Elecciones Presidenciales 2018 en Venezuela: El dilema de Votar o No Votar

Presidenciales Venezuela 2018

PRESIDENCIALES 2018 VENEZUELA:

EL DILEMA DE VOTAR O NO VOTAR

Por Griselda Colina y Héctor Vanolli

Griselda Colina. Comunicadora Social egresada de la UCV. Actualmente es Directora del Observatorio Global de Comunicación y Democracia. Entre 2010 y 2015 ocupó la Coord. de Proyectos de la oficina del Centro Carter en Venezuela. Co- autora del manual de monitoreo de medios del Centro Carter, así como del Informe de Libertad de Expresión de Freedom House 2012. Colina fue parte del staff local de la Misión de Estudio del Centro Carter en Venezuela para los procesos electorales presidenciales de 2012 y 2013. @griscolina
Hector Vanolli fotoHéctor Vanolli. Es licenciado en Comunicaciones Sociales por la Universidad Católica de Salta (UCS), tiene una maestría en Relaciones Internacionales y Comunicación en la Universidad de Boston (BU) y ha sido scholar de la Fundación Fulbright y la Fundación Ford en los Estados Unidos. Se desempeñó como Representante Permanente del Centro Carter en Venezuela entre 2005 y 2014. Anteriormente, se desempeñó como Especialista en la Unidad para la Promoción de la Democracia (UPD) de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington DC. @AngelCostas2

 

E-Lector BlogA diferencia de Colombia, donde la participación de la ciudadanía en los procesos electorales nacionales ha tendido a ubicarse alrededor del 50 por ciento, Venezuela se ha caracterizado, en los últimos años, por la masiva concurrencia de la población a las urnas. En las elecciones presidenciales de octubre de 2012, por ejemplo, en las que el entonces presidente Hugo Chávez enfrentó al candidato de la oposición, Henrique Capriles Radonsky, la participación del electorado alcanzó el 80 por ciento. Este porcentaje se mantuvo prácticamente inalterado al año siguiente, durante los llamados “comicios sobrevenidos” de abril de 2013, en los cuales el candidato oficialista, en este caso Nicolás Maduro, se midió nuevamente con Capriles Radonsky. Si se tiene en cuenta que tanto en Colombia como en Venezuela el voto es voluntario, el desempeño de Venezuela en materia de participación electoral resulta sorprendente. Los venezolanos, de acuerdo al lugar común, gustan de salir a votar y expresarse.

Participación Electoral en Venezuela
Fuente: Datos CNE, Elaboración OGCD

La disposición de los venezolanos a concurrir masivamente a las urnas comenzó sin embargo a desplomarse luego de las elecciones de diciembre 2015, cuando casi el 74 por ciento de los electores salió a votar para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional, dando a la oposición una de sus más rotundas y resonantes victorias de la “era Chávez”. De acuerdo a los encuestadores, la participación en las elecciones de mayo de 2018 podría caer del pico del 80 por ciento alcanzado en 2012 a una cifra que variaría entre el 45 y el 61 por ciento.

El desplome de la participación

El declive del porcentaje de participación electoral posterior a 2015 puede explicarse por varias razones. En primer lugar, debe citarse, como causa primordial, el proceso de debilitamiento de las garantías electorales y la erosión de la confianza ciudadana impulsado por el propio ente electoral venezolano con el apoyo de la totalidad del aparato institucional del estado.

Si bien los orígenes de este proceso se remontan a la segunda presidencia de Chávez, es luego de las parlamentarias de 2015 que el CNE, abandonando toda pretensión de imparcialidad, toma abiertamente partido por el oficialismo. La lista de violaciones e irregularidades, en la que incurrió el ente electoral a partir de este momento, es larga. En 2016 boicoteó primero, y suspendió después, la demanda ciudadana para activar el mecanismo relativo al referendo revocatorio presidencial; postergó luego, sin ninguna justificación, las elecciones regionales y retrasó igualmente, sin justificativo alguno, el proceso para renovar las nóminas de los partidos políticos.

