a sugerencia de Smartmatic, aprobó, como principal garantía de transparencia, la capacidad de la máquina de votación de generar un recibo, conocido como “comprobante de voto”, luego de que el elector hubiera sufragado electrónicamente. Esta característica permitía una doble verificación. En primer lugar, permitía al elector comprobar que el sistema automatizado de votación había registrado fielmente su voluntad. En segundo lugar, una vez que dicho recibo era depositado en una urna (o “caja de resguardo”), habilitada para tal efecto, permitía a los miembros de mesa y testigos de agrupaciones políticas verificar la correspondencia entre los resultados consignados en las actas de votación y los resultados del conteo de los comprobantes depositados por los votantes. Como garantía adicional de este proceso, el comprobante de voto se imprimía en papel especial, con marcas de agua y tinta de seguridad, y era identificado a través de un código no secuencial.

Dado que esta segunda verificación se realizaba al cierre del acto de votación, ante la presencia de representantes de partidos políticos, observadores y ciudadanos en general, el procedimiento pasó a conocerse como “auditoria en caliente” (Auditoria Ciudadana Fase I, en la jerga técnica).

A este conjunto de garantías se le sumaría, luego del referendo revocatorio presidencial, un nutrido grupo de protocolos adicionales. Presionado por sectores políticos de oposición, y bajo la atenta mirada de la comunidad internacional, el CNE acordó entonces la obligación de imprimir y repartir entre los testigos y fiscales presentes el acta de votación antes de que ésta fuera transmitida por la máquina al centro de totalización ubicado en CNE, así como la obligación de sellar las urnas con actas contentivas con la firma de los miembros de mesa y los representantes de los partidos políticos. Con el fin de apaciguar los temores de quienes afirmaban que las máquinas podían transmitir datos en forma subrepticia durante el proceso de votación, el CNE accedió además a mantener las máquinas de votación desconectadas durante dicho proceso. Más importante aún, en el 2006, el CNE anunciaría la ampliación del porcentaje de urnas a auditarse durante la “auditoría en caliente”, por lo que del reducido porcentaje inicial se pasaría a más del 50 por ciento.

Adicionalmente, el CNE había adelantado, como garantía central de seguridad, la completa auditabilidad del sistema. Al conjunto de las seis auditorías técnicas iniciales, se le fueron añadiendo otras, hasta llegar, en 2013, a las 19. La última auditoria incorporada sería la llamada Auditoria Posterior de los Datos del Elector, conocida también como Auditoria de No Duplicidad de Huellas, la cual fue especialmente diseñada para detectar los casos de voto múltiple o de sustitución de identidad de electores (Ver Blog E-LECTOR).

El viraje del CNE

Paradójicamente, la etapa de generación y fortalecimiento del régimen de garantías electorales, que caracterizaría al sistema automatizado de votación venezolano durante los años 2000, coincidiría con el período de transformación gradual pero inexorable del CNE en una dependencia del poder ejecutivo, cuya función última se reduciría a mantener a toda costa al gobierno en el poder.

Creado en 1999, el Consejo Nacional Electoral fue concebido, en la nueva constitución bolivariana, como un poder autónomo, cuya tarea debía ser la de encargarse de garantizar “la organización, administración, dirección y vigilancia” de los procesos electorales en base al principio de “independencia, imparcialidad, autonomía y despartidización”, así como de “transparencia y celeridad” en todos los actos relativos a la elección de los cargos de elección popular y referendos.

Tristemente, a excepción de lo actuado durante sus primeros años de vida, el CNE no haría honor, en ningún momento, a los principios de autonomía e independencia, tan solemnemente establecidos en su partida de nacimiento. Por el contrario, a partir de 2003, durante la gestión de Francisco Carrasquero, el organismo electoral venezolano iniciaría un dramático e inédito giro que, en poco tiempo, lo transformaría en un actor activo de la contienda política en favor de los intereses del oficialismo.

Esta circunstancia daría lugar a una serie de gravísimas distorsiones institucionales, las que, con el tiempo, transformarían profundamente al país. Entre otras serias consecuencias, la sociedad venezolana se vería drásticamente privada de la función crítica que cumple el árbitro electoral en los procesos de resolución de conflictos. Al convertirse en un actor interesado en un determinado resultado, la actuación del CNE contribuiría a la consolidación de lo que en Venezuela se conoce como el “ventajismo institucionalizado”, situación en la que, en cada período electoral, la totalidad de las instituciones del estado concurren a apuntalar, en forma concertada, abierta y sistemática, al candidato oficialista.

Pese a este panorama, el sistema de garantías electorales no sólo proveyó a los distintos actores políticos de mecanismos confiables de comprobación de resultados, sino que posibilitó el triunfo de las fuerzas opositoras en importantes ocasiones. La oposición podía perder una elección en virtud de las abrumadoras condiciones de inequidad en la competencia electoral, nunca en virtud de la manipulación o alteración de los números de la votación. Este estatus-quo daría un vuelco dramático luego de los resultados de 2015.