Como culminación de este proceso, y tras un periodo de extensas protestas ciudadanas, el CNE avaló en 2017 la convocatoria ilegal para elegir una Asamblea Nacional Constituyente, proceso en el que no sólo se violentó abiertamente el marco constitucional vigente sino que se cruzó, por primera vez, la delgada línea roja que, hasta ese momento, había separado el ventajismo y las irregularidades del fraude electoral. De acuerdo a la propia empresa proveedora del software electoral, el CNE añadió fraudulentamente en ese evento al menos un millón de votos (hasta el día de hoy, el ente electoral no ha publicado resultados oficiales).

La “delgada línea roja” volvió a cruzarse ese mismo año, durante las elecciones regionales de octubre de 2017, cuando, en la elección de gobernadores en el estado Bolívar, el CNE alteró los resultados transmitidos por el sistema automatizado

La “delgada línea roja” volvió a cruzarse ese mismo año, durante las elecciones regionales de octubre de 2017, cuando, en la elección de gobernadores en el estado Bolívar, el CNE alteró los resultados transmitidos por el sistema automatizado mediante la incorporación irregular de actas manuales, dándole así la victoria al candidato oficialista.

La ola abstencionista

Paradójicamente, el proceso de erosión de la confianza ciudadana en el sistema electoral fue impulsado y fortalecido a partir de 2004 por la propia oposición política. Alegando la supuesta comisión de un fraude electrónico durante el desarrollo del referéndum revocatorio presidencial de agosto de ese año, la coalición opositora, entonces conocida como Coordinadora Democrática, convocó la que hoy podría considerarse una de las más exitosas campañas de abstención electoral en la historia política moderna venezolana. Si bien dicho fraude nunca pudo probarse, el llamado a la abstención llevó, entre los años 2004 y 2005, a la pérdida de numerosos espacios críticos de poder para la oposición, tanto en el ámbito de los gobiernos municipales y estatales como en el de la Asamblea Nacional. Las bancas perdidas en el órgano deliberativo sólo comenzaron a recuperarse en 2010, después de que el régimen hubiera adelantado su agenda por varios años sin ningún tipo de oposición parlamentaria.

El actual llamado a la abstención por parte de la oposición se produce en circunstancias radicalmente diferentes. A diferencia de lo ocurrido durante los primeros años del chavismo, la oposición no cuenta en 2018 con las garantías electorales necesarias en cualquier elección democrática. La posibilidad de que la administración recurra a todo tipo de manipulaciones e irregularidades el día de los comicios, incluido el fraude electoral, es por lo tanto una posibilidad cierta. Todo ello sin mencionar las graves irregularidades registradas en el proceso previo a los comicios del domingo, ni la ilegitimidad de origen de la convocatoria.

Dado que no toda la dirigencia opositora aceptó el llamado a la abstención, la convocatoria de la MUD a permanecer en los hogares el domingo produjo una profunda y dolorosa división entre los sectores que adversan al régimen.

Esta circunstancia, más la extendida sensación de frustración y derrotismo que siguieron a los comicios regionales de octubre de 2017, reavivaron la marea abstencionista que, desde 2004, dormía en las venas profundas de la sociedad y el sistema político venezolano. En este sentido, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) no tuvo que empujar demasiado. Por el contrario. Sólo tuvo que dejarse arrastrar por la corriente.

La rebelión de las bases

Dado que no toda la dirigencia opositora aceptó el llamado a la abstención, la convocatoria de la MUD a permanecer en los hogares el domingo produjo una profunda y dolorosa división entre los sectores que adversan al régimen. Para quienes apoyan al principal referente opositor en la contienda electoral, el ex gobernador del estado Lara, ex jede de campaña de Capriles y ex dirigente de la MUD (además de ex líder y prominente dirigente del chavismo), Henry Falcón, el llamado de la MUD a la abstención presupone la pérdida de una oportunidad de oro para remover a Maduro.

A juicio de muchos de los sectores que apoyan a Falcón, no importa la existencia o no de garantías electorales, el entramado de trampas, o la posibilidad cierta de fraude. Tampoco importa el pasado chavista de Falcón (para muchos, esa circunstancia constituye incluso una ventaja). Hay que salir a votar, señalan, como expresión de protesta y de denuncia, y como forma de presión para obligar al gobierno a hacer trampa. Si vota la inmensa mayoría de los venezolanos, que según las encuestas adversan abrumadoramente a Maduro, no hay nada que el oficialismo pueda hacer para ocultar o disimular la derrota. Al margen de la postura que asuma el CNE, concluyen, esa circunstancia llevará indefectiblemente a escenarios de ingobernabilidad impredecibles los que, a su vez, podrían desembocar, en el corto o mediano plazo, en los esperados escenarios de transición. Para los abstencionistas más radicales, sin embargo, el sólo hecho de salir a votar el domingo equivale a poco menos que a un acto de complicidad con el régimen, cuando no de traición abierta.

El día después

Las elección del 20 de mayo en Venezuela se produce no sólo en el marco de un régimen político de abierta vocación totalitaria sino también en medio de un fenómeno hiperinflacionario arrasador (de acuerdo a los cálculos del Fondo Monetario Internacional, la inflación en 2018 alcanzaría el 14 mil por ciento) y una crisis humanitaria sin precedentes, en la que un inmenso porcentaje de la población depende para su sustento cotidiano de la distribución de cajas de productos básicos por parte del gobierno.

…a partir del día 21, se abre en Venezuela una etapa inédita, difícil de predecir, en la que la unidad de propósitos y acciones para el tránsito a la democracia será urgente

Cualquiera sea el desenlace de la contienda del 20 de mayo, lo cierto es que, a partir del día 21, se abre en Venezuela una etapa inedita, difícil de predecir, en la que la unidad de propósitos y acciones para el tránsito a la democracia será urgente.

 

 

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Comunicado 18: LA RED ELECTORAL CIUDADANA SE MANTENDRÁ ACTIVA Y VIGILANTE

Ante la eventual celebración de un proceso presidencial sin garantías

LA RED ELECTORAL CIUDADANA SE MANTENDRÁ ACTIVA Y VIGILANTE

En periodo lleno de incertidumbre y ante una crisis humanitaria compleja nunca vivida por los venezolanos, desde la Red Electoral Ciudadana expresamos nuestra profunda preocupación por el debilitamiento del voto como expresión ciudadana para la transición pacífica a la democracia en Venezuela.

Consistentes con los mandatos de las organizaciones que la conforman, desde la REC hemos venido registrando y documentando de forma rigurosa, cada uno de los procesos ejecutados por el Consejo Nacional Electoral, para utilizar la ingenería electoral como un arma de desconfianza y amedrentamiento político a favor del régimen imperante.

LEER COMUNICADO COMPLETO

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La Observación Electoral: Un Instrumento Valioso En Manos Ciudadanas

Observación Electoral

La Observación Electoral: Un Instrumento Valioso En Manos Ciudadanas

Jose Domingo Mujica

José Domingo Mujica

Director Red de Observación Electoral Asamblea de Educación

@RedObservaAE

 

E-Lector BlogEntre los instrumentos al alcance de los ciudadanos para la defensa de sus derechos políticos ocupa un lugar destacado la observación electoral. Esto se debe, en buena medida a que su ejercicio se coloca en la ruta que lleva a la definición de un factor crucial de la vida social y política: la designación de los que han de ejercer el poder. Se debe también a que su práctica es muy accesible a un amplio espectro de personas.

La libre escogencia de autoridades locales o dirigentes figura entre los derechos humanos fundamentales de todo miembro de una sociedad. Así lo establece, entre otros acuerdos internacionales, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas cuando en su artículo 21 señala que “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público” y específica además que la misma ha de ejercerse por sufragio universal y secreto, mediante elecciones auténticas periódicas. La observación electoral tiene como propósito central la preservación de ese esencial derecho.