La delgada línea roja

El 6 de diciembre de 2015, las fuerzas de oposición propinaron al régimen la que quizás sea la más importante derrota del chavismo en las urnas desde la asunción de Hugo Chávez a la presidencia en 1999.  Al obtener 111 diputados en las elecciones parlamentarias de ese año, la oposición obtuvo la mayoría calificada, circunstancia que le permitía elegir o remover a los miembros de los restantes poderes (tales como el Poder Ciudadano, el  Tribunal Supremo de Justicia o  CNE), sancionar leyes habilitantes y aprobar mociones de censura a ministros o al vicepresidente, entre otras acciones. Consciente de que esa circunstancia significaría el fin de la “revolución”, el oficialismo se movió rápidamente. Mediante una maniobra perpetrada por los magistrados oficialistas nombrados a último momento por la saliente asamblea, el gobierno desconocería la asunción de los cuatro diputados electos en representación del sector indígena, tres de los cuales eran de oposición. Mediante ese recurso, el gobierno no sólo impediría la conformación de la mayoría calificada en la Asamblea Nacional sino que dejaría sin representación en ese cuerpo al estado Amazonas.

Lo ocurrido en dicha elección signaría la conducta del organismo electoral en los próximos procesos electorales. A partir de ese momento, el CNE abandonaría toda pretensión de neutralidad, impidiendo o dificultando activamente cualquier posibilidad de avance electoral de la oposición. Este proceso llevaría, entre otras cosas, a la anulación parcial de la asamblea elegida en 2015 mediante la elección espuria, en 2017, de la Asamblea Nacional Constituyente, un organismo supraconstitucional, que asumiría funciones parlamentarias paralelas.

Entre 2016 y 2017, el CNE incurriría en una extensa lista de gravísimas violaciones. Entre otras acciones, el organismo: 1) Impediría a la oposición solicitar, de acuerdo a lo establecido en la constitución, la activación del mecanismo conocido como referendo revocatorio presidencial; 2) Retrasaría, sin ninguna justificación, el proceso de legitimación de las organizaciones políticas nacionales, el cual, de acuerdo a las normas, debía haberse realizado en forma posterior a los comicios parlamentarios de 2015; 3) Retrasaría por casi un año la convocatoria a las elecciones para elegir a los gobernadores y diputados a los consejos legislativos regionales; 4) Eliminaría además, en este último proceso, sin ningún tipo de explicación, la renovación de los cargos correspondientes a los diputados a los concejos legislativos regionales; y 5) En el caso de las elecciones municipales, anunciaría comicios para renovar a sólo 335 alcaldes, dejando de lado, sin ningún tipo de justificativo, tanto las elecciones para elegir a los representantes de los concejos municipales como los comicios para elegir a los alcaldes metropolitanos de Caracas y Alto Apure.

El extraordinario viraje del CNE culminaría en 2017 con el cruce de la delgada línea roja que separa el ventajismo de la manipulación de las cifras. Ese cruce se produciría por primera vez durante las elecciones ilegitimas para conformar la Asamblea Nacional Constituyente. El organismo electoral no sólo violaría, en forma abierta, y sin atención a las formas, la casi totalidad de las normas y principios vinculados a la organización y dirección de los procesos electorales, sino que, además, incurriría en la manipulación de los números, tal como lo denunció la empresa proveedora del servicio automatizado Smartmatic, la cual, a partir de ese proceso, dejó de prestar servicios en Venezuela.

El CNE cruzaría nuevamente la línea roja durante las elecciones regionales celebradas ese mismo año, en las que el organismo electoral privó fraudulentamente de la gobernación del estado Bolívar al candidato de la oposición Andrés Velásquez. Siguiendo los dictados del oficialismo, el CNE desconocería además, en ese mismo proceso, los resultados del voto popular en las elecciones en el estado Zulia, en el que resultó electo el candidato de la oposición, Juan Pablo Guanipa.

Los desafíos en Venezuela

El caso venezolano demuestra, como ningún otro ejemplo en el hemisferio, la importancia crítica que, para el mantenimiento de la legalidad, la convivencia y la paz social, tiene la existencia de instituciones electorales neutrales. De haber contado Venezuela con un organismo electoral imparcial, que resistiera los embates autoritarios del gobierno en las etapas tempranas de consolidación del régimen, la historia del país en los últimos 15 años se habría escrito quizás de otra manera.

La transición a la democracia en Venezuela plantea un doble desafío. Por un lado, la democratización del país exige la conformación de un CNE independiente, que esté al servicio de los ciudadanos y de la constitución. Por otro, mientras se trabaja para el logro de esta meta irrenunciable, es importante que tanto los partidos políticos, como los ciudadanos en general exijan la preservación de las garantías logradas en el pasado. El sistema automatizado de votación venezolano cuenta con una serie de importantes fortalezas, que los actores del arco democrático deben exigir y aprovechar, al margen de las condiciones de inequidad del ambiente eco-electoral.

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