La observación electoral la llevan a cabo, en diferentes países, organizaciones no partidistas de ciudadanos, que incorporan voluntarios, debidamente entrenados para cumplir con el monitoreo sistemático de todo lo relacionado, directa o indirectamente, con los procesos electorales

La observación electoral la llevan a cabo, en diferentes países, organizaciones no partidistas de ciudadanos, que incorporan voluntarios, debidamente entrenados para cumplir con el monitoreo sistemático de todo lo relacionado, directa o indirectamente, con los procesos electorales; velando porque las elecciones se celebren respetando, tanto las reglas electorales nacionales, como los estándares internacionales que caracterizan una elección libre, equitativa y justa. Este monitoreo incluye la vigilancia del comportamiento de las instituciones públicas, antes, durante y después del periodo electoral.

Con su llamado a la participación directa en la defensa del voto democrático, la observación electoral contribuye al involucramiento de los ciudadanos en la vida pública.

TIEMPO Y ESPECTRO DE LA OBSERVACIÓN ELECTORAL

El examen y la valoración de los procesos electorales que realizan las organizaciones de observación electoral lo ofrecen a la ciudadanía, y en general a la opinión pública nacional e internacional, mediante un informe objetivo, independiente de los intereses particulares de los contendientes políticos participantes en la elección.

De esta manera la observación electoral se ha convertido a escala mundial en un importante factor de defensa y promoción de la democracia.

el propósito final de las actividades de observación electoral es el de reunir pruebas sustentables de las prácticas fraudulentas o violatorias de derechos fundamentales que se produzcan en el proceso electoral y hacerlas públicas

La observación electoral que, en sus inicios, cuando era una actividad realizada esencialmente por organizaciones internacionales, se limitaba al monitoreo de la jornada electoral, con el tiempo ha acrecentado su campo de acción, agregando progresivamente la vigilancia de la etapa preparatoria y de los eventos posteriores a la elección. Hoy en día la observación comprende la evaluación sistemática de la utilización de los medios de comunicación social y de las redes sociales durante la campaña electoral; la evaluación en campo de la campaña por equipos de observadores; la observación de la implantación de la infraestructura tecnológica para la elección por parte de las autoridades electorales y el seguimiento exhaustivo de la jornada electoral mediante el despliegue de observadores electorales a nivel nacional y el debido procesamiento de la información que estos suministran.

En resumidas cuentas, el propósito final de las actividades de observación electoral es el de reunir pruebas sustentables de las prácticas fraudulentas o violatorias de derechos fundamentales que se produzcan en el proceso electoral y hacerlas públicas, de manera que puedan servir de base a la actuación de la ciudadanía en defensa de sus derechos.

LA OBSERVACIÓN ELECTORAL EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS

En su ya amplia experiencia internacional, la observación electoral ha debido enfrentar realidades complejas de diversa índole y desempeñar roles de notoria importancia.  Uno muy valioso ha sido su papel en los procesos de transición hacia la paz y la democracia de países que han sufrido conflictos bélicos. En estos casos, ante la debilidad institucional y cultural para garantizar elecciones libres y justas, la observación electoral ha ofrecido un soporte para la sustentabilidad democrática, mitigando la desconfianza de los partidos políticos y la inseguridad de la población, mediante una acción que procura contener los intentos de fraude. Con ello ha contribuido a que en esos países se adopte la vía electoral, como mecanismo para dilucidar las diferencias políticas. Tal fue el caso de varios países africanos y de algunos países centroamericanos durante los años ochenta y noventa del siglo pasado.

A la observación electoral le ha tocado asimismo contribuir con el desenmascaramiento de regímenes autoritarios que se construyen fachadas democráticas con elecciones fraudulentas sobre las cuales mantienen un férreo control.

Ha sido también apreciable su contribución en procesos de democratización de regímenes autoritarios o dictatoriales. En esta lista figuran países africanos como Ghana, Etiopía y Kenia, países ex-soviéticos o que pertenecieron al área de influencia de la extinta Unión Soviética, como Georgia, Ucrania y Eslovaquia y, en Latinoamérica, Chile, Perú e incluso México, en donde se dio una larga permanencia en el poder de un solo partido, no obstante la celebración periódica de elecciones.

A la observación electoral le ha tocado asimismo contribuir con el desenmascaramiento de regímenes autoritarios que se construyen fachadas democráticas con elecciones fraudulentas sobre las cuales mantienen un férreo control. En estos casos la acción de la observación electoral ayuda a despertar la conciencia de los ciudadanos acerca de sus derechos políticos y el escamoteo que de éstos se hace en las elecciones.

En algunos países, tales como Perú y Colombia en Latinoamérica, las organizaciones de observación han participado en la detección y denuncia de la infiltración de la delincuencia (en particular del narcotráfico) en la política, especialmente en los procesos electorales.

LA OBSERVACIÓN ELECTORAL: UNA EXPERIENCIA COMPARADA

El desarrollo de la observación electoral ha sido marcadamente desigual en los diferentes países. Es así como, mientras que México ha incorporado la observación electoral a su legislación y le ha otorgado un presupuesto para respaldarla, y en países como Perú y la República Dominicana ésta cuenta con una amplia aceptación y reconocimiento oficial, en muchos países el rol de la observación ha sido manifiestamente minimizado, e incluso hay casos en los que es objeto de persecusión y restricciones.

…en el caso de Venezuela a las organizaciones de observación electoral se les plantea la lucha por objetivos tales como la eliminación de la restricción que se impone al número de observadores y, en general, la instauración de un régimen legal que establezca con claridad los deberes y derechos de los observadores.

Al mismo tiempo, la disparidad del desarrollo de la observación ha dejado de hecho una agenda a cumplir por las organizaciones de los países con relativo retraso en en su desempeño de la actividad, que se nutre de los logros y experiencias de sus congéneres. Esta vinculación, junto con los estándares para una elección libre y justa establecidos por organizaciones internacionales, ha funcionado como un impulsor de reformas electorales y en áreas asociadas, que apuntan al ensanchamiento de las prácticas democráticas.¿

En este orden de ideas, en el caso de Venezuela a las organizaciones de observación electoral se les plantea la lucha por objetivos tales como la eliminación de la restricción que se impone al número de observadores; la supresión de las limitaciones excesivas a la intervención del observador en el señalamiento de faltas o incorrecciones durante las votaciones y, en general, la instauración de un régimen legal que establezca con claridad los deberes y derechos de los observadores.

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Cómo Reconocer una Elección Democrática

Elecciones Democráticas

Cómo Reconocer una Elección Democrática

Hector Briceño Foto

Héctor G. Briceño es Profesor/Investigador del Área de Desarrollo Sociopolítico del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela (CENDES-UCV) y Doctorando en Ciencia Política de la Universidad de Rostock, Alemania. Sus principales temas de investigación son Elecciones, Sistemas Electorales y Calidad de la Democracia.

@hectorbriceno

“La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto”.

Artículo 21, numeral 3
Declaración Universal de Derechos Humanos
10 diciembre 1948

“Para que las elecciones tengan credibilidad, deben aplicarse criterios elevados, antes, durante y después de la votación. La oposición debe gozar de total libertad para organizarse y realizar campañas sin temor. Todos los candidatos deben contar con condiciones de igualdad en la competencia. El día de las elecciones, los electores deben sentirse seguros y confiar en el carácter secreto e integridad del escrutinio. Una vez que se han contado los votos, los resultados deben ser aceptados”.

Profundizando la Democracia
Kofi A. Annan
Presidente
Comisión Mundial sobre las Elecciones, Democracia y Seguridad. 2012

 

E-Lector Blog¿Qué es una elección democrática? ¿Cómo podemos distinguir una elección democrática de una que no lo es? ¿Existe un umbral, una línea divisoria, entre una elección democrática y una no democrática?

La respuesta normativa es sí. Una elección democrática es aquella que permite y refleja fielmente la libre decisión de los ciudadanos, siguiendo los principios elementales del sufragio universal y la igualdad política. Esto quiere decir que todos los ciudadanos deben tener derecho a participar y que el poder de cada uno sobre la decisión debe ser igual al de los demás, más allá de restricciones como: umbral de edad, condena judicial que conlleve suspensión de los derechos políticos, salud mental, entre otras.  La consigna “un hombre, un voto, de igual peso” sintetiza estos principios. Adicionalmente, el voto debe ser directo y secreto.

Y al contrario. Las elecciones no democráticas son aquellas que obstaculizan, enturbian y tuercen la voluntad de la ciudadanía. Cuando la competencia electoral diametralmente es desigual, las reglas privilegian a unos en detrimento de otros o las autoridades actúan de forma parcializada. Cuando a unos electores se les hace más difícil participar o los procedimientos electorales no son transparentes. Cuando se le niega sistemáticamente la participación a un grupo de ciudadanos, sea como candidatos o como electores. Cuando los recursos para difundir los mensajes políticos de los candidatos son diametralmente distintos. Cuando se alteran los resultados.

Las formas y estrategias de las elecciones no democráticas son casi infinitas.
Una elección democrática es un complejo mecanismo compuesto por múltiples engranajes en un delicado balance. Una elección democrática no es un simple procedimiento. No es un evento que sucede un solo día durante unas horas. No se limita a la asistencia de los ciudadanos a las urnas electorales.

Recetas para una elección democrática

Para que una elección sea considerada democrática, debe cumplir una serie de requisitos y estándares de calidad e integridad en cada fase del proceso, a saber: antes, durante y posterior al día de la votación. Elecciones democráticas son entonces una compleja concatenación de procesos que involucra múltiples actores: partidos, candidatos, organismo electoral, tribunal electoral , organismos de seguridad, observadores, medios de comunicación y por supuesto, electores. En el caso venezolano también están involucrados directamente el poder legislativo y la Contraloría General de la República. Por ello, esa línea normativa divisoria definida como elecciones democráticas, puede tener diferentes colores, grosores y formas. No hay una única combinación de ingredientes que garantice un resultado democrático. Cada receta puede tener su propia sazón.

Así, las elecciones pueden contar con organismos electorales de diferente composición. Rectores provenientes de la sociedad civil, de partidos políticos o un mixto intermedio. También la votación puede realizarse a través de máquinas para el conteo y recuento de los votos, o hacerlo a través de los tradicionales sistemas manuales. El sistema electoral puede variar de país a país. Mayoritario, proporcional, segunda vuelta, etc. Lo importante es que cada proceso sea en sí mismo transparente y que esté alineado con los principios rectores: permitir y reflejar en iguales condiciones la libre decisión de todos los ciudadanos.

Concebir las elecciones como un proceso concatenado implica analizar cada uno de los eslabones de la cadena electoral, considerar sus vulnerabilidades específicas, para luego ponderarlos en un juicio global: ¿son las elecciones democráticas? Y de ser así ¿qué tan democráticas son las elecciones?

El concepto de proceso o ciclo electoral desarrollado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) identifica 11 eslabones principales asociados a tres momentos (antes, durante, después de las elecciones):

• Antes: PRE ELECTORAL
1. Organismos electorales
2. Marco jurídico
3. Planificación e implementación de las elecciones
4. Formación, capacitación y educación electoral
5. Registro de electores
6. Registro de partidos y candidatos
7. Financiamiento de campaña
8. Campaña electoral
• Día de la votación: ELECTORAL
9. Votaciones y jornada electoral
• Después de la votación: POST ELECTORAL
10. Verificación de los resultados
11. Auditoría y balance de las elecciones

 

Elección Democrática. Ciclo Electoral
Ciclo electoral. Elecciones Democráticas

 

Para comprender el carácter democrático de una elección, es necesario preguntarse para cada uno de estos componentes del ciclo electoral si se cumplen los principios de libertad e igualdad política que orientan la democracia y distinguir entre las acciones desarrolladas por los actores políticos con el fin de torcer la voluntad popular en favor de los intereses propios y fallas menores (como por ejemplo errores humanos o malas prácticas administrativas) que inciden en la calidad del proceso sin que signifique que las elecciones dejan de ser democráticas (Electoral Maladministration).

Para realizar una evaluación individual del sistema electoral hemos desarrollado una herramienta (el Barómetro Electoral Ciudadano) que permite, a cada ciudadano, medir el carácter democrático del sistema electoral venezolano. (consulte la herramienta de análisis del ciclo electoral desarrollada por IDEA Internacional)

Barómetro Electoral Ciudadano
Barómetro Electoral Ciudadano (BEC) Imagen Referencial

Una elección democrática no es un proceso aislado e independiente del sistema político. Por ello demanda un contexto democrático, condiciones mínimas más allá de la elección: Libertad de expresión, de asociación, de movimiento y reunión. Diversidad de fuentes de información. Separación de poderes. Por mencionar solo algunas.

Cuando un gobierno utiliza los poderes públicos para inhabilitar candidatos opositores, o aprovecha las políticas sociales como mecanismos de coacción o los medios de comunicación públicos no son de accesibles, la calidad de las elecciones disminuye para acercarse a la franja divisoria entre elecciones democráticas y no democráticas.

Finalmente, las elecciones democráticas pueden también distinguirse por sus resultados. Las elecciones democráticas ayudan a las sociedades a enfrentar unidas los retos del desarrollo. Mejoran la gobernabilidad y disminuyen la posibilidad de que se desaten conflictos sociales.

La democracia es mucho más que las elecciones, sin embargo, toda democracia tiene como punto de partida, como condición sine qua non una elección democrática.

Probar el Barómetro Electoral Ciudadano (BEC)

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¿Es necesaria una reforma electoral en Venezuela?

Sistema Electoral

¿Es necesaria una reforma electoral en Venezuela?

 

Jesús Castellanos Vásquez. Licenciado en Ciencias Políticas y Administrativas (UCV). Especialista en Comunicación Organizacional (UCAB) y Magister en Gestión y Políticas Públicas (U. de Chile). Candidato a Doctor en Ciencias, mención Ciencias Políticas (UCV). Profesor de la Especialización de Procesos y Sistemas Electorales de la UCV.

@jacv1970

Seguramente muchos de quienes leen el título estimarían aconsejable una modificación sustancial de las reglas de juego electoral en Venezuela asumiendo, a tono con los nuevos esquemas conceptuales (Freidenberg y Dosek 2015; Romero 2015; Tuesta Soldevilla 2015; Jacobs y Leyenaar 2011), que las reformas deben ir más allá de los cambios legales en el corazón del sistema electoral, a saber, circunscripciones, candidaturas, votación y fórmula, por citar los más conocidos. Ante ésto surgen múltiples interrogantes: ¿Qué tipos de reformas deben hacerse? -¿Quiénes?, ¿Qué bases legales deben cambiarse?, ¿Cuándo debe reformarse? ¿Qué materias deben reformarse? y más complejo aún, ¿Es suficiente solo reformar?

De inicio sostenemos que en Venezuela las transgresiones a la transparencia y justicia de los procesos electorales trascienden a las normas. Las violaciones a la integridad electoral, presentes desde hace más de una década y cada vez más graves y evidentes, se han originado no sólo por las debilidades del marco normativo, sino también y quizás más importante, por la inobservancia e incumplimiento de la base legal vigente. Urge, no obstante, y a la luz del restablecimiento de la institucionalidad democrática, reformar de manera prioritaria algunas materias. He aquí nuestra propuesta, advirtiendo que seguramente existen múltiples lecturas al respecto.

¿Qué tipos de reformas deben hacerse? ¿Quiénes?

Si bien las reformas electorales tienden a asociarse directamente con modificaciones de leyes, no es menos cierto que no sólo a ellas se limitan. En tal sentido, además de los cambios a ser efectuados por la Asamblea Nacional también podrían sumarse los producidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) en lo referente a las normas sub-legales de su competencia, e incluso, decisiones de otros órganos del Estado como el Tribunal Supremo de Justicia.

¿Qué bases legales deben reformarse?

Es incuestionable la pertinencia de modificar no sólo la norma rectora de las elecciones, la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPRE) (2009), sino también a la misma Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), además de la que define el funcionamiento del Poder Electoral: Ley Orgánica del Poder Electoral (2002), la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones (1964) y el Reglamento General de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (2013), entre otras.

¿Cuándo deben reformarse?

A pesar que la respuesta ideal pudiera ser de inmediato, reconocemos que inclusive por el mismo mecanismo de modificación algunas podrían efectuarse, de existir voluntad política e institucional, de forma relativamente rápida, véase, por ejemplo, Leyes Orgánicas y Ordinarias o el Reglamento General de la LOPRE, mientras que para el caso de la Constitución es  necesario más tiempo pues requiere adicionalmente de consultas populares, sean para enmiendas, reformas generales o, la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente (no la actual, la cual fue elegida de forma inconstitucional y antidemocrática el 30 de julio del año pasado). Lo que sí debería quedar claro es que son varias las materias a ser modificadas con el propósito de alcanzar en el futuro elecciones integras, justas y transparentes.

¿Qué materias deben reformarse?

Antes de la Elección Presidencial 2018.

La Asamblea Nacional Constituyente, convocó una elección presidencial con fecha no posterior al 30 de abril. Tras una primera convocatoria, el CNE estableció la elección para el 22 de abril; el evento fue reprogramado para el 20 de mayo y se incorporaron las elecciones de diputados regionales y concejos municipales.  A la fecha de publicación de este artículo se manejaban nuevos cambios.  Todo esto evidencia que frente a las actuales condiciones es imposible garantizar la integridad de dicho evento. Con el objeto que se cumplan los parámetros mínimos sin desconocer a la Constitución en lo que concierne a la prohibición de modificar la ley electoral seis meses antes del  proceso, consideramos vital, por una parte, corregir el comportamiento sesgado y visiblemente parcializado del Consejo Nacional Electoral, -una designación de su directiva conforme al mandato de ley sería lo más recomendable-, y por la otra, ejecutar a la brevedad: 1)  Eliminación de la obligación de residencia legal en la inscripción y votación de los venezolanos en el extranjero definidas en la LOPRE y su Reglamento, y sanciones a quienes obstruyan el voto en el exterior; 2) Fijación normativa de la convocatoria con un lapso expreso previo a la elección; 3) Incorporación en Ley de la observación electoral Internacional, sustituyendo al acompañamiento electoral internacional y, de la observación electoral nacional y darle un mayor peso a ambas en el monitoreo electoral; 4) Mayores regulaciones en cuanto al uso de instituciones, recursos y/o funcionarios públicos en la campaña electoral, incluyendo los espacios televisivos en medios de comunicación del Estado; 5) Regulación de la precampaña electoral ; 6) Eliminación de la figura de la inhabilitación administrativa en la Ley de la Contraloría General de la República y del Sistema Nacional de Control Fiscal (2010); 7) Actualización de los procesos de inscripción y renovación de los partidos políticos en la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones (1964) y; 8) Obligación de ubicar a los Centros de Votación en institutos educativos.

Y con más tiempo…

Es fundamental aprobar una ley de financiamiento público a las campañas electorales en concordancia con la exigencia de la Sentencia N° 780 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de mayo de 2008. Otras materias más difíciles de modificar también deberían ser revisadas en la Carta Magna, v.g, la eliminación del voto militar para cargos de elección popular y la reelección indefinida, perjudiciales en cualquier dinámica republicana, así como la unificación de los registros civil, de identidad y electoral bajo la competencia del CNE, incorporación expresa del financiamiento público en campañas electorales y de los partidos políticos y, el establecimiento del mecanismo de designación del órgano rector del Poder Electoral cuando no se pueda obtener el quorum reglamentario (revisión de la omisión legislativa).

Finalmente, ¿Es suficiente solo reformar?

Sin duda no, aunque creemos que las reformas son imprescindibles y que las mismas constituyen el primer paso en la dirección correcta hacia la restitución del orden democrático en Venezuela. Esperemos que estas líneas contribuyan en tan ardua tarea.

Version en Ingles

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